Martin Kaymer (-18) ha pegado un nuevo bocado al BMW Internacional Open, que se disputa en Munich…
El jugador alemán ha terminado la tercera ronda del torneo con seis golpes de ventaja sobre su más inmediato perseguidor, Charl Schwartzel (-12).
Teniendo en cuenta el talento natural que destila este joven jugador no parece demasiado aventurado decir que tiene casi sentenciado el campeonato, pero hay que mantener algunas reservas por la calidad de los hombres que le siguen por detrás, empezando por el sudafricano que marcha segundo.
Pero tampoco se lo van a poner fácil estos nombres ilustres: a siete golpes están Paul Casey, Ross Fisher y Thomas Levet; a ocho anda Anders Hansen y a nueve están Retief Goosen y Graeme Storm, entre otros.
Kaymer lo tiene en la mano, pero como se confíe puede llevarse un susto. El alemán está jugando a un nivel que da miedo. Sólo ha hecho un bogey en 54 hoyos. Acumula 49 hoyos sin hacer bogey (el jueves salió por el hoyo 10 y cometió su único error en los primeros nueve), ha firmado 17 birdies y un eagle…
Pero no acaba aquí la cosa. Como si de un reloj suizo se tratara, ha cogido 16, 16 y 17 greenes durante los tres días de torneo. Incontestable.
A la exhibición de Kaymer están asistiendo como espectadores de excepción Pablo Larrazábal, Pedro Linhart y Carl Suneson.
El mejor de los nuestros es Larrazábal (-4). Hoy ha tenido un día difícil, con cuatro bogeys y dos birdies. Especialmente dolorosa ha sido su secuencia entre los hoyos 10 y 13, con tres bogeys. La diferencia del golfista catalán entre hoy y los dos primeros días ha estado en el putter. Mientras jueves y viernes hacía 27 y 25, hoy ha necesitado 33.
Su objetivo hoy debe ser mejorar al máximo ese puesto 35 y seguir sumando euros para retener la tarjeta.
Los otros dos españoles están más descolgados. Pedro Linhart marcha al par tras hacer hoy 73 golpes y Carl Suneson está +1, después de completar la tercera vuelta en 75 impactos.


