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Una de pescaíto frito (II)

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-Gonzalo Fernández Castaño va cumpliendo plazos. Se ha puesto a las órdenes del prestigioso doctor Ángel Villamor y anda con un tratamiento de infiltraciones que incluye el famoso factor de crecimiento. Por ahora, todo va bien. Esta mañana ha jugado el Pro-Am en El Parador sin mayores incidencias…

¿Y cuándo podrá volver a la alta competición? Pues anda dándole vueltas a hacer o no hacer la gira asiática (Malasia, China y Corea durante toda la segunda mitad de abril). Lo normal es que finalmente no tome ese riesgo y reaparezca en el Open de España.

Él está tranquilo, bien amparado además en un magnífico seguro contra lesiones que se tomó la molestia de suscribir hace algunos años. Y pegando, por cierto, buenos drives… En el hoyo 3 del recorrido malagueño enchufaba un birdie y decía: “es el primero de la temporada…”. En fin, como todo el mundo imagina, en la gira del desierto, hasta donde llegó, ya había hecho alguno. A Gonzalo le va ese humor negro.

-Borja Etchart se ayuda en ocasiones de un metrónomo en el putting green. Ya saben: ese artilugio que marca el ritmo, toc-toc-toc-toc-toc-toc, a mayor o menor velocidad, pero de un modo constante. El metrónomo suele ser compañero inseparable de los músicos. La base de la música es puro ritmo. ¿Y la del golf?  Probablemente también.

Tampoco el joven jugador español lo usa constantemente. Sólo de vez en cuando porque te ayuda, precisamente, a coger ritmo. Un toc e inicia el swing. Siguiente toc y ya está golpeando a la bola.

Pero esta tarde, de modo espontáneo, se organizaba un juicio sumarísimo sobre el tapete. Allí estaba, en primer lugar, Álvaro Quirós preguntando a Etchart cómo se manejaba con el metrónomo. Después se añadió Rafa Cabrera Bello. Y hasta llegó Miguel Ángel Jiménez. La pregunta del millón era: “¿se tarda lo mismo en hacer un swing de putt para un tiro de un metro que para un tiro de seis metros? Según el sistema de entrenamiento de Borja, así era. Tirase putts cortos o largos, tardaba lo mismo. Pero allí nadie se ponía de acuerdo en si eso era posible o conveniente…

-Raphaël Jacquelin, ganador en Sicilia, mantiene las buenas vibraciones. Hoy, en el Pro-Am las ha enchufado desde todos los lados y maneras. Hay que ver lo difícil que es ganar dos semanas seguidas, pero por si acaso no nos olvidemos del galo.

-Danny Willet es un modelo de swing casi perfecto. Dicen quienes saben que su rotación es maravillosa. Algunos (profesores, técnicos y jugadores) lo miran más o menos de soslayo en el campo de prácticas para quedarse con algo… O simplemente para admirarlo. A sus 23 años es un habitual del top-100 del mundo. Cada uno lleva sus tiempos de maduración, pero ya es un dato.

-Álvaro Quirós reconoce que, más adelante, se ve como organizador de un torneo. Le va esa marcha al estilo Jiménez o Fernández Castaño. “Además, así me prepararía el campo como a mi me viene bien: ensancharía las calles en la caída de los 280 metros y la estrecharía en los 260… También escogería un campito de unos 7.500 metros”. Ya más en serio, explicaba que le parece complicado compaginar las facetas de jugador y organizador, por lo que le cuentan Miguel y Gonzalo, pero que sí se ve en la función.

-Sitúense. Sala de Prensa en el Parador de Málaga. A la espalda de los periodistas se abren dos puertas que dan directamente a una terraza que cuelga sobre el green del hoyo 7 y, en definitiva, que se da de bruces contra el ancho mar. Solecito y, para quien todavía fume, un cigarrito ordenando ideas antes de sentarse a escribir… ¿No es maravillosa la vida del periodista deportivo? Anímense.

(Y si ustedes comprueban a lo largo de la semana que, sospechosamente, proliferan las fotos de juego en el hoyo 7, ya saben a qué se debe…)

-Desde el tee del hoyo 17 se divisa a la izquierda el envés del clásico anuncio de Osborne, ese torazo imponente. Un consumado golfista amateur pega su drive de salida y se marca una ligera escapada por la derecha. Dice: “he visto el toro a la izquierda y enseguida me he ido yo solito hacia el otro lado, bien a la derecha…”. Lo gracioso del caso es que el consumado amateur no era otro que el maestro Pepín Liria.

-El equipo de Pablo Martín Benavides ha sido el ganador del Pro-Am.