
El Club de Golf Valderrama, sin duda uno de los santuarios de este deporte en España (y en el resto del mundo), está por la labor de dar un interesante giro de tuerca a su gestión…
Como bien se recuerda, Valderrama está gobernado a día de hoy por una nueva junta directiva, presidida por el visconde de Pereira Machado, y cuyo nuevo General Manager es Javier Reviriego, que ha aterrizado avalado por su excelente trabajo en Finca Cortesín en los últimos años.
Al margen de la siempre necesaria modernización de las estructuras de trabajo y gestión (sistema informático, mejora de la venta de artículos on-line…), y de los planes a medio plazo para la mejora del campo (nuevo sistema de riego, por ejemplo), ese giro de tuerca al que nos referimos tiene mucho que ver con un lema que Reviriego quiere imponer paulatinamente: "que la visita, la estancia y el juego en Valderrama se convierta en una Experiencia Total" para el visitante, explica.
¿En qué consiste semejante acción? Veamos. Valderrama se ha ganado a pulso su posicionamiento como destino de golf de lujo, cinco estrellas. Por su diseño, por su excelente e incomparable mantenimiento y por el prestigio adquirido como escenario de magníficos eventos internacionales. Así que jugar allí tiene su coste económico, por supuesto. En concreto, el precio del green fee se eleva a 300 euros. En ese sentido no habrá cambios. Pero la nueva junta directiva, con Reviriego como brazo ejecutor, cree que ha llegado el momento de darle más al visitante por semejante precio. Que no sólo se trate de salir a jugar 18 magníficos hoyos.
Para ello, se está trabajando en aportar decenas de pequeños detalles que, sumados uno a uno, hagan en efecto de la visita una Experiencia Total. A saber: Como idea general, se trata de que cada empleado funcione con una mentalidad de Hotel Cinco Estrellas en la atención al cliente. Para ello, se cuenta incluso con formarlos poco a poco a tal efecto. Ésta es, en realidad, la clave del asunto: que el club en sí mismo, encarnado en todos sus empleados, haga sentir al visitante que no es un extraño, que su presencia es agradecida y bien recibida.
Como detalles más concretos podemos resaltar que desde la misma llegada al parking el aficionado encuentre un servicio activo y dispuesto, por ejemplo para el porte de los palos. Otro apunte: los días de calor se facilitará una toalla empapada en agua fría a los golfistas para refrescarse durante la vuelta. Son pequeñas cosas que en la etapa anterior no se daban…
Más: la concienzuda limpieza de los zapatos de golf una vez concluida la vuelta; una atención más esmerada del buggy bar durante el juego, con la opción de encargar y reservar la comida desde el mismo campo; y, por encima de todo, un servicio de restauración cuidado al detalle. Esto es, con productos de la mayor calidad.
La idea del club no es multiplicar por mil la vueltas de juego al año, porque al fin y al cabo se trata de un club privado, de socios, y exclusivo, pero sí de repuntar claramente al alza el número de visitantes, que había caído en los últimos años


