
Que Tiger Woods (-3) entregue una tarjeta de 73 golpes en la segunda jornada del Dubai Desert Classic no escandaliza a nadie. Pasa en las mejores familias y a los mejores jugadores. Que coja sólo cuatro calles tampoco es como para darse golpes de pecho. No es la primera vez que el Número 1 se desajusta desde el tee. Sin embargo…
El propio jugador ha revelado algo que sí resulta un poquito más sorprendente…“Me tomé a final de año un largo periodo de descanso y la verdad es que no he hecho mucho”, explicaba. Y añadía que su cuerpo anda algo desajustado. Desde luego no se trata de ningún pecado, pero a Tiger no solía pillarle el toro por ese flanco, el del trabajo duro y bien planificado. De hecho, él siempre se ha confesado un amante del entrenamiento en la calle de prácticas. Casi le gusta más pegar bolas que salir a jugar una ronda, cuando se trata de trabajo y entrenamiento.
En todo caso, a él lo que le importa es lo que le importa: los majors. Y tiene margen sobrado para llegar fino al Masters. Hoy, y descendiendo más a lo concreto, el norteamericano también confesaba que sus sensaciones habían sido ya muy malas durante el calentamiento. Paradójicamente, cogió las tres primeras calles y luego no volvía a ir al fairway hasta el hoyo 14. Ahora, viéndose tan lejos de la cabeza, Woods convoca al viento para el fin de semana. “Necesito que sople mucho y hacer dos grandes vueltas”. Un plan sencillo de exponer pero delicado de ejecutar… (Resumen en Vídeo de la segunda ronda).
Será interesante comprobar cómo se revuelve el tigre herido.
A su vera, Rory McIlroy (-11) mantenía el liderato con algunos apuros y, desde luego, sin la lucidez del jueves en los greenes y alrededores. Al norirlandés, lógicamente, hay que seguir colgándole la etiqueta de gran favorito. El contraste es curioso, cuanto menos, puesto que él sí que se ha presentado al año 2014 en plenitud de condiciones. Dicho de otro modo: se ha matado a trabajar durante el parón navideño.


