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Javier Colomo, un espléndido cuento de Navidad

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Fernando Martín consiguió convencer al baloncesto español que aquellos profesionales americanos de la NBA no estaban tan lejos. Descubrió nuevos horizontes…

Abrió una nueva vía que después otros muchos han seguido con éxito. Javier Colomo, a su manera, ha hecho lo mismo esta temporada. Su historia es un espléndido cuento de Navidad.

Este extremeño de Cáceres, de 28 años, ha roto fronteras en 2012 y ha enseñado un camino que ningún otro golfista español había descubierto hasta hoy. Algunos lo intentaron y hay que quitarse el sombrero con ellos, caso de Gabriel Cañizares, pero hasta ahora nadie había conseguido salir de la espesa selva asiática.

Colomo lo ha conseguido este año a la primera. Ha sido una temporada larguísima, eterna. Empezó con la Escuela allá por el mes de enero y ha terminado a mediados de diciembre. Una larga travesía con final feliz. Finalizó entre los treinta primeros del Orden de Mérito del Asian Tour, algo que viniendo de la Escuela tiene mucho mérito. De hecho, ha sido el cuarto mejor del circuito de los que empezaron en el mes de enero en Amata Spring y el mejor sin haber ganado un sólo torneo. “No me preocupa no haber ganado, a veces hasta eso es bueno porque lo sigues teniendo ahí, como objetivo. Es una especie de zanahoria… y cuando alcancemos ésta iremos a por otra”, asegura Colomo. Una frase que bien podría resumir el deseo que tiene de triunfar.

Javi atiende a Ten-Golf desde una casa rural que comparte con una buena parte de su gente más cercana. Necesitaba el calor después de un año entero tan lejos de casa.

Balance del año 2012… “Lo definiría como espectacular. He conseguido rendir a un nivel medio alto prácticamente durante toda la temporada y eso es muy difícil, al menos lo era para mí. Yo era súper irregular. En cambio, este año he pasado todos los cortes y el único que fallé fue con un doble bogey en el 18, es decir, que también estaba ahí para pasarlo. Ha sido un paso adelante en cuanto a calidad y cantidad de torneos, he jugado en otra división, aunque sigo teniendo los pies en la tierra y sé que hay que seguir mejorando y dando pasos hacia adelante”.

Comprometidos para sufrir… “He tenido momentos muy duros y difíciles en los que pensaba yo qué narices estoy haciendo aquí, pero creo que la clave estuvo en que desde el principio tuvimos claro tanto mi mujer Cristina como yo que íbamos a sufrir. Iba a ser un año para sufrir y estábamos preparados para cualquier cosa. Ha sido un año muy duro. Llevo ya varios días en España y aún estoy reventado. A las diez de la noche estoy en la cama y duermo como un bebé. La primera vez que vinimos a Asia estuvimos nueve semanas seguidas aquí. Nos comprometimos a sufrir, era un año para apretar los dientes, tenía que luchar, jugar y no venirme nunca abajo. No quería dejar pasar ninguna oportunidad”.

Hacer pocas por currante… “Durante todo el año no he pensado en nada más que en no regalar ningún golpe. Empezamos bien, fuimos subiendo y la segunda parte del año pudimos jugar los torneos más buenos. Yo estaba ya cansado, reventado, con ganas de volver a casa, no comíamos bien en muchas ocasiones, a veces era imposible encontrar comida internacional salvo que el lugar fuera turístico… Quizás por todo un poco en los últimos torneos lo hice mal. Venía luchando desde febrero y yo creo que empezaron a fallar las fuerzas. Al final, he hecho pocas por currante… El número de fallos en los últimos torneos ha sido muy grande, no sé, ocho o diez en cada vuelta, pero hemos aprendido a luchar, a no bajar la cabeza y a fallar por el lado bueno”.

Y yo me quería ir a mi casa… “Sin duda, una de las cosas con las que me quedo de 2012 es haber sido capaz de hacer pocas pese a que no estaba jugando bien. Todos los profesionales podemos hacer tarjetas muy bajas cuando jugamos bien porque hay mucho nivel en todos. Lo difícil es hacer resultado sin pegarle bien a la bola. Yo estaba físicamente en el límite, llevaba dos o tres semanas muy cansado, aplatanado y todo se pone muy cuesta arriba, pero al final el trabajo serio que hemos hecho ha dado resultados. La última semana de Malasia ha sido muy dura. Un torneo con muchas interrupciones, que se redujo a tres vueltas, el campo era un barrizal, muchas horas en el club y yo me quería ir a mi casa… Pero pensaba, vamos, un torneo de dos millones, hay que ponerse serio y hacer los menos golpes posibles. Mi objetivo era terminar entre los 30 primeros y lo conseguí”.

Háganle sitio en Crans Sur Sierre… “Acabar entre los 30 mejores del Asian Tour me permite jugar casi todos los torneos buenos el año que viene. Por ejemplo, entro seguro en el Omega de Crans, en Suiza, que es un torneo muy bueno. También hay opciones de meterme en el Alfred Dunhill Links Championship. Ahí se clasifican los tres primeros del Asian Tour que lo pidan y por lo que me han dicho es posible que me toque, ya que son muchos los asiáticos que no se van sólo una semana a Escocia a pasar frío. Ojalá, aunque éste no es seguro”.

El premio a muchos años de sacrificio y sufrimiento… “Esta temporada ha sido una consecuencia de todo lo que he trabajado en los últimos años. No es una cuestión sólo de esta temporada. He encontrado una manera de rendir cada la semana lo mejor posible. El planteamiento era que cada torneo era una gran oportunidad… Y eso que al final no he estado todo lo positivo que hubiera querido. En todo esto también ha tenido muchísima importancia mi mujer Cristina. Me he esforzado, no he tirado la toalla, no puedes reprocharte nada si lo intentas… Este año, al fin, con 28 años, han empezado a encajar todas las piezas del puzzle”.

Un pionero al estilo Fernando Martín… “La verdad es que me siento un poco pionero y es algo que me ha dicho mucha gente durante todo el año. No es que haya sido el primero que haya intentado jugar en el Asian Tour, pero sí he sido el primero en coger la tarjeta y no sólo mantenerla el primer año sino subir un escalón y acercarme al Circuito Europeo. Es una nueva vía y creo que hay muchos jugadores españoles que verán muy cerca el ejemplo y se convencerán de que también es posible hacerlo de este modo. Seguro que muchos jugadores que no habían visto la dimensión real del Asian Tour se habrán percatado de que se puede progresar mucho, aunque eso sí no es un camino de rosas. Hay que hacer las cosas muy bien”.

Próximo calendario… “El primer torneo en Asia será la tercera semana de febrero en Myanmar. Es un torneo pequeño para ir calentando y coger ritmo de competición. Después será la previa del British en Amata Springs, que tengo ganas porque el año pasado me quedé fuera por sólo dos golpes y en marzo tenemos el Avantha Masters, el Maybank de Malasia y uno bueno también en Tailandia. En la India hay dos pequeños y ya veremos si lo jugamos o no. Y después el Ballantine’s de Corea”.

Y dicho esto, Colomo no tiene ninguna intención de terminar este cuento. Sólo ha cerrado el primer capítulo. “Del pasado no se vive. Ahora toca trabajar el doble para seguir progresando, nunca te puedes relajar en este deporte. El primer reto lo hemos superado, pero quedan mucho más por delante”.

(* Segunda parte de la entrevista con Colomo: Dos gestos técnicos y dos anécdotas escogidas)