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El vicecapitán español explica mejor que nadie las emociones que se vivieron el domingo en la Ryder Cup

¿Hasta qué punto lo pasó mal Europa el domingo? Vean lo que dice Olazábal…

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José María Olazábal se abraza a Shane Lowry tras asegurar la victoria en la Ryder Cup de Bethpage. © Mateo Villalba | Captura Sport
José María Olazábal se abraza a Shane Lowry tras asegurar la victoria en la Ryder Cup de Bethpage. © Mateo Villalba | Captura Sport

José María Olazábal se ha quedado en Estados Unidos después de conquistar como vicecapitán del equipo europeo la Ryder Cup. Concretamente, se ha desplazado de Nueva York a Jacksonville para disputar un nuevo torneo del PGA Tour Champions. Se trata del Constellation Furyk & Friends, en el Timuquana Country Club. Allí se encuentra también Miguel Ángel Jiménez.

Pocas personas en el mundo del golf saben transmitir mejor las emociones que Olazábal. Lo ha demostrado a lo largo y ancho de toda su carrera. El mismo Jon Rahm reconocía el domingo, al acabar en Bethpage, que no pudo contener las lágrimas tras ver a José María después de la victoria. El de Fuenterrabía lo vive todo intensamente y es capaz de contarlo después con la misma intensidad. Aprovechando su presencia en el torneo del Champions, donde Jim Furyk, curiosamente vicecapitán del equipo americano ejerce como anfitrión, se le preguntó al doble campeón del Masters y premio Príncipe de Asturias de los deportes cómo había vivido la Ryder Cup. Su respuesta no tiene desperdicio.

Su balance de los dos primeros días es impecable. «Creo que el equipo hizo historia, así de simple. Sabíamos que no iba a ser fácil, especialmente jugando en Nueva York, pero creo que el equipo rindió realmente, realmente bien, sobre todo los dos primeros días. Conseguimos ganar las cuatro sesiones y eso nos dio un amplio colchón», explica a modo de planteamiento. Como todos saben, la Ryder dio un giro casi de 180 grados el domingo, durante la sesión de individuales. Nadie esperaba tanto sufrimiento. Ni siquiera alguien curtido en mil batallas de sufrimiento con Josemari. «Siendo totalmente honesto, no pensé que fuera a estar tan ajustado, o al menos no debería haber estado tan ajustado. Pero bueno, todo el mérito para el equipo de EE. UU. Es increíble cómo lucharon. Casi le dieron la vuelta a todo».

En este sentido, Olazábal no duda en mostrarse convencido de que el resultado de la Ryder Cup hubiera sido completamente distinto de no haber embocado Shane Lowry su putt de birdie en el hoyo 18. «Si Shane no mete ese putt en el 18, creo que lo más probable es que el equipo de EE. UU. hubiera ganado la Ryder Cup», sentencia. Sobre las sensaciones previa a ese momento cumbre del irlandés, el vascorro no deja dudas. «Sí, o sea, fue… bueno, de verdad, las dos horas y media anteriores a ese momento, tengo que decir que quizá fueron las más duras que he vivido en mi carrera como golfista, sobre todo porque pensábamos que, con ese colchón deberíamos haber cerrado el asunto mucho antes. En ese momento, creo que fue crucial» Recordemos que Olazábal ha ganado dos Masters y protagonizó el gran milagro de la Ryder Cup en Medinah, por lo que, por esto y muchas otras cosas, sobre sufrir en un campo de golf sabe un rato.

La realidad es que nada más acabar la Ryder Cup, Olazábal fue uno de los miembros del equipo de Europa que más emocionado se mostró. Abrazó a Lowry casi como si fuera su hijo y lo celebró por todo lo alto. «Creo que por eso salió todo: todas las emociones, toda la tensión, todo el estrés, y éramos muy conscientes de ello. Shane era muy consciente de ello y por eso la reacción que tuvimos».