Inicio Grandes Circuitos El Monstruo de la insatisfacción

El Monstruo de la insatisfacción

Compartir

El Blue Monster de Doral es, sin duda, un gran campo de golf…

Pero no es el preferido de casi ningún profesional y, a pesar de lo aparatoso de su nombre, no puede decirse que se trate de un recorrido con carisma. Por supuesto que estamos refiriéndonos a un recorrido de 'cinco estrellas', pero hay que reconocer que no transmite sensaciones que se salgan de lo común; no asombra por su belleza, ni por la genialidad de su diseño.

Tiene muy buenos hoyos, claro (el 3 o el 10 podrían ser alguno de ellos), y también otros que destacan por su extrema dificultad, auténticos monstruitos (es el caso del 18, sin ir más lejos). Pero cuesta dar con un profesional de élite que tenga subrayado este emplazamiento.

Quizá sea porque el Blue Monster es, sobre todo, un pozo insondable de insatisfacción. En ningún escenario como en éste puede encontrarse a más jugadores por metro cuadrado insatisfechos con su resultado del día. Nos referimos, claro está, a los profesionales. En este par 72 las tarjetas en torno a los setenta golpes no siempre están bien vistas e, incluso, puedes toparte con jugadores que se marchan con el gesto algo mustio después de entregar un 68 ó 69. Sin llegar a referirnos a aquellos que ni siquiera han ganado la batalla al campo…

Ello es debido en primer lugar a una causa más o menos subjetiva y realmente extendida: jugando el Blue Monster el profesional siente que se trata de un campo en el que es relativamente sencillo crearse oportunidades de birdie. Con el juego a tono, en realidad son pocos los hoyos que no les transmiten esa sensación: el citado 18, los pares 3 de los hoyos 4 y 13, y probablemente el hoyo 3. El rough aparentemente no intimida (aunque luego hace más daño de lo que parece por su irregularidad y por los 'nidos' que provoca la bermuda), el metraje tampoco impresiona en exceso, los tiros francos son la norma común desde el tee…

No son sensaciones subjetivas que se alejen demasiado de la realidad pura y dura de las cifras, es cierto. No en vano el ganador de este WGC suele rondar el acumulado final de veinte menos en las cuatro jornadas. Salvo en 2007, cuando el viento fue protagonista estelar y Tiger ganó aquí, el vencedor final siempre ha entregado cuatro tarjetas por debajo del par. Así que en efecto se ven muchos registros bajos…

Pero El Blue Monster, precisamente por eso, provoca una extraña ansiedad desde el mismo tee del hoyo 1 que termina siendo la perdición de muchos: el jugador no termina de asimilar que los birdies no caigan… Y los birdies nunca caen así como así, mucho menos en unos greenes que suelen estar muy duros y muy rápidos.

El equilibrio y la paciencia son, como siempre, vitales. Porque si bien es cierto que es necesaria una gran producción de birdies para aspirar al triunfo, no lo es menos que cuatro tarjetas en torno al setenta te pueden meter de cabeza en el top-ten…