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Un McIlroy sublime se cuela por la puerta que dejan abierta los líderes

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Rory McIlroy (-12) ha tirado de talento y se ha llevado con brillo y merecimiento el UBS Hong Kong Open. Álvaro Quirós (-7), que partía como lider, se ha desconectado de su mejor juego entre los hoyos 5 y 9 y lo ha pagado muy caro…

El norirlandés ha dado un recital de de precisión de tee a green en la cuarta jornada para firmar un 65 que, incluso, parece un resultado corto si pensamos en la gran cantidad de buenas opciones de birdie que se ha fabricado y a las que no terminaba de poner el lazo con el putter.

En fin, en compensación embocaba desde la arena en el 18 para rematar a lo grande un triunfo que habla por sí solo de la talla de jugador ante la que nos encontramos. Llegó a Hong Kong con la determinación rotunda de ganar para ir metiendo en problemas a Luke Donald (en la Race y en el ranking mundial), y no sólo eso, sino que además hacía públicas sus intenciones. Cuando alguien se mueve en esos niveles de serena autoestima, una de dos: o es un osado petulante, o es sencillamente un gran campeón. No hay duda acerca de Rory.

Lo confirmamos inmediatamente después de sufrir aquel indescriptible descalabro en el Masters de este año. El modo con el que afrontó ese terrible momento, sin dramatismos y con una humildad real y sin aspavientos, ya nos situaba ante un perfil de extraordinario campeón, por si quedaba alguna duda. McIlroy remata una espléndida serie de resultados cosechada desde el mes de septiembre, que por otro lado revela el único punto débil de su extraordinario juego: aún necesita afilar un poco más el instinto asesino que siempre han enseñado los jugadores de leyenda. Probablemente sólo es cuestión de tiempo.

Y es que antes de llegar a Hong Kong, fue 3º en Suiza, 3º en Holanda, 2º en el Alfred Dunhill de Escocia y 4º en el World Golf Championship HSBC. No es de extrañar la euforia del joven norirlandés sobre el green del 18, porque aunque parezca increíble, ésta es sólo su tercera victoria en el circuito europeo, contando por supuesto con su exhibición en el último US Open.

Los greenes del Hong Kong Golf Club no estaban para muchas bromas, vertiginosos y traicioneros, pero aún así se han visto hoy buenos resultados. Así que es de justicia apuntar que McIlroy, tras el ligero tropiezo del sábado, también ha encontrado hoy excelentes 'aliados' en los dos últimos partidos de la jornada, pues ninguno de sus cuatro componentes ha conseguido firmar una tarjeta bajo par. También el defensor del título, Ian Poulter (-8), olió la sangre, pero él necesitaba un sprint aún más largo, sostenido y arrebatador. Y no le llegaba con su 66 final ni para la segunda plaza.

Entre los 'damnificados' de los dos últimos partidos estaba por supuesto Álvaro Quirós (además de Yang o Hanson, que tampoco son unos cualquieras). Un tripateo en el hoyo 5 era el primer toque de atención en un aciago tramo de su jornada, porque incluso su bogey del hoyo 1 podía situarse en el terreno de lo razonable. Pero el de Guadiaro se tiraba a por el hoyo, con determinación, y se pasaba unos dos metros fatales. Después, un doble bogey en el par 3 del hoyo 7 resultaba matador al fin y a la postre.

Es justo puntualizar que la reacción del español una vez finalizados los primeros nueve ha sido notable. Recuperaba el tono y el temple de toda la semana y volvía a dejarse buenas opciones de birdie. Seguramente mereció algo más que ese séptimo puesto final, pero las conclusiones siempre deben sacarse desde un plano cenital. Y en este sentido, el torneo de Quirós ha sido francamente bueno. Está de vuelta, de nuevo en la pomada. Con los mejores. En su sitio. Así que las perspectivas para la semana que viene en la Final de Dubai son sensacionales. Con la prudencia debida, pero sensacionales al fin y al cabo.

El comportamiento general de los jugadores españoles durante el fin de semana ha sido destacado. Incluso Olazábal (+2) nos dejaba hoy una buena vuelta final bajo par. Pero es que además Miguel Ángel Jiménez (-5), José Manuel Lara (-5) y Rafael Cabrera Bello (-4) también vencían sobrados al campo para conquistar plazas entre los quince primeros.

Un último apunte. Peter Hanson pateaba para birdie en el hoyo 18 y ese putt, intrascendente en la lucha por la victoria, tenía mucha más miga de lo que parecía. De haberlo embocado el sueco hubiera dejado fuera de los quince primeros de la Race a Gonzalo Fernández Castaño. Y no es ésta cuestión de poca monta, pues son ellos, los quince primeros, quienes se juegan el 'bonus' millonario en la Final de la próxima semana, repartiéndose entre ellos siete millones y medio de dólares…( Quirós se ha quedado a dos golpes de ese objetivo, pues habiendo llegado al -9, empatando en la tercera posición, habría superado al madrileño por un escaso puñado de euros).

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