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El Senior Open se celebra esta semana en el Old course del Sunningdale Golf Club

El Senior Open regresa a Sunningdale y Bobby vuelve a detener el tiempo

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Hoyo 18 del Old course de Sunningdale. © Sunningdale Golf Club
Hoyo 18 del Old course de Sunningdale. © Sunningdale Golf Club

Mañana arranca la 38ª edición del Senior Open en el legendario Old course del Sunningdale Golf Club (Berkshire, Inglaterra), con la participación destacada de Miguel Ángel Jiménez, entre otros españoles, que buscará su segunda victoria en este torneo (ganó en 2018 en el Old course de St. Andrews). Precisamente, el malagueño sale a jugar mañana a las 13,58, horario local (14,58, horario peninsular español) en el partido más señalado, junto a Ernie Els y Ángel Cabrera. Además, participan otros cinco españoles más: Carlos Balmaseda, que sale en el primer partido del día, a las 6,40 de la mañana (hora local), Carl Suneson, Miguel Ángel Martín, Rafael Benítez, que se ha metido en el torneo a través de las previas, y José María Olazábal, que sale mañana en otro de los partidos fuertes del día junto a Ian Woosnam y Richard Green.

Un detalle que siempre conviene tener en cuenta, aunque cada torneo y edición sea un mundo aparte: la última vez que el Senior Open se jugó en Sunningdale fue en 2021 y Jiménez terminaba en una sobresaliente segunda posición, a sólo un golpe del ganador Stephen Dodd.

Otro de los platos fuertes de la primera y segunda jornada es el partido formado por el coreano K. J. Choi, defensor del título conseguido hace un año en Carnoustie, Padraig Harrington, sin duda uno de los principales favoritos, y Steven Alker, el neozelandés que marcha tercero en el ranking del PGA Tour Champions (Charles Schwab Cup), por detrás de Jiménez y Stewart Cink, quien, por cierto, no está presente en la cita, así que el español dispone de una gran oportunidad para ampliar la ventaja.

Y ahora discúlpennos, pero cada vez que una gran competición llega al Old course del Sunningdale Golf Club, no queda más remedio que acordarse de una vuelta legendaria que se jugó en ese campo hace ahora poco más de 99 años (18 de junio de 1926).

Lo curioso es que no se trata de una ronda que decidiera el triunfo en un Open u otra competición de gran importancia; sino la primera de las dos vueltas clasificatorias (Sección Sur) para el Open de 1926. Allí estaba Bobby Jones buscándose un hueco en la 61ª edición del Open que días más tarde se disputaría en Royal Lytham & St. Annes y que el propio Jones ganaría…

¿Por qué se trata de una vuelta legendaria? Más allá del resultado final, que fue tan sorprendente (para la época) como magnífico, fue por el juego que desplegó el chico de East Lake, puesto que él mismo consideró tal ronda como la mejor de su vida y, ya en su día, fue objeto de extensas y apasionadas crónicas en numerosos medios británicos de la época. Sencillamente, había ocurrido algo que nunca se había visto.

Bobby Jones en Sunningdale en 1926. © Sunningdale Golf Club
Bobby Jones en Sunningdale en 1926. © Sunningdale Golf Club

Bobby Jones salió a jugar a las cuatro de la tarde del 18 de junio de 1926 junto a Rowland Jones, mítico profesional inglés que había jugado por primera vez el Open en 1893 y que en aquella época ya había cumplido los 55 años (Bobby tenía 24). El récord del campo era de 70 golpes y el joven estadounidense firmó un 66, aunque hay que insistir en que lo importante no fue el QUÉ ni el CUÁNTO, sino el CÓMO. Cogió todas las calles desde el tee y 17 greenes en regulación en un campo que era larguísimo en aquellas fechas, puesto que Bobby llegó a pegar en siete ocasiones el hierro 4, bien de segundo tiro, bien en dos de los pares 3, y alcanzó de dos el green en los cuatro pares 5 del recorrido.

Hoyo 2 del Old course de Sunningdale. © Sunningdale Golf Club
Hoyo 2 del Old course de Sunningdale. © Sunningdale Golf Club

En este punto, merece la pena detenerse. Esta semana, en el Senior Open, el Old course de Sunningdale se juega como par 70, mientras que Bobby lo jugó como par 72, puesto que entonces los hoyos 2 y 10, hoy pares 4 largos, se jugaban como pares 5. Sin embargo, la distancia que jugó en su día Bobby Jones es realmente muy similar a la que harán frente los JiménezOlazábal y compañía. Aquel 18 de junio de 1926 la tarjeta marcaba una distancia de 6.472 yardas, por las 6.682 yardas que marca en este Senior Open. La diferencia, como se ve, no es mayúscula casi un siglo después, pero es que además, tal y como Jones puntualizó expresamente por escrito en su momento, aquel día en realidad jugaron un campo sensiblemente más largo del que marcaba la tarjeta, así que la diferencia, 99 años después, realmente debe ser muy pequeña. De hecho, esta semana tendremos hasta ocho hoyos del recorrido que se van a jugar con distancias muy similares, incluso idénticas: se trata de los hoyos 1, 4, 5 y 9 de la primera mitad; y los hoyos 12, 13, 16 y 17 de la segunda mitad.

