
“Salí de allí con el par muy feliz, con la sensación de que había hecho un eagle”. Habla Charl Schwartzel sobre el hoyo 18, el auténtico rompe-tarjetas de Doral. La máquina trituradora…
La valoración del sudafricano no es ninguna exageración, ni una ligereza, ni siquiera una broma más o menos simpática de un jugador que ha tenido un buen día en las exigentes condiciones de Doral (68 golpes). Es una realidad como un templo.
El hoyo 18 de Doral se jugó ayer con una media de 4.743 golpes, igual que el hoyo 1. La diferencia es que el primero es par 4 y el otro es par 5. El viento del Este, con rachas que superaron con creces los 30 kilómetros por hora previstos, causa estragos en el último hoyo del Blue Monster. Es un postre envenenado.
Luke Donald lo explica muy claramente: “en el 18 pegué de segundo golpe una madera 3. En el hoyo 1 mi segundo golpe fue con un hierro 7”. Blanco y en botella.
Números del 18 que dan miedo:
– Sólo dos jugadores hicieron birdie en la primera jornada. Los héroes se llaman Bubba Watson y Jonhson Wagner. Ambos terminaron con dos bajo par.
– Se hicieron más bogeys, dobles bogeys y triples bogeys que pares: 42 por 30.
– Hubo más birdies e eagles en el hoyo 1 que pares en el 18. Casi el doble. 53 por 30.
– Prácticamente un tercio de los jugadores se marchó al agua.
Lo cierto es que se trata de un hoyo apasionante para terminar. Puede ocurrir cualquier cosa. A la izquierda tienes el agua, siempre amenazante, y a la derecha un espeso rough desde el que es imposible alcanzar el green. Y sí, hablamos de manera literal. Más de 20 jugadores se apoyaron en el rough de la derecha para huir del agua y ninguno fue capaz de alcanzar el green desde allí. Es un tiro que ronda los 190 metros aún con todo el lago a la izquierda.
Cualquier cosa es válida para escapar del agua del 18. Incluso, 'atentar' contra uno de los cámaras que están subidos en grúas a muchos metros de altura con la siempre dificilísima tarea de cazar las bolas en pleno vuelo. Vean, vean el misil de Dustin Johnson…
Fue una dura jornada de golf. Tensa y compleja. Uno de esos días que genera mucho desgaste en los jugadores. Muchas decisiones, muchas cuentas, muchas frustraciones cuando no aciertas con el palo, continuo mazazos a la confianza… Y si uno está con dudas y cansado, al límite, acaba encima con un hoyo como el 18, apaga y vámonos.
– Hay que resaltar la ronda de golf de Thomas Bjorn, un consumado especialista con viento. Completó los 18 hoyos sin bogeys. El único de todo el torneo. Está con -4, a dos golpes de la cabeza. Y eso que fue de los pocos que no hizo birdie en el hoyo 1. Del top ten, sólo se quedaron sin sacarle partido al primer hoyo el danés y Juvic Pagunsan, posiblemente la presencia más sorprendente del top ten del Cadillac. La clave, su sensacional juego alrededor de green y su putt.
– Por cierto, se espera el mismo viento durante toda la semana, aunque en principio con menos intensidad que ayer. A ver cómo sienta hoy el postre.


