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La fascinante historia de una saga única de cinco generaciones de golfistas

Ernesto, su tatarabuelo, jugó el Open en 1928 y hoy Fabiola ha debutado como pro

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Fabiola Céspedes sonríe tras la primera jornada del Campeonato de Dobles de la PGA de España

No todos los días debuta una profesional con un apellido que ocupa un capítulo propio en la historia del golf español. Este miércoles, en Izki Golf, en el Campeonato de Dobles de la PGA de España, Fabiola de Céspedes ha dado ese paso y, con él, ha puesto en marcha quinta generación de profesionales de golf de la familia de Céspedes. Una saga prácticamente única en la historia de este deporte.

No es una forma de hablar. Es una herencia de golf en vena y una pasión que ya es centenaria y ha ido pasando de mano en mano dentro de la misma familia. Hay un detalle que eleva aún más la dimensión de esta historia: su tatarabuelo jugó el Open Británico de 1928. Fue, junto a Joaquín Bernardino, el segundo español en disputar el Open recogiendo el testigo de Ángel de la Torre Casi nada. Aquel Open lo ganaba Walter Hagen que sumaba en Royal St George su tercer Abierto Británico. Estamos hablando de un hilo familiar que conecta el golf actual con los pioneros de este deporte en nuestro país.

La saga tuvo después nombres muy reconocibles dentro del golf español. Entre ellos, el de Begoña de Céspedes Ibáñez, una figura capital en la familia y en el desarrollo del golf profesional y docente en España. En muchas fuentes se asegura que Elvira Larrazábal fue la primera mujer profesional española en 1959, pero en la familia Céspedes sostienen que Begoña lo logró tres años antes. Otra estación más en una línea genealógica que parece escrita por el propio golf. Entre medias, Ernesto hijo también había hecho sus pinitos como profesional.

Ahora ese testigo lo recoge Fabiola, que ha querido seguir el camino familiar, aunque con sello propio. Se marchó a Alabama para compaginar estudios y golf, y en los últimos meses fue madurando una decisión que ya era irreversible. Tras acabar la carrera en diciembre, tenía claro que quería dar el salto. Se hizo profesional el pasado viernes y este miércoles ha vivido su primera ronda como jugadora profesional. Y la ha vivido, además, a lo grande.

Su estreno en el Campeonato de Dobles de la PGA de España ha dejado muy buenas sensaciones. La pareja firmó una vuelta de cuatro bajo par que, en el momento de escribir estas líneas, las metía dentro del top seis provisional. Un debut con empaque, con personalidad y con señales muy prometedoras. Fabiola, de hecho, acabó satisfecha con el trabajo realizado y explicó con naturalidad dónde había encontrado la seguridad: “Estoy contenta con mi juego largo, que es lo que me da más tranquilidad, y además he podido sumar con tres grandes putts de birdie en el tramo inicial”.

No era un día cualquiera y se notaba en sus palabras. Había alivio, ilusión y ese cosquilleo de quien sabe que está abriendo una etapa importante en su carrera. “Estoy muy contenta y súper ilusionada. Es un paso que me ilusionaba mucho”, explicó la malagueña tras completar la jornada.

El siguiente capítulo también encaja con la lógica de la casa. Fabiola va a compaginar estos primeros pasos como profesional con el curso de técnico deportivo. Lo lleva dentro. Lo ha mamado desde pequeña. Su padre, Sergio Céspedes, es un técnico muy reconocido en la estructura de la Federación Española, alguien que ha trabajado de cerca con buena parte de las jóvenes que hoy están despuntando en el golf español. Nombres como Andrea Revuelta, Paula Martín o Carolina Chacarra han pasado por sus manos en concentraciones y torneos federativos.

La víspera del estreno tenía inevitablemente algo de escena familiar, de relevo silencioso, de conversación sencilla pero cargada de significado. Padre e hija hablaron la noche anterior a la ronda. No hacían falta demasiadas palabras. El mensaje era claro y directo. «A disfrutar» y a dejarse llevar por todo lo que hay detrás de un día así. Ella reconoce que, aunque ha mamado el golf desde que nació, se ha sentido muy libre y no ha sentido esa presión de tener que dedicarse a algo que no le

No es por tanto, un debut más. Es la historia de una familia que ha atravesado generaciones enteras sin soltar la mano del golf. De una niña que creció dentro de ese legado y ha decidido empujarlo un poco más allá. De una quinta generación que ya es real.

En un deporte donde tantas veces hablamos de tradición, pocas historias encajan tanto con esa palabra como la de los Céspedes. Y desde este miércoles, en Izki, esa tradición tiene un nuevo nombre propio: Fabiola.