Hoyo 10 del Old course de Sunningdale. © Sunningdale Golf Club
Hoyo 10 del Old course de Sunningdale. © Sunningdale Golf Club

El tiempo, en efecto, se ha detenido en Sunningdale de nuevo, seguramente uno de los pocos campos del mundo donde se disputan grandes competiciones y de verdad es posible todavía establecer una comparación visual entre lo que se jugaba hace un siglo y lo que se juega ahora, porque además el diseño no se ha modificado un ápice desde entonces. El diseño original, estrenado en 1901, es de Willie Park Jr., aunque Harry Colt mejoró el emplazamiento de algunos greenes, retoques que ya estaban hechos cuando Bobby jugó en 1926 y que se mantienen hasta el día de hoy, aunque lógicamente en este último siglo también se han llevado a cabo algunas mejoras de acondicionamiento y se han alargado un poco algunos tees, pero sin realmente modificar sustancialmente el fondo y la forma del recorrido ya retocado por Colt).

Decíamos que Bobby alcanzó los cuatro greenes de los pares 5 y es muy interesante comprobar qué palo cogió para pegar el segundo tiro, entre otras cosas para darle a aquella vuelta todo el valor que merece: pegó en dos ocasiones el brassie (lo que a día de hoy sería la madera 3), en otra ocasión el hierro 1 y en otra el hierro 2. Asimismo, tal y como va a ocurrir esta semana si la intensidad y la dirección del viento lo permiten, Bobby llevó la bola desde el tee a las cercanías del green en dos pares 4 cortos, hoyos 3 y 9. Pues eso, el tiempo perfecta y ordenadamente detenido.

Hoyo 13 del Old course de Sunningdale. © Sunningdale Golf Club
Hoyo 13 del Old course de Sunningdale. © Sunningdale Golf Club

Bobby Jones firmaba un 66, por cierto, habiendo metido un solo putt desde más allá de dos metros de distancia y dejándose por el camino innumerables opciones de birdie desde distancias que fueron del metro y medio a los doce metros. De hecho, sumó 33 golpes con el putter y otros 33 con el resto de los palos. A juicio del propio Jones, de tee a green sólo fallo un golpe en toda la ronda, el resto fueron, yarda arriba o abajo, exactamente tal y como él los había dibujado en su cabeza, ya se tratara de drives, brassies, hierros 1, 2 ó 4, mashies (lo que hoy sería un hierro 5) o lo que tocara. Aquel error se produjo en el hoyo 13, par 3, donde pegó un hierro 4 y mandó la bola al bunker, desde donde hizo una gran sacada y embocó un putt de par de algo más de un metro.

Una última anécdota. Esta vuelta de qualifying para el Open la jugó Bobby Jones con un driver nuevo que ya nunca abandonaría su bolsa hasta que en 1930 dejó la competición. Era del profesional del campo, el escocés Jack White, que había bautizado al palo como Jeanie Deans, nombre de una heroína literaria del escritor Walter Scott, también escocés. Hoy en día, todavía se realizan réplicas de Jeanie Deans, aunque ninguna tenga el sabor de aquella que fabricó el propio White, reputadísimo clubmaker, además de ganador del Open de 1904.

Bobby Jones en Sunningdale en 1926. © Sunningdale Golf Club
Bobby Jones en Sunningdale en 1926. © Sunningdale Golf Club

Aquella vuelta de Jones fue de 4-4-4-3-3-4-4-3-4 por los primeros nueve y 4-3-4-3-4-3-4-4-4 por los segundos, sólo ‘treses’ y ‘cuatros’. Entonces tal suma supuso un -6 y hoy, con parecidas distancias, sería de -4. Es más que probable que sea superada esta semana, pero como quiera que el tiempo se paró aquel 18 de junio de 1926, seguro que tampoco son tantos los que la igualan o superan. Al día siguiente, 19 de junio de 1926, Jones firmaba otro tarjetón, esta vez de 68 golpes, pero a pesar de la escasa diferencia con el registro del día anterior, sólo dos golpes, el extraordinario jugador amateur jamás llegó siquiera a compararlas.

Para estos grandes jugadores hay muchas formas de hacer un 66, e incluso un resultado mejor, pero seguramente sólo una se podrá considerar sin discusión la mejor vuelta de su vida. Y Bobby siempre lo tuvo claro al respecto. No sólo él, sino todos los que tuvieron la dicha de asistir a aquel gran momento. En el libro Bobby’s Open de Steven Reid, una de las fuentes principales de este reportaje, se recogen al menos tres extractos de crónicas de la época referidas a aquella legendaria vuelta: Bernard Darwin para el The Times, Charles MacFarlane para el Evening News y George Greenwood para el Daily Telegraph. Y todos ellos coincidían en una cuestión capital: jamás habían visto nada parecido y jamás (se atrevían a pronosticar) volverían a verlo.