Inicio Grandes Circuitos European Tour A Pablo le quedaba coraje y genio para regresar de la nada

A Pablo le quedaba coraje y genio para regresar de la nada

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Pablo Larrazábal posa con el trofeo de ganador del Alfred Dunhill Championship. © European Tour
Pablo Larrazábal posa con el trofeo de ganador del Alfred Dunhill Championship. © European Tour

Pablo Larrazábal (-8) ha ganado el Alfred Dunhill Championship y suma así su quinta victoria en el European Tour. Hasta aquí, todo normal, pensará quien no haya visto nada de la jornada postrera, porque al fin y al cabo el español salía a jugar el domingo con tres golpes de ventaja sobre el segundo clasificado y además venía jugando muy bien toda la semana. Sin embargo, normal, lo que se dice normal, poco ha habido hoy en la última ronda en Leopard Creek. Pasen y vean.

De entrada, Pablo llegaba al club esta mañana en una nube de puro desasosiego. No es la mejor manera de afrontar un reto como el que tenía por delante. Las ampollas que bullían en sus pies, aquellas que se había tratado el mismo sábado después de jugar la tercera vuelta, no habían cicatrizado como debieran y le molestaban mucho. Tanto, que su primera y alarmante sensación era que no podría salir a jugar…

VÍDEO | «Cuando me desperté esta mañana no podía ni andar…»

Pero pudo hacerlo. En su situación, tenía que hacerlo. Lo que ocurre es que, por más que el dolor hubiera remitido, por más que los fisios del Sunshine Tour hicieran un espléndido trabajo para proteger y acondicionar hasta donde era posible las zonas dañadas en ambos pies, la confianza ya no era la misma. O mejor dicho: la determinación nunca es la misma cuando se ha de estar pendiente de otra cosa que no sea el puro juego.

Y el recorrido del Leopard Creek Country Club (Malelane, Sudáfrica) no es uno que esta semana pudiera afrontarse con el juego ‘B’ o ‘C’. Ni siquiera el ‘A’ garantizaba nada: cuesta mucho encontrar torneos en los que el ganador no llegue al doble dígito bajo par y tan solo trece jugadores finalicen por debajo del par después de 72 hoyos. Pero mucho.

VÍDEO | Así fue el birdie de campeón de Pablo en Sudáfrica

Para colmo, arrancaba con bogey en el hoyo 1 y el círculo vicioso se iba haciendo más y más denso, succionándolo todo a su paso: cuanto peor van las cosas, más atención le presta uno a las molestias. O más complicado resulta librarse de ellas. Olvidarse de ellas. Borrarlas de la ecuación.

Realmente, Pablo no encontraba la manera de neutralizar el dolor que sentía en los pies (sobre todo en el derecho) a la hora de apretarlos con fuerza al suelo. Como quiera que el tren inferior no tenía un buen apoyo, no acompañaba como debiera, terminaba haciendo un swing muy de brazos y manos y los ‘hooks’ estaban a la orden del día. No obstante, iba capeando como podía el temporal (nuevos bogeys en los hoyos 3 y 5 y un buen birdie en el 6), amparado en la ventaja con la que había salido y también en el hecho de que nadie era capaz de moverse demasiado en la tabla, en un campo que no daba ni los buenos días.

Así lo vivimos en directo: VICTORIA ÉPICA DE LARRAZÁBAL EN EL ALFRED DUNHILL

El paso por el meridiano de la ronda parecía marcar el momento de su definitiva rendición. Después de fallar la salida en el hoyo 9 hasta se había quitado los zapatos en un gesto de impotencia y su parcial por la primera mitad del recorrido era un tremebundo +6. No había ninguna señal que permitiera siquiera soñar en su recuperación. Aquello iba mal y nada indicaba que fuera a ir mejor…

Sin embargo, Pablo no estaba dispuesto a tirar el torneo sin darse una última oportunidad y en el tee del 10 ya se le veía buscando el modo de compensar y equilibrar el swing. Levantaba el pie derecho nada más golpear, por ejemplo, y el caso es que los errores, que seguían llegando, al menos se intercalaban un poco más. Un birdie en el 11 lo metía de nuevo en la pelea, pero todo su juego iba cogido con alfileres y un nuevo gancho muy feo en la salida del 13, con la bola en el agua, ahora sí parecía sentenciar su suerte. Ni él ni el campo estaban para muchas fiestas. No había manera. ¿O sí?

