Inicio Grandes Circuitos European Tour Ahora ya sí que tocaba, por lo civil o lo criminal
Nacho Elvira gana el Cazoo Open 2021, su primera victoria en el European Tour

Ahora ya sí que tocaba, por lo civil o lo criminal

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Nacho Elvira posa con el trofeo de ganador del Cazoo Open 2021. © European Tour
Nacho Elvira posa con el trofeo de ganador del Cazoo Open 2021. © European Tour

¿Quién no firmaría salir a jugar la última ronda de un torneo del circuito europeo del modo y manera que lo ha hecho hoy Nacho Elvira en el Cazoo Open, en tierras de Gales, como líder en solitario y con seis golpes de ventaja sobre el siguiente? Vaya pregunta hueca, casi estúpida…

Y sin embargo, luego no es tan sencillo llevar el barco a buen puerto y amarrarlo, pero bien amarrado. Que se lo pregunten al cántabro, que hoy las ha pasado canutas pero que al fin ha entrado en el exigente círculo de ganadores de la primera división del golf europeo tras derrotar a Justin Harding en el primer hoyo de un desempate taquicárdico, al que el español hubo de recurrir tras entregar una tarjeta de 71 golpes, par en el día.

Hoy, en Celtic Manor, Elvira no tenía las mismas sensaciones que en las tres rondas anteriores, en las que, por momentos, parecía jugar un campo muy diferente al del resto de competidores. Los golpes de tee a green no fluían del mismo modo, no iban siempre al lugar apropiado, ni tampoco le corría igual la bola en todos los greenes. Tampoco su gesto era el mismo, como es lógico. Nada que pueda sorprender demasiado, pues al fin y el cabo el español nunca se había visto en tal situación.

Después de algunos vaivenes (un comienzo con bogeys tempraneros, un regreso a la senda del birdie y de los buenos putts, alternancia de buenos y malos tiros…) el agua comenzaba a llegar al cuello del español, porque por delante iban Mikko Korhonen (-15) y Justin Harding (-16) achuchando y coleccionando excelentes disparos, un hoyo detrás de otro. No en vano, el sudafricano firmaba un registro de 65 golpes y el finés otro de 66. Bien pasado el meridiano de la ronda la ventaja de Elvira se había esfumado y comenzaba un nuevo torneo en el que, a simple vista, lo tenía muy complicado. Es sencillo: unos parecían venir cuesta abajo y otro, él, cuesta arriba…

Sin embargo, fue en ese momento, en el último tramo, sin ventaja ya que dilapidar, cuando Nacho recuperaba el temple y el nervio del ganador: tirazo en la salida del 15, el par 4 corto, con opción de eagle incluída; excelente putt largo de birdie en el 16, que a punto estaba de entrar; sobresaliente salida en el 17, par 3, y fantástico putt de birdie embocado desde unos cinco metros… Y un hoyo 18 bien medido y estudiado en el que le valía el par para ganar y terminaba tripateando cuando parecía tener el torneo en el bolsillo. Los valientes, que los hay a millones, quizá hagan cola para reprochar a Elvira que no buscara de dos el green en ese par 5, después de una buena salida al centro de la calle, pero el plan establecido por el jugador español y su caddie, Diego Suazo, en realidad había salido al pie de la letra, pues tenía la bola a unos cuatro metros del hoyo para birdie y le valían dos putts.

La historia a partir de ese momento y hasta llegar al sufrido triunfo del cántabro se resume fácilmente: Elvira regalaba a Harding un desempate inesperado tras errar un putt de un metro y, a continuación, el sudafricano devolvía gentilmente la dádiva, fallando a su vez otro no mucho más largo.

Ya tocaba que Nacho ganase un desempate, de la forma que fuera, después de lo que le había tocado vivir. En Marruecos caía ante el coreano Wang, que se puso a meter purazos de locura en el hoyo 72 y en el play off; y en Malasia ante Scott Hend, que no pudo tener mayor fortuna en los enrevesados botes y rebotes de su bola (ahora en el tronco de una palmera, luego en las hojas de otra…) a lo largo y ancho del primer y único hoyo de desempate. Era de ley. Casi de justicia.

La temporada 2021 se estaba convirtiendo en una dura e incierta travesía para el español. Tras un arranque esperanzador de año en Abu Dhabi, pocas alegrías se había llevado (diez cortes fallados y ningún resultado que se acercara siquiera a un top ten), pero es que Elvira tiene estas cosas. Mientras termina o no termina de armar la coraza de consistencia que tantísimo realce daría a sus innegables y excelsas capacidades, ha sido hasta la fecha un jugador de rachas, un genuino quijote español. Afortunadamente, tanto trabajo junto al equipo que capitanea Pepín Rivero, y junto a su inseparable caddie, Diego Suazo, al fin se encarna en una victoria. Y a partir de aquí, ancha es Castilla.

Consulta aquí los resultados finales del Cazoo Open