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Un chiringuito en el desierto (VIII)

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Historias para no dormir. Por ejemplo, la de Álvaro Quirós en el final de sus primeros nueve y en el inicio de los segundos…

Hasta el hoyo 9 llevaba la ronda controlada. No estaba él muy a gusto con el modo en que salían algunos golpes, pero al fin y al cabo venía con un buen resultado, controlando y mostrando un registro bajo par sólido. En el hoyo 9 se iba al agua de un modo sorprendente. Pegaba su bola en la carpa de hospitalidad que preside el green, que en realidad no es carpa, sino una construcción mas sólida, y se iba derechita al agua. Le había pasado lo mismo a Miguel Ángel Jiménez por la mañana, y también a Martin Kaymer en el partido que iba delante suyo.

Se quedó tocado el de Guadiaro, aunque había salvado la papeleta con un buen bogey (Jiménez y Kaymer pagaron con un doble, siendo además el último hoyo del malagueño). Y así, tocado, se plantó en el tee del hoyo 10, par 5. Tenía por delante veinte minutos de pesadilla…

Su salida en el 10 fue algo fofa, lo cual es mucho decir tratándose de quien se trata. Abierta, corta y por supuesto fuera de calle. Se le quedó debajo de un árbol y con poca salida. Pero Quirós vio un huequecillo y arriesgó. El tiro no salió nada bien… Pero es que además la bola se volatilizó. Eran decenas las personas que seguían su partido. Vamos, que había mucha gente por ahí. Y nadie vio la bola. Sonó duro el golpe contra una rama. Y poco más… Por un momento, apareció un punto blanco al fondo. Pero era la bola de Richard Green, que también andaba liado. Ya es mala baba que esa bola no apareciera. Pero así fue. Ese triple bogey, sin duda, marcó al final su vuelta. Hoy toca remar, saliendo prontito por el tee del hoyo 10, el maldito. Suenen redobles de tambores…

-Alejandro Cañizares (+3) y Nacho Garrido (+2) han jugado  junto a Alex Noren un partido de esos que hay que calificar como ‘pestoso’. Como esas etapas del macizo central en el Tour de Francia: largas, correosas, traidoras, pegajosas, eternas… Y sobre todo en el caso de Noren (+8 hoy), picando arriba y abajo. El sueco ha hecho un solo par por los nueve segundos. Salpimentado con tres birdies, dos bogeys, dos dobles bogeys y un triple bogey…

Cañi nos decía: “aquí, como no cojas calles lo llevas muy mal y yo he cogido muy poquitas”. Garrido confirmaba con la mirada la dureza del día.

– Tiger ha reconocido al final de su vuelta haber quedado impresionado con Martin Kaymer. Resalta sobre todo el norteamericano la determinación y concentración con la que le ve jugar. Y con la calidad de su golpeo. No en vano el alemán recibe el apodo de ‘Empaleitor’ entre los españoles del circuito europeo. Por cierto, Tiger ha reconocido, no obstante, que el mejor de los tres ha sido Lee Westwood.

– El alemán andaba como niño con zapatos nuevos. Asegura que Tiger le ha tratado muy bien. Ha dicho que iban hablando del juego en América y del juego en Europa. ¿Estaría haciendo proselitismo el Tigre con Martin?

– Más declaraciones de Tiger al finalizar: “el líder sólo está a seis golpes. Eso no es ahora una diferencia importante. Yo mañana puedo intentar hacer lo mismo que se ha hecho hoy por la mañana con los greenes un poco más receptivos”. Sobre su juego ha dicho que ha tenido muchos problemas, fundamentalmente con los golpes que debía pegar con viento.

Es sólo una sensación: parece como si Tiger quisiera aparentar más normalidad de la que realmente siente que hay en su juego y en este proceso de nueva filosofía de swing… Una sensación nuestra con la que Tiger puede acabar de un plumazo mañana mismo con un tarjetón, por supuesto.