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Un canutazo de Hanson condena a Larrazábal

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Peter Hanson (-14) ha sido el justo ganador del KLM Open después de un apasionante domingo de golf en el Hilversumsche GC holandés…

El sueco ha batido a Pablo Larrazábal (-12) en una encarnizada lucha que llegó hasta el mismo hoyo 72.

Allí, en el par 5 del hoyo 18 de la última vuelta, el sueco convertía un eagle asesino desde unos ocho metros que a la postre desequilibraría la balanza. Un hecho así suele ser irrefutable, demoledor, y esta vez no fue menos.

Sin embargo, tan importante como la andanada final del 18 fue lo que ocurrió minutos antes, en el 16. Hanson iba jugando por delante del partido estelar, donde marchaban Larrazábal y Gonzalo Fernández Castaño, y había mandado su golpe desde el tee muy a la izquierda. Aquello olía a bogey que apestaba, en el mejor de los casos. El sueco, sin embargo, pudo aliviarse de unas planchas de acero que se situaban sobre un camino de arena, conseguía hacer metros con el segundo tiro, sorteando árboles y llevando la bola a calle, y completaba un par imposible con un gran aprochito y un putt de un metro. Larrazábal, por su parte, que llegaba allí como líder con un golpe de ventaja, terminaba firmando un bogey después de mandar su drive al rough, aunque en mucho mejor posición que Hanson. Planeó y ejecutó un gran segundo golpe, pensando que la bola saldría algo suelta y tirando a que botara delante del green, para llevarla mansamente hacia la bandera. La bola, de hecho, salió del palo tal y como el barcelonés había previsto, pero el bote fue nefasto, extrañamente amortiguado, dejándose un tercer tiro corto de green. Después, ciertamente, su approach no fue certero.

Pero no nos atrevemos a apuntar nada en el debe de los dos jugadores españoles que partían como líderes. Lo de Gonzalo Fernández Castaño ha sido hoy el típico caso de lo-que-no-puede-ser-no-puede-ser-y-además-es-imposible. El madrileño se mantuvo mientras pudo firmemente asido al objetivo del triunfo en una de esas jornadas planas, en las que no sale nada. Al acecho, buscando y rebuscando, paciente: ya llegará, ya entrará ese putt rompedor, en algún momento me tiene que tocar a mí… Así, hasta el hoyo 15, donde no podía completar la recuperación después de lanzar un globo, que más que un golpe de golf fue una obra de arte. En ese momento, o a partir de entonces, capituló. Jamieson (-11) y Storm (-9), líderes también al inicio de la jornada, tampoco habían sido capaces de arrancar, jugando ambos tres arriba por los primeros nueve.

Richie Ramsay (-12), ganador la pasada semana en Suiza, llegaba de no se sabe dónde (cuatro birdies en los últimos siete hoyos) para auparse hasta la segunda posición. Jugando junto a Hanson, el escocés se había procurado una opción de eagle en el 18 aún mejor que la del sueco, de tal modo que incluso aspiraba en el último suspiro a forzar un desempate. Pero no hubo caso tras el canutazo de Peter.

El resultado de Pablo, a pesar de la decepción final («es que no quieres ganar», se decía después de dejar corto un putt de birdie en el 17), apuntala y confirma la solidez de su temporada. Y asegura al ciento por ciento su presencia en la Final de Dubai. Uno de los grandes objetivos de Larrazábal es acabar el año entre los treinta primeros de la Race, para asegurar su presencia en el British, el ‘major’ donde mejor se ve. Hoy ha dado un empujón importante al respecto, pero es posible que lo mejor esté por llegar…

Resultados finales