
– Después de ver a Charl Schwartzel en Finca Cortesín lo dábamos como serio candidato al triunfo aquí, en tierras inglesas. Pues bien, el sudafricano de leves andares y pegada ineludible con la yema se ha marcado hoy un estrepitoso 79…
La salida de cadena ha sido seria y prolongada: doble bogey al par 3 del hoyo 5 y, acto seguido, cuatro bogeys más consecutivos al 6, 7, 8 y 9. La jornada, larga por los parones, ventosa y de lluvia intermitente, estaba como para sacar a cualquiera de sus casillas.
– Ian Poulter (-3), sin embargo, debe seguir pegándola fatal (a juicio de Westwood), pero haciendo magníficos resultados. No seamos malos: el martes, y después de un duro debate con un compañero de la prensa anglosajona, el Número 1 terminaba reconociendo que quizá se había expresado mal cuando dijo la semana pasada que Poulter no pegaba bien a la bola.
– Mañana, todos (o aquellos que buenamente puedan, que serán muchos…) con el uniforme de Seve. Y es que este viernes 27 de mayo se cumplen veinte años de la última victoria de Severiano Ballesteros en el PGA de Wentworth y el circuito europeo puso en marcha esta emotiva iniciativa-homenaje. Gloria al genio.
Muchos aficionados, a buen seguro, van a responder. Y lo que es mejor: serán muchos los jugadores y caddies que traten también de vestir con ese azul marino y zapatos blancos que tanto gustaba al cántabro. Era su uniforme de los domingos. El de las grandes ocasiones. El de la foto eterna (“la metí, la metí”).
– Pablo Larrazábal (+1) salía calentito del campo. Llevaba una vuelta más que controlada, uno abajo, y terminaba con bogeys al 16 y 18, sin sacar rédito alguno a esos dos últimos pares 5. Sin embargo, su línea de juego sigue invitando al optimismo. Por cierto, el barcelonés lucía hoy unos magníficos zapatos rojo y gualda. Le gusta mostrar palmito español.
– Nos cruzamos con Chema Olazábal un par de horas después de su retirada. No puede ser más expresivo, aunque esboce una sonriza de resignación: “aquí andamos, bien jodidos…”
– El final de Cabrera Bello tiene su aquel… En el 17 pateaba para birdie y se ha ido con el par después de una de esas corbatas graciosas. Y en el 18 pegaba madera-3 desde el tee, madera-5 de segundo al bunker de green, y desde ahí… Enorme sacada y otra corbatita que negaba el eagle. Pues muy bien, hombre, pues muy bien.
– Hoy marchaban por el campo dos partidos uno detrás del otro (partidos 32 y 33 en el orden de salida de la jornada), seis jugadores por tanto, que han que han terminado el día con un resultado global de +29. Tampoco vamos a escandalizarnos en una jornada como la de hoy, tan atravesada, pero no deja de sorprender si citamos de corrido los seis nombres: Schwartzel (+8), Rose (+4), Kaymer (+3), Jiménez (+5), Els (+4) y Oosthuizen (+5). Que semejante constelación se ponga de acuerdo par no brillar el mismo día y a la misma hora es como de brujería.
– Los piñazos, como se ve, han estado a la orden del día. Más: Ross Fisher (+4), Francesco Molinari (+4), Noh (+6), el rehabilitado y remozado Colsaerts (+7)… Por no recordar otros que ya citábamos en la crónica matutina como McDowell (+4) o McIlroy (+5).
– José Manuel Lara emboca ese chip magnífico para eagle en el hoyo 17 y, cuando abandona el green rumbo al tee del 18, nos mira y dice: “a veces parece que se jugar a esto y todo…”.
– La suspensión de 36 minutos de la jornada que se ha dado hoy es algo que sólo puede darse en las Islas Británicas. Chicos, parad un poquito, no os vamos a retirar del campo, aguantad el tirón, que ahora seguimos en un ratito… Nada de cafeterías y calentamiento en la calle de prácticas. En según qué casos nos parece más que correcto. Hoy, por ejemplo.
– Álvaro Quirós pega drivazos después de jugar su ronda y de comer. Hay que enderezar eso como sea. Por supuesto, cinco filas de aficionados se agolpan detrás de él para sacar la foto o el vídeo. Comienza a ser un clásico. Álvaro ya es muy querido y apreciado en el Reino Unido.


