
Álvaro Velasco (+1) necesitaba algo así. Una vuelta de 68 golpes en un campo picante como el Doha Golf Club, donde hoy ha sucumbido, sin ir más lejos, el Número 1 del mundo, Lee Westwood (+4)…
El barcelonés se marchaba ayer al hotel cariacontecido con un 77 en la mochila. El vendaval del desierto no le valía como atenuante, por más que se le insistía en ello… Sencillamente, sentía que había perdido el control del juego demasiadas veces. Por momentos veía que estaba fuera del torneo. Hoy ha visto la otra cara de la moneda. Y su confianza lo va a agradecer, porque él todavía necesita demostrarse con hechos que su sitio está en el circuito europeo de todas, todas.
“Es importante para mí ir viendo cosas buenas, y más en un campo que se las trae. Hoy he pegado muchos golpes de gran calidad después del drama del jueves. Y me hacen falta vueltas así para darme cuenta de que los números pueden salir. Me va a venir bien para la confianza. Son muchas cosas las que hay que ajustar cuando vuelves al circuito y necesito semanas con cuatro rondas de golf. Ahora mi objetivo va a ser hacer dos vueltas bajo par durante el fin de semana en un campo que está complicado”.
Velasco ha marchado junto al líder en solitario, Markus Brier (-7), que curiosamente fue invitado a este torneo por la organización y que de momento está aprovechando muy bien la oportunidad. Entre ambos, han rematado el mejor partido del día con un bruto de diez abajo. “Brier ha jugado impresionante. Durante la vuelta hemos hecho algunos comentarios, pero más bien pocos, porque en este campo cada uno tiene que ir trabajando a tope cada golpe con el mono de trabajo puesto”.


