
Un bogey en el 18 afeaba la vuelta de Pablo Martín (-4 y 4º puesto al final de la primera jornada). Una ronda, por cierto, con mucha más enjundia de la que parece. No, el malagueño no ha ido levitando sobre el Emirates Golf Club, aunque ese -5 que enseñaba en el tee del 18 lo hiciera parecer…
Martín salía bien caliente del green del 18 tras firmar un bogey doloroso. Se le había quedado de salida la bola en el rough, pero puesta de forma horrorosa. Muy hundida. Apenas pudo moverla más de veinte metros. Después fallaba un putt de par de unos dos metros. Pero poco a poco iba ordenando las sensaciones…
“Me voy con mal sabor de boca. Pero al menos tengo un buen comienzo de torneo, algo que no había conseguido en toda la gira del desierto. A ver si aquí puedo salvar el mes…”.
Pablo estrenaba caddie y el día estaba complicado por momentos a la hora de elaborar estrategias y leer el viento. “La verdad es que he ido bastante intranquilo casi todo el día, no las tenía todas conmigo. Pero he ido pegando buenos golpes. Sí, he pegado buenos hierros”.
En todo caso, y a pesar del sofocón final, el día tiene una moraleja especial y muy importante para el jugador andaluz. Estuvo trabajando duro en Qatar los approach cortitos. Entre otros, esos que parecen sencillitos, pero que al menor descuido pueden terminar desangrando un buen día de golf. Y hoy ha recogido el fruto. “Mi prioridad esta semana era sin duda hacer mejor esos aprochitos cortos alrededor de green. Estaba fallando demasiados y así es muy difícil hacer buenos resultados. Y esta parcela ha ido hoy muy bien. Trabajé bastante en ello en Qatar y estoy satisfecho”.
También anda dándole vueltas al putter. “Hoy me he visto sólido en los greenes. Tampoco es que haya hecho nada especial, pero sí he estado bastante consistente”.
Junto a él iba en el mismo partido Rafa Cabrera Bello (-1). Y tampoco se ha librado del calentón en el 18. Una buena salida había dejado su bola en mitad de la calle de este par 5, a 206 metros del green. Y una madera 5 podía dejarle una curiosa opción de eagle para acabar y él venía con un acumulado de -2…y a correr… Pero se quedó cinco metros corto y se fue al agua. Al final, bogey.
A Cabrera le salía humo de la cabeza después de entregar la tarjeta. Pero finalmente se sobreponía para hacer un balance frío y pragmático. “Duele, pero al fin y al cabo es un bogey, que se puede hacer en cualquier lado. Hemos tenido un error de estrategia. Qué le vamos a hacer”. (Se refería Rafa a que quizá podía haber entrado en juego la opción de tirar a saco con más palo a la carpa de atrás).
“No pasa nada. Porque el resto ha estado bien. Correcto. Creo que en la línea de la semana pasada en Qatar. Quizá me ha faltado algo de finura en los greenes”.


