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The R&A y St Andrews Links Trust han anunciado una serie de cambios en el Old Course que comenzarán desde este mismo noviembre

El Old Course de St. Andrews se someterá a cambios de cara al Open de 2027

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Old Course de St. Andrews © DP World Tour
Old Course de St. Andrews © DP World Tour

El templo del golf se someterá a una cirugía minuciosa. El mítico Old Course de St Andrews afronta a partir de este próximo mes de noviembre una serie de mejoras y restauraciones destinadas a afinar su reto estratégico de cara al 155º Open Championship de 2027, sin alterar su espíritu. El proyecto, impulsado por The R&A y el St Andrews Links Trust, tiene dos objetivos: recuperar rasgos tradicionales que se habían perdido con el paso de los años y adaptar el recorrido al golf moderno, donde la potencia de los jugadores amenaza con dejar obsoletos algunos hoyos.

“Queremos reintroducir parte del desafío estratégico original y restaurar elementos que habían cambiado con el tiempo”, explica Grant Moir, Chief Governance Officer de The R&A y responsable del montaje del campo en los Open. “Somos muy conscientes de la sensibilidad que implica tocar el Old Course, pero también de la necesidad de hacerlo para mantener su vigencia”.

Se trata de una reforma, pero no una revolución. Siete hoyos verán alteradas sus distancias: seis se alargarán —el 5, 6, 7, 10, 11 y 16— y uno se acortará ligeramente, el 12, por motivos de público y logística. el recorrido pasará de 6.689 a 6.809 metros, aproximadamente. El aumento es de unos 120 metros, con nuevos tees. También habrá movimientos de algunos búnkers, el otro gran eje del rediseño. Se añadirán, reubicarán o ampliarán varios para devolverles el papel defensivo que la distancia actual de los jugadores había anulado. En el 2, dos bunkers se trasladan; en el 6 y el 10 aparecerán nuevos a la altura de los drivers de hoy en día; en el 9 se ajustarán los de la derecha de green, y en el 16, el cambio más simbólico, se reabre una antigua línea de juego a la izquierda del Principal’s Nose, recuperando un trazado clásico que había desaparecido.

“Puede parecer extraño, pero ensanchar la calle y colocar bunkers dentro de ella aumenta el desafío estratégico”, añade Moir. “Queremos evitar que los jugadores busquen intencionadamente el rough para esquivar la dificultad. El 16 volverá a jugarse como en los Open de los 70 y 90”.

El proyecto, diseñado por Mackenzie & Ebert, especialistas en links y asesores habituales de The Open, no rompe con la historia del campo: la continúa. A lo largo de los siglos, St Andrews ha cambiado muchas veces. Entre 1899 y 1905 se añadieron más de 60 bunkers, y antes del Open de 2005 se sumaron 350 yardas. “Estos ajustes son modestos comparados con otros del pasado”, apunta Sandy Reid, director de Greenkeeping del Links Trust. “Son retoques pensados sobre todo para el golfista de élite. Para el jugador amateur, el impacto será mínimo: solo notará pequeñas mejoras en la experiencia de juego”.

Incluso el mítico búnker del 17, el Road Hole Bunker, será “restaurado” para corregir la acumulación natural de arena, pero sin alterar su forma ni su tamaño. Más que un cambio, esta restauración es un gesto de respeto a una tradición viva. El Old Course ha evolucionado constantemente, y 2025 será un nuevo capítulo en esa larga historia. En palabras de Moir: “Cuando haces cambios aquí, debes mirar atrás… pero también hacia adelante. Estas mejoras son una forma de garantizar que el Old Course siga siendo el desafío más fascinante del golf”.