
Álvaro Velasco (-7) ha dado la gran campanada tras entregar esta mañana un 65, que es por supuesto la mejor tarjeta de lo que llevamos del día, y también del torneo, igualada con la de Rory McIlroy del pasado jueves…
Si el resultado es espectacular en sí mismo, aún hay que explicar que tiene mucha más miga todavía. Y es que el viento ha comenzado a soplar cuando el español pateaba en el hoyo 11. En ese momento venía con un resultado provisional de -5, y aún fue capaz de llegar al -7. Un tramo que puede valer su peso en oro. Porque además Álvaro ha irrumpido con fuerza en el top-ten del torneo (ahora mismo es 5º junto a Tiger…) y el viento le va a echar una mano para no perder demasiadas posiciones de aquí al final del día. Habrá que ver si sigue soplando, pero las previsiones dicen que sí, y que incluso irá en aumento… ¿Es más que interesante, o no, el pelotazo de Velasco?
“Es un viento racheado, fuerte en ocasiones. El problema es que lo sientes mucho más en algunas zonas del campo que en otras, pero a lo mejor no lo sientes mucho y sí que está soplando con cierta fuerza. Eso pasa bastante, creo, en los pares 3 del recorrido”, nos explicaba Álvaro nada más finalizar su brillante vuelta.
Algunos datos: ha sumado sólo 22 putts. Diez tan solo por los primeros nueve hoyos… Como de ciencia ficción. Sobre todo cuando ayer mismo, y en general a lo largo y ancho de las dos últimas semanas, el barcelonés se mostraba tan contrariado con su juego en los greenes. Sentía que su juego estaba al día, potente y sólido, pero el putter no remataba ningún pase torero.
“Hoy ha salido todo. He metido algunos putts al principio y todo se ha encarrilado. Además estaba jugando muy bien. Pegando golpes muy buenos. Por los segundos nueve hoyos le he pegado un poco peor, también porque ha comenzado a soplar el viento… Pero entonces el putter me ha seguido salvando el día”, relata el jugador. En efecto, ha realizado dos recuperaciones en los hoyos 14 y 15 de auténtico valor, pateando desde 4 y 5 metros, respectivamente. El del 15, además, era muy complicado, con una caída rebuscada y sibilina. “Ese ha sido un momento clave, porque lo normal es que hubiera caído algún bogey… Ha sido el momento que diferencia una buena vuelta de una gran vuelta”.
El putt protagonista del día, en todo caso, ha sido el que ha embocado para birdie en el hoyo 4, desde unos 13 metros. Desde dos metros lo hizo en el hoyo 2, y desde unos tres metros en los hoyos 5 y 13… Un fusil de precisión.
¿Qué ha cambiado, entonces, de ayer a hoy con su putter, con su juego en el green? ¿Hay alguna explicación lógica? Pues sí, hay una explicación. Y nos la cuenta el protagonista: “había cambiado el grip del putter a principios de semana (se refiere al mango físico del palo, no al modo de cogerlo), en vista de que no me había ido bien en Qatar. Y jugué con el nuevo el jueves y el viernes. Pero tampoco me gustaba. Así que ayer, después de jugar mi ronda, lo volví a cambiar. La verdad es que con el nuevo grip me he sentido más cómodo al cogerlo, y además me transmitía mejor sensación a las manos en el momento de golpear la bola. Ni que decir tiene que también ha ayudado el hecho de que entraran los primeros putts…”.
¿Es o no es delgada en golf la línea que separa el éxito de un resultado mediano? Un pequeño matiz y cierto componente psicológico pueden transformar por completo a un jugador. “Son pequeños detalles y ya sabéis que los jugadores de golf somos un poco especiales con todas estas cosas…” concluía riendo Velasco.
Más allá del putter, la vuelta podría haber acabado de antología. En el hoyo 18, par 5, pegó el driver porque el viento soplaba en contra (la madera 3 es el palo más común en esta salida en condiciones normales). Y su bola se quedaba en el semirough, exactamente a 194 metros de la bandera. Con viento en contra casi frontal Velasco pegaba un híbrido 17 y la bola salía con una línea que asustaba con solo mirarla… Iba derechita a bandera, con la fuerza perfecta. Pero aterrizó en el último palmo de rough, a escasos ocho metros del hoyo. Podía haber dejado el eagle casi dado, o quién sabe si algo más…
Alejandro Cañizares (-1) ha hecho 71 golpes jugando solo en el primer partido que abría el campo hoy sábado. El andaluz ha tenido una vuelta de lo más movida. Ha hecho cinco birdies, dos bogeys y un doble bogey, en el siempre traicionero hoyo 8. Lo que son las cosas en este deporte. Ayer se salía del mapa con el putter (25) y hoy ese mismo palo lo traía por la calle de la amargura (35). Aún así, el resultado bajo par es bueno y le va a permitir subir unos cuantos puestos en la clasificación.
Hay que destacar también el comienzo de vuelta del francés Jacquelin. Ha hecho eagle en el 3 y hoyo en uno en el 7 y se disparaba con un parcial de seis bajo par en diez hoyos, aunque después, ya con el viento apretando se ha torcido su vuelta…
Resta por ver ahora si aún nos queda por contar algún pelotazo más del golf español en la jornada de sábado. En el momento de escribir esta crónica provisional otro Álvaro, Quirós, marchaba con un parcial de tres abajo después de ocho hoyos, para -6 acumulado. Y Olazábal había completado sus primeros nueve con un parcial de -2, para -4 acumulado…
El día, insistimos, no es nada fácil y cualquier resultado bajo par hay que catalogarlo como positivo, mucho más a partir de ahora. Un buen ejemplo es Martin Kaymer. El alemán, Número 2 del mundo, marchaba tres sobre el par después de ocho hoyos.


