El Abu Dhabi HSBC Championship ha modificado su hoja de ruta en esta tercera jornada de sábado: los registros de locura ciertamente se han contenido y la parte alta de la tabla se ha apretado. No es que el Yas Links de Abu Dhabi se haya convertido en un test durísimo de la noche a la mañana, y ni siquiera el viento ha llegado a soplar con la intensidad del viernes (que tampoco fue demasiada, todo sea dicho), pero unos greenes sensiblemente más rápidos, sólo eso, han llevado la media muy por encima de los 69 golpes, más de un golpe respecto al jueves.
Además, se ha producido un fenómeno verdaderamente casual y extraño: de los nueve jugadores que marchaban en los últimos tres partidos sólo Niklas Norgaard (-17, hoy vuelta de 69) ha sido capaz de bajar de setenta golpes. Es decir, casi todos los grandes favoritos al inicio del día han jugado por encima de la media en un campo donde, no nos engañemos, todavía se han visto muchas y muy buenas tarjetas.
Matt Wallace firmaba un 72, Tyrrell Hatton un 70, Tommy Fleetwood y Thorbjorn Olesen no pasaban del 71, Laurie Canter se iba hasta un 74, Johannes Veerman entregaba un 73, y el líder… Pues el líder, Paul Waring (-18), no sólo no se ha movido hacia adelante, sino que lo ha hecho hacia atrás con un registro final de 73 golpes que abre las puertas a un buen ramillete de ansiosos clientes. ¿Quién podía contar con semejante tapón en los últimos partidos? Sea como sea, tal suceso paranormal ha abierto las puertas a un domingo más emocionante e incierto.
Waring, que efectivamente nunca ha destacado por su condición de killer, no ha enchufado nada de nada en los dos primeros tercios de la vuelta, cuando todavía su juego de tee a green mostraba casi la misma consistencia que en jornadas anteriores. Luego, en la recta final de la vuelta, incluso ha salvado algunas situaciones delicadas que hasta podrían haberle arrebatado el liderato. Mañana saldrá en todo caso en busca de su segunda victoria en el circuito europeo, pero hoy ha dejado escapar una excelente oportunidad de dejar muy avanzado el trabajo.
Lo que son las cosas, Thomas Detry (-14) salía hoy a jugar a quince golpes de la cabeza y una vuelta de 62 golpes, que todavía se dan por estos lares, como se ve, lo ha metido incluso en la lucha legítima por el triunfo. Hasta Rory McIlroy (-13), que venía de nuevo remontando y que otra vez la pifiaba justo al final (doble bogey en el hoyo 18, donde se iba al agua de salida), podría tener sus opciones el domingo.
Y en esta tesitura, bien aprovechada por tipos como Shane Lowry (-15, vuelta de 66) o Nicolai Hojgaard (-14, vuelta de 66), además del citado Detry, ninguno de los seis españoles presentes ha conseguido moverse decididamente hacia adelante y meterse más de lleno en la pelea. Alfredo García Heredia (-12), de hecho, que ha sido el mejor de la Armada con un tarjeta de 70 golpes, ha perdido posiciones en la tabla. Mañana necesitaría un auténtico vueltón para ganarse una plaza en la Final de Dubai de la próxima semana, pues ahora mismo la proyección lo sitúa en el puesto 66 de la Race to Dubai y se calcula que entrarán los 52 mejores. Algo parecido puede señalarse de Alejandro del Rey (-9), que también llegaba a esta cita con esos deberes, aunque el madrileño todavía lo tiene peor tras firmar hoy un 71.



