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El ganador de siete grand slams tiene claro su gran objetivo para este 2026 más allá de las pistas de tenis

El hándicap que obsesiona a Alcaraz

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Alcaraz, en el pro-am © Open de España
Alcaraz, en el pro-am © Open de España

Carlos Alcaraz no puede jugar este año el Mutua Madrid Open por lesión, pero sí ha dejado una confesión muy llamativa en el podcast oficial del torneo. Cuando le preguntan por su gran objetivo en 2026 más allá del tenis el golf aparece en lo más alto de sus propósitos. “Me he propuesto un objetivo personal al final de año y es intentar ser hándicap 5 en el golf”, explica. Ahora mismo, según cuenta, está en “12 más o menos”, así que el reto no es pequeño.

Se nota que el golf le ha enganchado de verdad y él mismo explica por qué. Para empezar, deja una razón muy básica, muy directa, pero también muy real en alguien que vive al límite con el cuerpo: “Lo primero, que no es lesivo”. A partir de ahí, entra en lo que de verdad le atrapa.

“El ambiente que rodea el golf para mí eso es lo principal”, dice. Y lo desarrolla de forma muy clara: “Lo bonito que es, está rodeado de un entorno de naturaleza, de que en cierto modo nadie te molesta, estás enfocado en ti”. Ahí está una de las claves. El golf como refugio. Como un espacio donde puede bajar el ruido que le acompaña todo el año.

Sin embargo, el meollo sea este último: “Los tenistas somos muy competitivos”, y por eso cree que el golf encaja tan bien con ellos. “El golf te hace competir contra ti mismo en lo principal, contra ti mismo y contra el campo. Voy a ver si puedo romper mi récord de golpes, voy a ver si puedo romper mi hándicap. Entonces eso es como una bola y conforme te vas viendo que vas mejorando, más te va enganchando”. Con este sencillo acto, Carlos Alcaraz resume el porqué de la adicción a este deporte.

De hecho, cuando habla del golf, Alcaraz deja claro que es un loco de este deporte: “Cada vez que puedo jugar al golf, juego” y explica muy bien por qué el golf le sirve para desconectar. La razón no es porque no piense, sino porque piensa sólo en eso. “Como el golf requiere tanta concentración en cada golpe”, cuenta, su cabeza se queda dentro del juego. Puede estar con sus amigos, riéndose y hablando, pero en realidad está ya metido en el siguiente tiro. “Vas pensando en el siguiente tiro… voy a coger este palo”, dice. Y lo resume de una manera muy gráfica: “Mi cabeza ya está maquinando para intentar hacerlo lo mejor posible”. Por eso asegura que durante una vuelta no piensa en nada más. Incluso reconoce que alguna vez ha dejado algo pendiente y se le ha olvidado por completo por estar tan centrado en el campo.

Detrás del objetivo de bajar a hándicap 5 hay también un pequeño pique que tiene nombres y apellidos: Andy Murray. Alcaraz admite con mucha naturalidad que, hoy por hoy, el escocés está por delante. “Si jugamos un uno contra uno, así sin nada, me funde”, reconoce. Sin excusas.

Han jugado dos veces y ha ganado una cada uno, pero tiene trampa. Fue una partida en Londres, por parejas, y en un formato fourballs: “Una vez nos ganaron ellos y una vez ganamos nosotros”, explica. En el cara a cara no vende humo: “No competíamos de tú a tú porque todavía no tengo el nivel”.

Eso sí, ahí aparece otra vez el competidor. «Le alcanzaré y le ganaré”, dice entre risas sobre Murray. Cuando le preguntan si ese hándicap 5 le acercaría a él, responde con claridad: “Con ese objetivo ya puedo competir con Andy, más o menos”.

Alcaraz, una de las grandes estrellas del deporte mundial, con un objetivo muy concreto lejos del tenis: mejorar su golf, bajar hasta hándicap 5 y presentarse un día delante de Murray con más argumentos. Mientras tanto, sigue disfrutando de un deporte que le da justo lo que busca: naturaleza, calma, concentración y una pelea constante contra sí mismo.