
El Vivendi Seve Trophy comenzó a calentarse de verdad el martes por la noche. El capitán europeo de la Ryder, José María Olazábal, organizó una cena con los otros capitanes presentes aquí y los veinte jugadores de las dos escuadras. Nadie más. Ellos solitos en un restaurante de Versalles. Quería darles las gracias a todos de corazón por su presencia. Y, por supuesto, hubo más…
Olazábal recordó a Seve por espacio de cinco minutos en esa cena. De nuevo las emociones a flor de piel, igual que hace unos meses. Y después, en un gran ambiente, cordial y relajado, también puntualizó que esto no es una pachanga, que no hay demasiadas semanas en las que se juegue match play a lo largo del año, y mucho menos por parejas, y que en definitiva iba a tener muy en cuenta lo que vea en St Nom La Breteche
En unas horas comienza la competición pura y dura. El capitán del equipo continental, Jean Van de Velde, ha pedido a su colega y rival, Paul McGinley, y a la organización, que mañana sea Miguel Ángel Jiménez quien tenga el honor de pegar el primer golpe de salida en el tee del hoyo 1. Al fin y al cabo ‘El Pisha’ aborda su séptima edición del Seve Trophy (siete de siete…), y nadie mejor que él para rendir este pequeño homenaje a Severiano.
Con algunas ausencias evidentes e inevitables, sí parece muy claro que nos encontramos ante la mejor edición de esta competición en mucho tiempo. En las últimas semanas el propio Chema tomó las riendas de las operaciones, convenciendo personalmente a jugadores de la talla de Lee Westwood, Número 2 del mundo, o Darren Clarke, flamante ganador del Open Championship. Ellos realmente pensaron al final que ésta era una gran manera de honrar la memoria de Severiano Ballesteros en el año de su fallecimiento.


