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Una inagotable fuente de inspiración

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Si el resultado de esta observación no resulta objetivo, ustedes sabrán disculparnos. Se trata de Rafael Nadal…

Vamos a enumerar algunos puntos que ensalzan (qué raro…) al deportista y a la persona. Sin duda el mejor espejo en el que puede mirarse Sergio García cuando se trata de volver, de no rendirse, de agarrarse… De ganar. Ambos compartieron partido y es muy posible que su equipo haya ganado el Pro-Am (a la hora de escribir esta crónica aún no ha finalizado).

Lo primero, antes de nada: Sergio ha jugado muy fino. Muy seguro. No exageramos si decimos que hoy habría firmado un 66 (par 71). No está nada mal. “De todas las veces que he jugado con él, seguramente ha sido hoy cuando mejor ha jugado”, contaba Nadal al finalizar.

Vamos con Rafa.

1. Ni un gesto para la galería. En ningún momento. Se comporta como corresponde a alguien de su edad. Resopla de alegría en el hoyo 4. “Es el mejor drive que he pegado en todo el año”.

2. Ganar o ganar. No es que se le vaya a mustiar el gesto si su equipo no vence. Pero él, sistemáticamente, lleva las cuentas, o las pregunta,  y anima a quien puede hacer punto. En el hoyo 18, con su amigo Tomeu en situación complicada (tiene que meter la bola entre ramas para sacarla a calle), se va con él, estudian ambos el tiro, por aquí, por allá, Rafa le dice por dónde, Tomeu está de acuerdo… El ejemplo es el que mejor viene al caso, porque estamos hablando del hoyo 18.

3. No puede decirse que el fuerte de Nadal sea el putter… Su técnica es pobre en los greenes, aunque se las apaña bien. En el 18, sin embargo, y después de pegar una escapada importante de salida por la derecha, y de irse a bunker con el segundo tiro, termina haciendo el par embocando un putt de unos cinco o seis metros, cuesta abajo, muy delicado. Ese sí lo mete. Otro no, pero ése, en el green del 18, cuando ya no hay margen de mejora, cuando más gente hay mirándolo… Ese lo mete.

4. Foto, firma, foto, firma, foto, firma… Así toda la vuelta. A nadie le niega nada. Educación. Se dice rápido. Pero hay que verlo y examinarlo con lupa para darse cuenta del mérito que tiene.

5. El secreto de Nadal es, además de esa extraordinaria educación, el portentoso sentido común que exhibe en cada situación. Sea jugando al tenis, al golf, o sentado en una sala de prensa. “Es una cuestión de trabajo”, dice el Número Uno cuando habla de la actual situación de Sergio y la extrapola a la que él vivió hace un año, cuando las cosas no le iban tan bien. Al mal tiempo, trabajo. Para recuperar la ilusión, trabajo. El secreto es que no hay secreto. "Vosotros es que siempre tenéis mucha prisa, pero dejarle también disfrutar del trabajo", azuza a los periodistas.

6. Y ese espíritu… Vamos a ver, se trata de un Pro-Am, no vayamos tampoco a sacar las cosas de quicio. Pero resulta curioso: en el par 3 del hoyo 6, Rafa pega una escapada importante por la izquierda. Algo así como un ganchazo. Víctor García, que le hace de caddie, le avisa: “si ha caído por ahí estás casi muerto…”. La respuesta: “vamos a lucharla”. Llega allí, busca la bola, la termina encontrando debajo de un arbusto, dropa y todavía tira a green, no vaya a ser que la meta… La lucha.

7. Su compañero de entrenamientos y gran amigo, Marc Gómez, pega un drive muy defectuoso en la salida del hoyo 8. Pero muy defectuoso. Tanto que no pasa de rojas… Marc pide árnica: “tiro otra, ¿no?”. La respuesta de Nadal es clara, directa y rotunda: “no, tú juegas esa”. Privilegios, ni uno. Y todavía se ruboriza cuando Olazábal le dice en la sala de prensa que hoy hay muchos más periodistas que ayer, que por qué será…

A Rafael Nadal lo miramos con buenos ojos. Lo admiramos. Pero verdaderamente inspira.