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Un mal día para dejarse golpes…

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Cincuenta jugadores bajo par. Sólo nueve sobre par. El -5 entra raspado en el top ten. 294 birdies. Sólo cuatro hoyos se juegan de media por encima del par. Y sólo acaba de terminar el turno de la mañana. Se confirman las sospechas. Vendaval de birdies en el Algarve…

James Kingston (-8) es el primer líder del Portugal Masters. A un golpe están Bernd Wiesberger, Thomas Bjorn y Gareth Maybin. Con -6 se sitúan Felipe Aguilar, Johan Edfors, Ross Fisher y Tongchai Jaidee. Las condiciones de juego son perfectas. Apenas se ha levantado un poco el viento en las dos últimas horas. Es cambiante y quizá puede despistar un poco, pero nada demasiado grave. No llega a los 20 kilómetros por hora.

Los que están jugando bien pueden reventar el campo. Sin más. Es cuestión de dejarlas muy cerca, y los greenes lo permiten. Están blandos y receptivos. La única pega es que, precisamente porque no están firmes, se notan demasiado las pisadas y no es fácil conseguir que la bola mantenga la línea.

La Armada no se ha unido al vendaval de birdies, pero tampoco ha tenido un mal comienzo. Prácticamente todos están bajo par, en una especie de segundo escalón, al acecho. Los mejores de la mañana han sido Nacho Garrido, Alejandro Cañizares y Rafa Cabrera Bello, todos con -3. La tónica en los tres casos es la misma. Juego muy sólido de tee a green, muchas opciones de birdie y acierto limitado con el putter. Cabrera Bello, por ejemplo, levantaba los brazos al cielo cuando metía un putt para birdie en el 9 (su hoyo 18) desde unos seis metros. Se ha dejado muchas oportunidades de menos de tres metros, pero no han querido entrar. Incluso su único bogey del día, en el 7, llegaba tras fallar también un putt de tres metros (VER VÍDEO CON DECLARACIONES).

El hoyo 7 también ha frenado en seco a Alejandro Cañizares. El andaluz estaba jugando de forma consistente, dejándose opciones, sin sufrir en exceso, hasta que ha tirado la bola al agua en el hoyo más difícil del día. Es una salida tensa y se ha ido por la izquierda. “El único sitio por donde nos puedes fallar”, se lamentaba Alejandro. Aun así, está contento con el juego. En el hoyo 8 se resarcía con un gran birdie. (VER VÍDEO CON DECLARACIONES).

Nacho Garrido también ha jugado muy bien de tee a green (13 calles y 15 greenes), pero le ha faltado un poco más de acierto con el putter en los primeros nueve hoyos. “He jugado correcto, bien, pero en los primeros nueve he tenido una mañana tonta con el putt. Creo que el juego daba para un resultado mejor, pero no estoy descontento. Con el nivel que hay en el Tour, si te encuentras un campo y unas condiciones como estas es normal que se vena resultados muy bajos. Aquí todo el mundo juega muy bien. Además, cuando vienes de unos greenes como los de Madrid y te encuentras con estos, todo es más fácil”, explica el madrileño.

José Manuel Lara (-2) ha tenido uno de esos días en los que no podía hacer ni un golpe más. Ha jugado fino y preciso de tee a green, dando algunos golpazos, pero parece que todo lo que podía salir mal, salía. En el hoyo 3, por ejemplo, ha recibido un golpe de penalidad al levantar la bola para colocarla. “Ha sido un acto reflejo. Tenía barro y como veníamos de la semana pasada que se podía colocar, la he cogido y cuando la tenía en la mano he mirado a mi caddie y le he dicho, esta semana no, ¿verdad? Gajes del oficio”, se lamentaba el valenciano. “La sensación es que me he dejado mucho golpes por el camino. He fallado algunas opciones de birdie muy cercanas. He jugado para hacer -7 y me marcho con -2”, explica. En el 17, la bola se quedaba de salida justo en el obstáculo, fuera del agua, pero en un arbusto, injugable, y ha tenido que dropar.

Álvaro Velasco también hacía -2. El barcelonés ha terminado con mejores sensaciones que en días anteriores, más contento por cómo le ha pegado, pero también con la sensación de que podía haber hecho alguna menos. Esa extraña sensación que ha invadido hoy el juego de la Armada.

José María Olazábal (-1) ha conseguido enderezar el drive respecto al Pro-Am de ayer, pero aun así sufre mucho en cada vuelta. Siempre está remando, tratando de levantar el hoyo, salvando pares. Su brava lucha le da de sobra para derrotar al campo, pero en un día donde se están haciendo tantos birdies se necesita algo más. No se deja tantas opciones de birdie como son necesarias aquí.

Pablo Martín (par) ha vivido en un tobogán continuo. Ha tenido de todo. Irregular. Golpes muy buenos y golpes muy malos. Su vuelta lo dice todo. Cinco birdies y cinco bogeys. Está en plena fase de ajuste por los cambios de swing que está llevando a cabo y es lógica esta irregularidad, aunque el malagueño está deseando desquitarse con una buena vuelta de golf.

El turno de tarde ya está en marcha y la mejor noticia es Pablo Larrazábal. El catalán marcha cuatro bajo par después de siete hoyos.