Inicio Grandes Circuitos European Tour Cañi arregla la tarjeta con su particular dosis de buen karma
Broberg gana en el Dutch Open y Cañizares asegura la tarjeta para 2022

Cañi arregla la tarjeta con su particular dosis de buen karma

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Alejandro Cañizares. (© Golffile | Stefano Di Maria)

Jon Rahm habló del buen karma cuando hizo historia al ganar el US Open apenas dos semanas después de que el Covid-19 le arrebatara un triunfo que ya tenía en el bolsillo en el Memorial Tournament. Éste podríamos decir que es karma nivel top.

Hoy, en Holanda, Alejandro Cañizares (-18) ha terminado tercero y ha asegurado virtualmente la tarjeta del European Tour para el próximo año con una excelente categoría, la de los 110 primeros de la Race to Dubai. Esto se traduce en que podrá jugar lo que quiera la próxima temporada. Es decir, ha solucionado este año y el próximo de una tacada. ¿Y qué tiene que ver esta película con Jon Rahm y el US Open, se preguntarán?

Pues bien, tiene que ver porque Cañi hace tres semanas era obligado a confinarse en Suiza por el protocolo de Covid del European Tour. Un contacto estrecho suyo había dado positivo, él no, y no pudo jugar el Open de Italia la semana siguiente. Una faena muy importante para un jugador que está en el filo de la navaja para conseguir la tarjeta del European Tour. El Open de Italia era uno de los torneos que más puntos ofrecía y que Cañi podía jugar de los que quedaban en el calendario. Era una gran oportunidad que se le escapaba por el desagüe prácticamente sin comerlo ni beberlo. Tres semanas después la tarjeta es ya una realidad. Este es el buen karma nivel notable.

Con el tercer puesto en solitario, además de asegurarse su presencia en el Alfred Dunhill Links que se juega después de la Ryder Cup, Cañizares suma 413,7 puntos en la Race to Dubai. En 2019, el último año normal antes de la pandemia, hicieron falta 446,8 puntos para mantener la tarjeta. Como quiera que este año se han repartido bastantes puntos menos de la Race to Dubai (de 198.750 en 2019 a 166.250 en 2021, sin contar la Final de Dubai ni las series finales de 2019 a la que no tenían acceso todos los jugadores), todo apunta a que la tarjeta, los 110 primeros de la Race to Dubai va a situarse en torno a los 400 puntos, quizá algo menos. Las cuentas, obviamente, no son matemáticas, pero sí muy aproximadas. Por eso, podemos decir que virtualmente Cañi tendrá el próximo año categoría 10, la mejor que se puede tener a menos que seas ganador del European Tour o miembro del equipo de la Ryder Cup. Hoy en Holanda ha ganado un año más de tranquilidad.

No es poco, aunque lo cierto es que no ha estado lejos de llevarse un botín aún mayor. Kristoffer Broberg (-23), que arrancó con ocho golpes de ventaja y lo subió a nueve tras hacer birdie en el primer hoyo, convirtió lo que apuntaba a paseo triunfal en una auténtica pesadilla. Buena parte de culpa fue suya. Se vuelve a demostrar que es muy difícil ganar y la gestión de una diferencia tan grande tiende a hacerse bola. Ha empezado a jugar mal, a fallar calles, a meterse en problemas, al tiempo que Alejandro Cañizares y Matthias Schmid (-20) venían apretando de lo lindo desde atrás. Birdie tras birdie. Tirazo tras tirazo. Son los únicos que han creído que realmente era posible la remontada. Por cierto, el alemán vuelve a confirmar que estamos ante un jugador de alto nivel. Ha jugado en el partido estelar y ha hecho sufrir a Broberg a pesar del doble bogey en el 13.

A falta de tres hoyos, Broberg se ha encontrado con que su ventaja se había reducido a dos golpes, y eso que había metido dos putts muy buenos de par en los hoyos 6 y 8, otro muy bueno de birdie en el 10, un approach mágico desde fuera para salvar un bogey enorme en el 12 y remató con una salvada sensacional en el 15. Sin todo eso que remó, la victoria probablemente habría volado. Nadie lo había imaginado en el tee del hoyo 2.

Broberg despertó de la pesadilla en el 17, par 3. Pegó un gran tiro por encima de la bandera y metió un putt de birdie fabuloso de unos cuatro metros. Con eso salía con tres golpes de ventaja. La victoria era suya. Así terminan seis años de travesía por el desierto. El sueco vuelve a ganar y veremos ahora de lo que es capaz, ya que ha demostrado en su carrera que es un jugador de rachas. Cuidado porque como se desmelene y si mantiene ese nivel majestuoso con el putt nos lo vamos a encontrar más veces arriba en los torneos.

Cañi también tuvo opciones serias de ser segundo en solitario. De hecho, llegó a ocupar esa plaza a falta de dos hoyos, pero un gran birdie de Schimd en el 16 y un doble bogey de Alejandro en el 18 lo impidieron. Hay que ver lo que le ha costado ese hoyo final al golfista de Manilva. Ayer cometió bogey apostando por la estrategia lógica. Hoy, buscando otra vía, ha hecho doble bogey. Concretamente, su idea fue salir directamente a la izquierda, a la calle del 9. Sin embargo, fue demasiado, se la cruzó y se quedó en el rough entre el 9 y el 1. Desde ahí falló el tiro y se vio obligado a dropar con penalidad. Su cuarto tiro acabó en el búnker y necesitó para terminar sacada y dos putts. Un final cruel a una grandísima semana, aunque el gran objetivo está conseguido. El doble bogey no debe empañar la bravura y el buen juego de Cañi tras todo lo que ha pasado.

Emilio Cuartero (-6) terminó en el puesto 38º con 70 golpes hoy y Santi Tarrio (-2) acabó con una vuelta de par en el puesto 62º.

Resultados finales del Dutch Open