Sergio García está listo y preparado para plantar cara al Lake Malaren. Por muy fiero que se ponga el recorrido de Shanghai, el jugador español no está dispuesto a dar ni un paso atrás esta semana. Tiene el objetivo de la victoria entre ceja y ceja y va a poner todos los medios posibles para alcanzarlo. Hoy ha sido un día muy duro y ha conseguido salvarlo con nota. Si Lake Malaren vuelve a embestir, Sergio tiene lista la muleta. Y así lo ha demostrado en los últimos cinco hoyos de la vuelta, justo cuando más feas se habían puesto las cosas.
El varapalo fue importante, muy serio, de los que te pueden dejar tambaleando. En plena pelea por el liderato con Lucas Bjerregaard, Sergio enlazaba un bogey y un doble bogey consecutivos en los hoyo 12 y 13. Duro. García salió del green del hoyo 13 muy molesto, y no sólo por el tropiezo en el green. Algo le había incomodado. Situación límite. O vuelves, o la vuelta y una buena parte del torneo se te puede ir por el sumidero.
Y Sergio volvió. Vaya si volvió. Hizo birdie en el hoyo 15, el más fácil del campo, un birdie casi obligado, aunque hay que hacerlo, y después supo acabar con sendos pares en los hoyos 17 y 18, dos de los tres más difíciles del campo.
En el hoyo 18, por ejemplo, sólo se han hecho cuatro birdies durante todo el día y se han visto más bogeys (36) que pares (32), y eso que hay que recordar que en el BMW Masters se reúne una buena parte de los mejores jugadores del European Tour. «El hoyo 18 se ha jugado hoy como un par 5 corto. Muy duro. He pegado un buen drive y luego un hierro 4 a green. Quizás era hierro 3. Estoy contento por cómo he salvado el par en los dos últimos hoyos. El día estaba muy duro por el viento y, sobre todo, por la temperatura. Hacía mucho frío. Ojalá esta sea la vuelta mala de la semana, y si no, pues habrá que buscar algo para arreglarlo», aseguraba un Sergio dispuesto a encarar el desafío que ponga por delante Lake Malaren este fin de semana.



