
«Así me gustan a mí las jornadas de golf. Que haya que lucharlas, porque hay veces que a lo mejor haces tres menos en el día y todavía estás perdiendo puestos». Lo dice Pablo Larrazábal (-1), el mejor español en la clasificación del Open de España una vez que ha finalizado el turno matutino de juego de una intensa y dura primera jornada…
Basta con indicar que el líder en solitario, Francesco Molinari, Está situado en -2. Nadie ha bajado de 70 golpes de momento en el Real de Sevilla. Una mañana caprichosa, impredecible y desordenada tiene la culpa. Visto en positivo, y si los jugadores y caddies permiten la frivolidad, tampoco parece mala idea celebrar el centenario del torneo con un clásico día veraniego… escocés: las cuatro estaciones comprimidas en un ratito.
Ahora llovía, ahora no, ahora se desplegaba una fina cortina de agua y al instante jarreaba abruptamente, ahora sentías frío con el jersey puesto, ahora te asabas, por aquí soplaba el viento, por allá también pero no tanto, de repente asomaba el sol unos minutos…
Tampoco parece que la tarde apunte mejores maneras. Se mantiene la inestabilidad meteorológica, y los greenes, cada vez más blandos por el agua, quizá paren mejor la bola, claro, pero póngase usted a leer caídas sobre un tapete irregular a causa de las pisadas y el ajetreo matutino. Veremos si finalmente no hay que suspender la jornada, porque el campo está chupando mucha agua y el turno vespertino sigue aguantando chaparrones muy violentos. Cortos, pero violentos. El Real, en cualquier caso, está aguantando con recias tragaderas británicas.
No es extraño, entonces, que Francesco Molinari asegure que ésta ha sido su mejor vuelta de golf de la temporada. Larrazábal no llegaba a tanto en su apreciación después de jugar los cuatro pares 5 uno sobre el par, pero era indudable su satisfacción. El catalán va por el campo con el cuchillo entre los dientes y no hay mejor señal que esa.
Álvaro Quirós (+1), a sólo tres golpes del liderato y tras una vuelta bien luchada y defendida, terminaba sin embargo con las mismas sensaciones de todo el año: demasiado color gris. No encuentra la manera de sentirse a gusto en el campo, y no hay mas que hablar. Lo está pasando mal en los greeenes, donde literalmente le tiemblan las manos, así lo asegura, cuando tiene que afrontar esa distancia crítica que va del 0,80 a los 1,5 metros.
José Manuel Lara (+2) y José María Olazábal (+3) han tirado de paciencia y experiencia. Especialmente el vasco, a quien por momentos le veíamos tirar por la borda el torneo (cinco arriba después de once hoyos)… Pero no, este hombre no se baja del barco hasta que no queda más remedio. Por algo es el capitán.
Mención especial merece Borja Etchart (+1), que mantiene viva y resplandeciente la llama de Aloha. Y que dure.


