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Y ahora, a ganar en Sudáfrica…

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A RAS DE HIERBA

– Otro domingo áspero para Cañizares. Reseco. Como si todo el polvo del desierto se hubiera posado en su boca. Salía en el penúltimo partido, como en Turquía, y finalmente acabó fuera del top ten, como en Turquía. 75 golpes, puesto decimocuarto. Un golpe duro de encajar. Alejandro ha salido de Jumeirah escocido, pero con la cabeza bien alta.

Ha luchado, no se ha dejado ir nunca y merecía haber terminado más arriba. Ha pegado dos malos golpes en el 2 y en el 7, sendos pares 5, y han pesado un quintal. Un coste excesivo. Cañi estaba tocado, pero a la vez enrabietado. Está convencido de que tiene que estar más arriba y va a poner todo su empeño por convencer a todos y, sobre todo, convencerse a sí mismo de que así será.

Está inmerso en un proceso para ser mejor jugador. Quiere serlo con toda su alma y sabe que cada detalle cuenta. Aprendió mucho junto a Tiger y Stenson el pasado domingo, volvió a aprender con el sueco ayer y hoy se ha llevado otra lección de manual de Ian Poulter. Anda con los ojos despiertos y tiene hambre. Por eso hoy, después de acabar en Dubai, sólo cabía una idea en su cabeza: ahora vamos a Sudáfrica a ganar… Quiere aprovechar el buen momento que atraviesa, porque sólo jugando muy bien al golf se puede estar un domingo en Turquía y al siguiente en Dubai jugando junto a Tiger, Stenson y Poulter en el penúltimo partido.  

– La actitud en el campo de Rory McIlroy no es censurable, pero no deja de sorprender. Hoy se le veía en el campo dejándose oportunidades de birdie una detrás de otra y el norirlandés ni sentía ni padecía. No es censurable porque él realmente se ve fuera de posición, lejos de la zona caliente, y hay que ponerse en su piel. Además, su energía vital se ha visto mermada en un año demasiado pródigo en demandas y despachos (aunque tampoco haya que quitarle responsabilidad en ello…).

Pero en momentos como el que atraviesa, tan ásperos y prolongados, sólo te queda la actitud. Es más: es la única llave. En Turquía se le vio más animado y metido, pero la temporada se le está haciendo larga.

– Lo que nos lleva a Ian Poulter. No sería un mal eslogan: ‘ponga un Poulter en su vida’. En el sentido de tomarlo como ejemplo en todos los órdenes y actividades. Quiero algo y voy a por ello. Después, se consigue o no, pero mi autoestima siempre sale reforzada porque he puesto toda la carne en el asador. Se cuentan por decenas los jugadores con mejor golf que el inglés (en puridad técnica y física): más largos, más poderosos, más consistentes… Pero después de este torneo sólo doce o trece estarán por delante de él en el ranking mundial. 

Hoy ha entregado el segundo mejor resultado del día y sólo ha claudicado ante un extraterrestre.

– El domingo en Dubai ha sido en general negativo para la Armada española, salvando la actuación de Miguel Ángel Jiménez. Pero el golf español ha sido protagonista y salsa de estas Series finales del circuito europeo, y la guinda ya se había puesto en el primer torneo, el BMW, con la victoria de Gonzalo Fernández Castaño.

– Precisamente, el jugador madrileño acaba el año como el mejor español en el ránking de la Race to Dubai, séptimo, dentro del bonus. No ha sido la semana ideal, pero el balance no puede ser más positivo. Como reconocía a la Federación de Golf de Madrid, “lo mejor es que a partir del año que viene jugaremos también el Fire Course, a ver si se me da mejor que este Earth, porque aquí me pasan todos por todos lados”.

– Rafa Cabrera Bello se marchó de Dubai con una vuelta de 71 golpes y la dolorosa sensación de que había dejado escapar una muy buena oportunidad de estar más arriba. Está jugando muy bien al golf, pero sigue buscando el remate. Ya saben, el gol es lo más caro, y en golf, el gol, podrían ser esos putts de 4-5 metros para birdie que uno se va dejando durante una vuelta cuando está fino y que si los metes luchas por los torneos y si no, rondas el top ten.

– Larrazábal tampoco estaba contento con su torneo. El barcelonés estaba intentando encontrar una explicación a firmar una ronda de 66 golpes y tres de 72. No obstante, Pablo es de los que mira siempre hacia delante. Quizás por eso tiene nada menos que ocho top ten esta temporada. Quizás por eso, salía de Jumeirah anunciando que ya había quedado dentro de dos semanas con Carlos Pigem para jugar la ronda de prácticas en el Indonesian Open.

– Stenson ha cogido cincuenta calles (de 56 posibles) y 68 greenes (de 72). Así si se puede ganar un torneo, incluso con seis golpes de diferencia, tirando  más de treinta putts por vuelta (30,25 ha sido su media). En la calle del 18, además, ha dejado un guiño a todos aquellos que piensan que es aburrido verle jugar, con esa madera buscando trapo que anduvo cerca del albatros. Stenson es hoy al golf lo que el Barcelona al fútbol. ¿Aburridos? Pues muy bien: hay gente ‘pa tó’.