En la ronda final de un torneo de golf hay muchos momentos claves. Rara vez hay un instante que lo determine todo. Por ello, depende finalmente del criterio subjetivo de cada cual, destacar unos sobre otros. Nacho Elvira (-8) se ha quedado este domingo a las puertas del triunfo en el Genesis Championship de Corea del Sur, última prueba del calendario regular del DP World Tour. No se dejen confundir por esos tres golpes de diferencia respecto al ganador: Junghwan Lee (-11).
Si usted hace migas con la predestinación, si le gusta pensar que hay unas fuerzas invisibles moviendo los hilos, estará convencido de que el momento definitivo ha sido lo ocurrido en el hoyo 10 de Nacho Elvira y el 14 de Lee. El español lo jugaba inmaculado, se dejaba una opción de birdie de unos dos metros y medio y tiraba un putt perfecto. O casi. La bola estaba a punto de entrar por la parte derecha del agujero cuando hizo efecto tobogán con el borde y se acabó saliendo. Corbata de cuatro nudos. De haber embocado, Nacho se habría puesto con dos golpes de ventaja después de haber salvado un par extraordinario en el 9. Viento de cola.
Exactamente diez segundos después, Lee metía un putt de birdie de cuatro metros en el 14 para empatar en cabeza. Un putt que se puede meter, aunque esta semana en los diabólicos greenes del Woo Jeong Hills Country Club, eran más bien como billetes de 500 euros. Existen, pero verlos, lo que se dice verlos… Fue un punto de inflexión. Si piensa que todo está escrito, se quedará con este momento. Por si fuera poco, estaba cayendo un chaparrón, el único del día. Qué más quiere aquel que busca premoniciones en su vida.
Por contra, si usted es de los que se aferra a lo empírico, al tubo de ensayo, se quedará con la salida del hoyo 17 de Nacho. Venía de salvar un par increíble en el 16, haciendo approach y putt desde una colina y metiendo un putt de ocho metros (ahí, al de la predestinación, la imagen nítida que veía tras el 10 se le empezaba a poner borrosa…). Un par extraterrestre. Sin embargo, acto seguido fallaba la salida prácticamente al único sitio que le impedía ir de dos a green. Terminaba en un pequeño búnker, muy cerca del talud, obligado a jugar corto y pegaba un tercer tiro desde la calle discreto. Dos putts para bogey. Aquí sí se puede decir que prácticamente todo acabó.
Nacho salió al 18 a dos golpes de Lee, muy exigido. Sólo le valía el eagle para forzar el desempate. Se habían hecho tres. Su salida no fue buena, acabó en el rough de la izquierda, con un tiro largo y escasa capacidad de control. No fue un buen impacto y acabó en el agua. Un final demasiado cruel para los méritos que había hecho Elvira. Terminó con bogey, segundo empatado con Laurie Canter, que hizo uno de esos tres eagles en el 18, embocando un putt desde fuera de green desde unos 30 metros… Eso no lo vio venir ni el del más allá ni el del más acá.
Nacho Elvira no ha ganado porque se han juntado dos cosas. Por un lado, un jugador iluminado. Ha metido cuatro putts de más de cuatro metros para birdie, además de otros tres de casi tres. Eso no se ha visto en toda la semana. Por el otro, el español no ha conseguido sacar su mejor juego en la parte final. La larga espera de casi diez minutos en el tee del hoyo 16 le ha jugado una mala pasada. Ha pegado un tiro muy malo en ese último par 3, después ha fallado la salida del 17, el tercer tiro tampoco ha sido brillante y ha vuelto a flojear desde el tee y en el segundo golpe del 18.
En descargo de Nacho hay que decir que buena parte de la responsabilidad de lo que ha pasado al final hay que apuntarla en el haber de Lee. El cántabro había arrancado el domingo de manera modélica. Tenía el torneo bajo control. Había hecho dos birdies en el 3 y en el 5 y se había separado del resto. De todos, menos del coreano que, tras un inicio con bogey, firmó cinco birdies seguidos (ocho en total) y terminó con una tarjeta de 64 golpes, a uno del récord del campo. La mejor vuelta de la semana en el momento más importante.
Elvira se queda sin su tercera victoria en el DP World Tour, pero no hay demasiados peros que ponerle a su domingo. Era la quinta vez que salía como líder en la última ronda y siempre ha acabado primero o segundo. Realmente lo de hoy es más culpa de Lee, que le apretó las tuercas hasta la extenuación y viniendo desde atrás, con menos presión que quien soporta el liderato sobre sus hombros. Le queda al santanderino el consuelo, no menor, de clasificarse para el playoff de Abu Dhabi y dejar bien encaminada su presencia en la Final de Dubai. Seguramente, el jueves lo habría firmado.
Es la primera victoria en el DP World Tour de Junghwan Lee, coreano de 34 años que disputaba su sexto torneo en el circuito. En Corea había ganado dos veces, aunque hay que remontarse a 2017 y 2018. En los últimos dos años había quedado seis veces segundo. Rompe el muro con el triunfo más importante de su carrera que le da la tarjeta de Europa. Lo llaman ‘ironman‘ por su buen juego de hierros. En el 18 ha pegado uno sublime de tercero para dejarla a un metro de la bandera y rematar el mejor día de su vida con birdie. Nunca ha jugado un Grande.
En cuarta posición han terminado Katsuragawa, Pavan y Sullivan, mientras que hay que destacar también la séptima posición de Ángel Ayora, así como los top 15 de Jorge Campillo y Rafa Cabrera Bello.