VÍDEO | Impresionante putt de birdie de Larrazábal en uno de los cocos de Leopard Creek

Si no la había, Larrazábal se la inventó. En el 14, después de fallar de nuevo la salida (sólo iba a coger tres calles en todo el día), estaba a punto de embocar para birdie uno de sus aprochitos mágicos. Ello, unido a un doble bogey de Wil Besseling, su compañero de partido que hasta ese momento traía un más que aseado y notable resultado de PAR en el día, daba un último y decisivo impulso al barcelonés. A partir de ese momento, su juego se iba a centrar un poquito más y, sobre todo, su putter iba a ejercer de ángel exterminador: hacía birdies en los hoyos 15 y 16 enchufando sendos putts desde unos cuatro y siete metros, respectivamente, ahogando a Besseling, neutralizando la ventaja que por delante llevaba Sjoholm y hasta superando a Grace y Lombard, que al contrario que Pablo, llegaban a la recta final con el putter desenfocado.

En el 18, par 5, atacando el green con el tercer tiro, una vez había visto a Besseling meterse en serios problemas y sabiendo que el birdie le valía para ganar, el jugador español paraba el tiempo en el parque Kruger, ‘güechecito’ en mano de toque sublime, extraordinariamente bien medido, con ese ‘abandono’ tan suyo en el final del swing después de cortar la bola con arte y precisión asesina, para dejarse una última y bendita opción de birdie de poco más de medio metro. Fin de la historia y de la tortura. Nunca mejor dicho: tormento y éxtasis.

¿Ampollas? ¿Qué ampollas? No hay mejor cicatrizante que el hambre de triunfo. No hay mejor analgésico que la gloria.

Consulta aquí los resultados del Alfred Dunhill Championship

El mejor resumen de la dramática última ronda del Alfred Dunhill Championship

4 COMENTARIOS

  1. Una mínima corrección, Pablo jugó en primer lugar el segundo golpe del 18, Besseling arriesgó después de ver que la estrategia de Larrazábal era jugar a birdie.
    Gracias por vuestro trabajo.

  2. Enhorabuena a Pablo Larrazabal, por el coraje y fuerza que ha sacado en los últimos hoyos.

    No obstante, creo que también hay que ser crítico en su actitud y concentración en algunos momentos. No he visto las dos primeras vueltas, pero si tercera y cuarta al completo.
    En algunos momentos parecía que Pablo iba a 200 por hora, y creo que perdiendo el control y concentración en varios momentos.
    Vale que el caddie era local, pero podía hacer perfectamente su trabajo si Pablo se lo pide. En varios momentos Pablo estuvo llamando la atención a espectadores, asomándose por tees de salida, parafraseando expresiones famosas (yo creo que no salen de repente si no estás pensando en ello), e incluso me pareció ver un desplante ante un espectador en un green, como amenazando ir a por él.

    Golpe sí, golpe no, tras pegarle a la bola, Pablo estuvo gesticulando sin parar, en mi opinión (es solo una opinión) la expresión corporal era de sobreactuación, buscando complicidad con la mirada tanto en buenos golpes como en malos. Se sentía el centro de atención.

    Y, al final, creo que debido a los problemas físicos y verse totalmente fuera del torneo, parece que algo le cambió mentalmente y volvió a la contracción y a saber sufrir con lo que estaba pasando. Y aquí me quito el sombrero. Todo lo que le critico en mis palabras anteriores, no se lo vi en los últimos 4-5 hoyos, donde volvió el juego espectacular y la gran victoria. Ni un mal gesto, ni una sobreactuación. Cabeza fría y al siguiente golpe.

    Si de alguna manera le llegan a Pablo estas palabras, le sugiero que vea él mismo las dos últimas vueltas y lo analice. Supongo que trabaja con psicólogos que le darán su opinión profesional.

    Reitero mi enhorabuena y la manera de recuperar el torneo con todo lo que tenía encima. Física y psicológicamente.

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