Segundo torneo en el Korn Ferry Tour, cuarta ronda y primera tarjeta de visita puesta sobre la mesa de la segunda división del circuito americano. Golpe de autoridad de Pablo Ereño y, sobre todo, golpe de confianza en la segunda ronda del Memorial Health Championship presented by LRS, torneo que se está jugando en el recorrido Panther Creek Country Club de Springfield, Illinois.
Después de fallar el corte en su primera aparición en Kansas y arrancar con una discreta tarjeta de 74 esta semana, Ereño firmó un sensacional resultado de 64, siete bajo par, en la segunda ronda. No fue suficiente para pasar el corte, se quedó a un solo golpe, pero sí desde luego para demostrar y demostrarse muchas cosas. No ha hecho más que empezar su andadura profesional y no hay que tener prisa, pero cuanto antes vengan estas vueltas que refuerzan, mucho mejor.
En el Korn Ferry Tour hay que ir muy bajo para estar arriba. De hecho, el corte esta semana se ha cerrado en cinco bajo par y el liderato a falta de 18 hoyos está en -21. Después del 74 inicial, Pablo se lo puso realmente muy complicado, pero su remada fue tan brutal que hasta tuvo una opción de jugar el fin de semana en el hoyo 18. «Ha sido una jornada muy movida. Empecé jugando el viernes, a los tres hoyos se paró por suspensión, volvimos a las siete de la tarde y me dio tiempo a jugar hasta el hoyo 11 y hoy por la mañana (por el sábado) he jugado los siete hoyos restantes», explicaba el madrileño a Ten Golf.
Ha sido, por tanto, una magistral actuación en tres actos. Y eso que la cosa no empezaba precisamente bien. El jugador formado en UCLA arrancó con un bogey en el hoyo 1. Se podría decir que la primera interrupción del juego le sentó muy bien, ya que a la vuelta hizo birdie en el 4 y cuatro más en el 6, 7, 10 y 11 hasta que volvieron a tocar la bocina por falta de luz.
A su regreso al día siguiente, Pablo siguió jugando muy bien, especialmente en las recuperaciones alrededor de green y con el putter. Hizo un birdie más en el 13 y otros dos seguidos en el 16 y 17. Ahí fue cuando se creó una oportunidad. «El corte se hizo muy real con el birdie en el 17. Es un par 3 de 210 metros y pegué un hierro 5 muy bueno. Se pasó un poco la bandera, pero metí el putt de cinco metros. Me puse a uno del corte y lo intenté en el 18. Pegué una buena salida y me dejé un segundo golpe de 177 metros. Pensé que había clavado el tiro con el hierro 7. Fue buenísimo, pero voló un poco más de la cuenta y se fue larga. Acabó en el primer corte de rough. Tenía chip para meterme en el corte. No era fácil, pero se podía meter. Quité la bandera, pero no entró. Una pena. Estoy contento por la vuelta, pero algo frustrado por haberme quedado tan cerca del corte y no haberlo conseguido», confiesa a este medio.
Sea como fuere, y pese a la decepción de no jugar los cuatro días, Pablo ha destapado el tarro de las esencias. Ha demostrado de lo que es capaz. En cierto modo, se puede decir que ha abierto la lata y ahora hay que esperar muchas cosas buenas de uno de los mejores universitarios de la NCAA en los últimos cuatro años. Recordemos que nunca había jugado un torneo profesional, por lo que también hay que dar cierto tiempo para adaptarse al nuevo medio. Su vuelta de 64 golpes fue la segunda mejor del día, sólo superada por el 63 de Austin Smotherman. Además, nadie hizo más birdies que él (8) en esa segunda ronda. Y eso son palabras mayores en este circuito de lobos hambrientos.
La próxima semana no hay torneo del Korn Ferry Tour. Regresa el próximo 13 de julio en Colorado. A partir de ahí le quedarán a Ereño un total de diez torneos donde tiene dos objetivos. El primero es sumar el mínimo necesario para acabar en el top 75 y mantener los derechos de juego del circuito para el próximo año. El segundo, más ambicioso, es acabar entre los 20 primeros y agarrar una de las tarjetas del PGA Tour para el próximo año. Sea una cosa o la otra, o incluso ninguna, este tramo de la temporada le servirá a Ereño para aprender y coger una experiencia totalmente necesaria.
Por cierto, el líder del torneo es el mexicano Álvaro Ortiz, hermano de Carlos, jugador de LIV. Tiene cuatro golpes de ventaja y persigue su primera victoria en el Korn Ferry Tour. Si gana se colocaría séptimo en el ranking.



