
Se cita en la Final con el ‘asesino del putter’, Hunter Mahan
Rory McIlroy y Hunter Mahan van a disputar hoy mismo la gran final del Accenture tras dejar en la cuneta a Lee Westwood (3 y 1) y Mark Wilson (2 y 1), respectivamente. Duelo en la cumbre con aroma de Ryder. Y aunque ya estaba cantado con la composición de las semifinales, hay que apuntar que un americano y un europeo vuelven a encontrarse en esta final once años después (Stricker y Fulke, el último precedente en 2001, sin olvidarnos del Clarke-Woods del 2000)…
Hoy sí. Hoy Rory McIlroy ha mostrado toda su dimensión de Número 2 del mundo y, aún más, con serias aspiraciones a ocupar el trono de Donald. No es que en jornadas anteriores no hubiera demostrado su clase, pero no con la soltura y continuidad de esta semifinal ante Westwood.
Todo ello, con un agravante o dificultad: el norirlandés volvía a salir algo frío y el inglés tomaba rápida y consistente ventaja de tres hoyos, jugando con el manual en la mano. Qedaba un mundo por delante (sólo se habían disputado cuatro hoyos), pero semejante botín en manos de Lee parecía poco menos que infinito.
A toro pasado, da la sensación de que un error de Westwood en el hoyo 5, donde perdía parte de su ventaja tras un par de tiros defectuosos, pudo ser la espoleta a la reacción de Rory. Pero este hecho concreto no pueda explicar en su totalidad la exhibición del joven talento norirlandés.
Lo primero que hay que anotar es que McIlroy ha sido un portento en los greenes. De hecho, un gran putt de unos ocho metros en el 6 dejaba el botín de Lee bajo mínimos. Y otro de unos cinco metros en el 8 igualaba de nuevo las fuerzas.
El huracán ya estaba desatado. Y en apenas cinco hoyos (los que van del 5 al 9), Rory pasaba de ir tres abajo a ponerse uno arriba, gracias a un tirazo en el 9 desde la calle convenientemente rematado con un putt de birdie de unos 2,5 metros.
El hoyo 11 vino a decirle a Westwood, además, que los hados del golf también estaban con su joven rival. En este par 5 McIlroy erraba el segundo tiro, pero un par de botes y rebotes de fortuna dejaban la bola perfectamente puesta tras darse un paseíto por el desierto. Para colmo, Rory embocaba en el 12 otro purito, éste de unos ocho metros y con una caída pronunciadísima que hubiese llevado la bola a tres o cuatro metros del hoyo de no haber entrado por todo el centro. Lee no tenía nada que hacer, aunque todavía prolongó el duelo con un fantástico eagle en el 15. Era la única manera…
El partido entre Mahan y Wilson ha sido menos abrupto, en apariencia. Wilson tardó un poquito más en entrar y, después, Mahan mantenía su ventaja inicial sin conseguir nunca despegarse de un modo definitivo, gracias a esa increíble solvencia que ha mostrado toda la semana en estos traicioneros greenes. Es impresionante ver a este hombre resolver algunos putts que han hecho sudar tinta a la mayoría con esa naturalidad, elegancia y, sobre todo, eficacia.
Las apariencias engañan: este duelo, en todo caso, ha tenido más miga de la que refleja el resultado y quizá el desarrollo del mismo. Porque Wilson ha mantenido siempre su plan despierto, vivo, y hasta llegaba a apretar de lo lindo en el tramo de los hoyos 10, 11 y 12, con tres birdies consecutivos. Pero en dos de esas estaciones su ataque fue convenientemente anulado por sendos birdies de Mahan, cuyos hierros recuerdan por momentos, incluso, a los del propio Rory. El californiano es un hueso muy duro de roer y la final se antoja espectacular.


