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Juan Carlos Ferrero ofrece a Ten Golf su primera entrevista como coach mental de Ángel Ayora

«Ayora es un jugador que piensa en grande y eso es muy bueno»

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Lo primero era el torneo y lo que fuera mejor para Ángel Ayora. Lo segundo era la noticia. Juan Carlos Ferrero (Onteniente, 1980) tiene muy claras las prioridades. Quiere ayudar a la joven perla marbellí a sacar todo el golf que lleva dentro. Un golf a borbotones. Indiscutible. Uno de los grandes proyectos del golf mundial. Ayora quiere ser el mejor del mundo y parece una magnífica idea apoyarse en alguien que ha sido Número Uno del tenis y que ha construido ladrillo a ladrillo la carrera de otro superlativo Número Uno como Carlos Alcaraz.

Ferrero tiene la gentileza de pactar su primera entrevista como coach mental y de rendimiento de Ayora con Ten Golf. Al fin y al cabo, somos el único medio español presente en su estreno en el equipo de trabajo del andaluz en Marbella en Dubai y hemos seguido muy cerca las primeras evoluciones de esta prometedora relación. Ferrero ha sido la sombra discreta de Ángel desde el martes. Ha disfrutado sus golpes, pero su misión no era tanto ver esa calidad, la distancia, si va abriendo o cerrando, como las reacciones del jugador.

Ha analizado su comportamiento en el campo, sus expresiones ante los buenos o malos golpes y ha ido tomando notas en su cabeza. Ferrero no lleva libreta. Una botella de agua promocional del torneo, una gafas de sol con cristales amarillos y una gran capacidad de atención. Más allá, entre hoyo y hoyo, aquí y allá, con cuando lo considera necesario, habla con Ayora, le transmite un mensaje de ánimo, de refuerzo, de convicción. No atosiga. Es más un aquí estamos contigo, vamos adelante.

La cita es el campo de prácticas del Emirates Golf Club. David Puig acaba de hacer birdie en el hoyo 9 y se lo está poniendo difícil a Patrick Reed. Ferrero también está pendiente de eso. Al fin y al cabo, le competición corre por sus venas.

P. Juan Carlos, acabas de anunciar un cambio en tu vida, o al menos un pequeño cambio que, en realidad, es importante. Lo primero: ¿cómo estás? ¿Por qué este cambio ahora y por qué esta decisión?

R. El golf siempre me ha gustado, es algo que llevo practicando desde el año 2000. Empecé con Sergio, que me dio unas clases y somos amigos bastante cercanos. He tenido la oportunidad de hacer de caddie con él (en Tailandia) y estar un par de veces en el Masters de Augusta. Así que el mundo del golf no me es para nada ajeno.

Después de lo de Carlos (Alcaraz), al final cambiar un poquito de aire es necesario, sobre todo durante un tiempo. Está clarísimo que el tenis es mi vida y va a seguir siéndolo porque sigo trabajando en mi academia de tenis y estoy recibiendo bastantes ofertas también a nivel del circuito masculino e incluso femenino.

Hablé con Juan Ochoa, el entrenador de Ángel Ayora, y me abrieron la oportunidad de introducirme un poco más en el mundo del golf y ver lo que se necesita y requiere para competir al máximo nivel. Es un periodo de prueba, pero me está gustando, estoy a gusto. Es un mundo que conozco y, sobre todo, creo que la ayuda con Ángel es algo a nivel mental, de gestión de las emociones, que creo que en golf la cabeza es algo muy importante. Los jugadores están acostumbrados a pegar muy buenos golpes y cuando pegan alguno malo se castigan mucho.

Creo que se puede trabajar a nivel mental bastante. Ángel es muy joven, 21 años, creo que recién acaba de llegar al circuito; tiene todavía muchos campos que experimentar por primera vez y muchas cosas que mejorar. Estar aquí con ellos, con el equipo, es eso: intentar que mejore en esos dos o tres aspectos a nivel mental, porque creo que el golf es muy mental.

P. Tu incorporación al equipo es una cuestión de alta competición: gestión de la máxima competición y de todo lo que tiene que ver con competir en golf…

R. Sí, digamos que es la gestión de cómo llegar a competir al máximo nivel, a nivel mental. Yo aquí, a nivel técnico, obviamente no voy a entrar. Pero sí el hecho de afrontar una pre-ronda, la gestión de los problemas durante los 18 hoyos… creo que eso es muy importante: cómo se gestiona dentro del campo.

Al final, como hemos dicho, es un deporte muy mental. Si te vienes un poquito abajo, la energía viene abajo. El lenguaje corporal es muy importante y, al nivel de estar al 100%, creo que es fundamental que el aspecto mental esté de 10.

P. ¿Cómo llega esta oportunidad? ¿Cómo te llega el mensaje y qué sientes cuando todo se produce?

R. Fue toda una casualidad. Durante el torneo de Madrid (Open de España) yo estuve viendo a Ángel por la tele. Creo que ya habíamos escuchado de él: que tenía un swingazo, que le pegaba muy bien, que tenía muchísima calidad de pelota… pero no lo había visto jugar. En Madrid tuve la oportunidad de verlo por la tele esos cuatro días y, dos meses después, Juan Ochoa se pone en contacto conmigo para ver la oportunidad de poder vernos, charlar y ver en qué podríamos empezar una relación para que pudiera trabajar junto con ellos.

P. ¿Ha sido tu primer torneo viéndole en competición? Es pronto, pero: ¿qué primeras impresiones te ha causado Ángel y qué sensación te ha dado?

