
José María Olazábal ha podido jugar sin mayores problemas el Pro-Am. Buena señal. El agudo espasmo muscular se quedó sólo en eso, afortunadamente…
“Es que soy como una flor de pitiminí. En cuanto tengo un dolorcito monto un número. Los médicos me han dicho que fue un espasmo muscular que posiblemente provocó el pinzamiento de un nervio que va de la columna a la zona intercostal. La verdad es que por un momento perdi la noción del tiempo”, explica.
El caso es que Chema, que ya ha padecido todo tipo de dolencias extrañas, nunca había sufrido algo así, pero la moraleja es positiva: mañana estará en el tee del hoyo 1 a las 13,30 horas junto a Gonzalo Fernández Castaño y Francesco Molinari. Esta misma tarde de miercóles, de todos los profesionales que habían salido en el turno matutino del Pro-Am, sólo quedaban dos en la calle de prácticas a eso de las 19 horas… Canónica y Olazábal.
Por todo ello, conviene seguir recordando una idea: el doble ganador del Masters, ni siquiera una vez iniciado el año Ryder como capitán del equipo europeo, está dispuesto a bajar el pistón. Quienes están más cerca de Olazábal aseguran que su juego, poco a poco, va emitiendo mejores señales.
Y el propio jugador lo confirmaba hoy: “entiendo que es difícil explicaros que noto algunas mejoras en el juego cuando no estoy pasando los cortes, pero la verdad es que es así. Quiero volver a ser competitivo, estar arriba de vez en cuando y darle un susto a las nuevas generaciones. Veo aspectos positivos en la recuperación del juego, aunque todavía tengo que mejorar con los hierros, porque no las dejo suficientemente cerca. Y hoy en día no hay margen para fallar mucho; si ves la diferencia que hay entre el líder y el corte suele ser de unos seis golpes”.
Superado ese imprevisto y alarmante problema físico, Chema afrontará ahora cuatro de semanas de juego. ¿Apuesta alguno de ustedes por un top-ten del donostiarra en octubre? No es una idea tan descabellada…