R. Es un chico introvertido y la forma de ser que tiene uno influye mucho en su actitud, en su lenguaje corporal y en su forma de expresarse en el campo. Son cositas en las que creo que puedo ayudar bastante. Tiene todavía mucho que mejorar en ese aspecto.

Creo que la gestión de las emociones la hace bastante bien. Es un jugador que no expresa muchísimo los malos golpes ni es de quejarse demasiado, pero me gustaría que se animara un poquito más, que se conectara un poquito más con la gente y que eso le hiciera estar con un estado de ánimo un poquito más arriba. Son cosas que se pueden mejorar y, como ya te he dicho, al final va con el carácter de uno, pero siempre hay cosas que se pueden mejorar.

P. En principio, ¿habéis hablado de tiempo o de un plan?

R. La colaboración será segura este año. Más o menos iré entre ocho o diez semanas a los torneos para intentar ayudar y, los que no vaya, contacto directo desde casa para intentar mejorar el aspecto mental, como ya hemos dicho.

P. Es la primera vez también que lo ves en un torneo grande, con mucho público. ¿Qué conclusión sacas de esta semana desde el punto de vista del rendimiento?

R. Es un poco prematuro todavía para poder decir realmente todas las cosas que se pueden llegar a mejorar. Creo que necesito un poquito más de tiempo para tener más conexión con él, ver realmente dónde “pincha”, digámoslo así, cuando está en el campo y se le vienen los problemas.

A mí no me ha disgustado para nada esta semana. Creo que ha jugado a un buen nivel, ha tenido muchísimas oportunidades de coger dinámicas muy buenas que, por hache o por be, no han acabado de salir. Creo que el resultado final está muy bien, pero las expectativas con él… sobre todo él las tiene bastante más arriba. Es un jugador que piensa en grande; eso es muy bueno y vamos a trabajar a partir de ahí.

P. Te voy a hacer una pregunta que seguramente me dirás que por ahí no hay que ir… pero es inevitable la comparación. ¿Has notado diferencias o parecidos entre la personalidad de Carlos Alcaraz y la de Ayora?

R. Son distintos. No se puede comparar ahora mismo. Ángel acaba de empezar, como aquel que dice, en el máximo nivel; Carlos ya lleva unos cuantos años. Carlos es una persona bastante más extrovertida que Ángel. Ángel es un poquito más introvertido y son caracteres diferentes.

Las comparaciones ahora mismo son muy difíciles de hacer, pero sí diría que, al igual que Carlos tiene un nivel de los mejores —o de los dos mejores—, creo que Ángel puede llegar muy arriba. Tiene un nivel y un toque de bola excelente. A partir de ahí, el trabajo que tiene que hacer es pelear cada día, entrenar bien, darle calidad a los entrenamientos, saber muy bien las cosas que tiene que mejorar, los aspectos que tiene que mejorar de su golf, e intentar hacerlo lo mejor posible.

P. Para ir acabando: ¿qué es lo que más te ha sorprendido de Ángel en esta convivencia, más allá del torneo?

R. Es un chico con mucha calma, pero lo que más me ha sorprendido es que fuera de ronda quiere hacer todo muy a la perfección: el tema del descanso, la comida, dormir las horas que tiene que dormir, los suplementos que se tiene que tomar… Todo eso, para ser un chico de 21 años —que normalmente están más despistados—, hay que estar muy encima de ellos para que realmente se tomen todo y estén en perfectas condiciones. En ese aspecto es un chico que tiene mucho interés en hacerlo todo muy bien y eso creo que es muy bueno de cara a su futuro.

P. ¿Has notado mucha diferencia entre un Masters 1000 —que podría ser lo equiparable a este tipo de torneo en tenis— y un torneo como el Hero Dubai Desert Classic en cuanto a organización, movimiento y gente?

R. Sí, tal vez en cuanto a gente. Aquí hay espacios un poquito más pequeños y en un Masters 1000 hay siempre todos los días lleno. Aquí el jueves y el viernes no ha habido tanta gente, pero sí el fin de semana.

En cuanto a organización me ha gustado: el torneo está muy bien organizado, se come muy bien, las instalaciones son fantásticas, el campo una maravilla, la ciudad también. En ese aspecto me ha gustado mucho.

P. Y la última, ya personalmente: Juan Carlos Ferrero, ¿cómo te ha llegado este reto? ¿Te apetece hacer algo diferente?

R. Sí. Creo que necesitaba un respiro. Cuando llevas siete años al máximo nivel, cambiar un poquito de aire siempre viene bien, pero siempre ligado a la competición. A mí me gusta estar dentro de la competición y, aunque sea ahora mismo en golf, me gusta que con el chico que estoy gane, aprenda, que mejore todo lo que tiene que mejorar.

Contento de arrancar esta nueva aventura, seguir ligado al tenis —que es lo que amo, mi mundo: la academia y quizá algún jugador de futuro, ya lo veremos—, pero ahora metido con Ángel y todo su equipo, y con Juan, a intentar dar el máximo para que Ángel suba lo más rápido posible.

P. Estás muy pendiente de todo lo que pasa alrededor de Alcaraz y del Open de Australia. ¿Lo estás siguiendo? ¿Estás tranquilo con lo que está pasando o te molestan algunas cosas que están saliendo?

R. Obviamente es difícil. Cuando lo ves competir y ves a todo tu equipo ahí en la silla… no es fácil a nivel visual lo que sientes. Pero estoy muy contento porque está ganando, está jugando muy bien, todavía no ha perdido un set en la competición y creo que está jugando a un gran nivel. Simplemente darle la enhorabuena y que siga a tope.