– El cierre de 2025 pone también, como es evidente, el broche al primer cuarto del Siglo XXI y, por tanto, a los primeros cien Grandes del golf masculino (2001-2025), de los cuatrocientos que debieran disputarse en esta vigésimo primera centuria. En realidad, como es bien sabido, los cien quedaron reducidos a 99 por la pusilánime decisión del Royal & Ancient de no celebrar el Open en 2020. Aquella resolución en tiempos de pandemia fue tan absolutamente legítima como falta de audacia, tal y como demostraron los otros tres majors, que tuvieron el arrojo, la determinación y la cintura necesaria para cambiar sobre la marcha la fecha del torneo y cumplir con su celebración con plenas garantías sanitarias.
– Los grandes números en los majors de este primer cuarto de Siglo XXI nos dejan un nombre que todavía está claramente por encima del resto: Tiger Woods. El genio de Cypress sumó diez victorias en este tiempo y, aunque todavía quedan 75 años por delante para cerrar la centuria, es realista preguntarse si alguien será capaz de superar esos diez triunfos en lo que resta de siglo. No olvidemos que en todo el Siglo XX tan solo dos jugadores sumaron más de diez victorias en los Grandes, Jack Nicklaus (18) y Walter Hagen (11)…
– De los 99 Grandes que se han disputado en este primer cuarto de siglo tan solo siete jugadores suman 36 triunfos, más de un tercio del total: Tiger Woods (10), Phil Mickelson (6), Brooks Koepka (5), Rory McIlroy (5), Scottie Scheffler (4), Jordan Spieth (3) y Padraig Harrington (3). Los siete magníficos, de momento. Otros doce jugadores han sido capaces de ganar dos en este tiempo, alguno de ellos, por edad y capacidades, con el contador todavía en marcha: Ernie Els, Retief Goosen, Ángel Cabrera, Bubba Watson, Zach Johnson, Martin Kaymer, Dustin Johnson, Justin Thomas, Jon Rahm, Xander Schauffele, Bryson DeChambeau y Collin Morikawa. Estos 19 jugadores citados han ganado, por tanto, cerca de dos tercios (60/99) de los majors disputados en este primer cuarto de siglo.
– Pero vayamos con otros números, mucho menos expuestos al primer vistazo, pero que encierran algunas verdades que, según se miren, son estremecedoras. Vamos a fijarnos en el peso que tienen las dos primeras jornadas, aún más decisivo de lo que usted, querido lector, seguramente ya considera…
– No nos engañemos: el top 25 de la clasificación marca una línea casi decisiva en los primeros 36 hoyos. Así, en 87 de los 99 Grandes del primer cuarto de siglo, el ganador final estaba dentro del top 25 después de la primera jornada, un dato verdaderamente rotundo. Y, mucha atención, en 95 de los 99 el ganador final estaba dentro del top 25 después de la segunda jornada. Tumbativo. Dicho de otro modo: si al final de los primeros 18 hoyos no estás dentro de los 25 primeros tus opciones han quedado reducidas más que severamente. Y si no te has metido en ese corte del top 25 el viernes, prácticamente puedes despedirte. Tan solo en cuatro ocasiones en este primer cuarto de siglo el ganador final vino desde más allá del top 25 del viernes. A saber:
– David Duval ganó el Open de 2001 y marchaba 35º después de la segunda jornada, a siete golpes de la cabeza.
– Padraig Harrington ganó el PGA de 2008 y marchaba 26º después de la segunda jornada, a seis golpes de la cabeza.
– Webb Simpson ganó el US Open de 2012 y marchaba 29º tras la segunda ronda, a seis golpes de la cabeza.
– Francesco Molinari ganó el Open de 2018 y marchaba 29º tras la segunda jornada, a seis golpes del líder.
– Nadie, por tanto, ha ganado un Grande en este primer cuarto de siglo viniendo desde más allá del puesto 35º y con más de siete golpes de desventaja después de la segunda ronda.
– Recordemos que tan solo en doce ocasiones en estos 99 Grandes ganó un jugador que no estuviera ya dentro del top 25 tras la primera jornada. Y en este apartado hay un nombre que destaca sobre el resto: Brooks Koepka. En tres de sus cinco victorias en los Grandes el de Florida arrancaba el jueves fuera del top 25. Era 38º tras la primera ronda en el PGA de 2023; 33º en el PGA de 2018 y 46º en el US Open de 2018. Precisamente este puesto 46º marca el listón en este primer cuarto de siglo: nadie ha ganado un Grande en este tipo viniendo desde más allá del puesto 46º de la primera jornada.
– Como se ve, es obligatorio estar dentro del top 25 desde bien pronto en las semanas de Grande. Pero la estadística de este primer cuarto de siglo en realidad es todavía más exigente: si no estás el viernes dentro del top ten del torneo, tus opciones han quedado asimismo muy reducidas. Así, en 89 de los 99 Grandes, casi en nueve de cada diez majors (89,89 por ciento), el ganador final salió del top ten del viernes. De hecho, la mayoría de los ganadores salen también del top ten de la primera jornada, pues esa situación se ha dado en 69 de los 99 Grandes disputados.
– Sin embargo, no parece un gran negocio eso de liderar un Grande después de la primera jornada. En los 99 disputados sólo en 16 ocasiones el ganador final había liderado el torneo después de la primera ronda. El líder tras la segunda jornada, como es lógico, gana muchos enteros: en 44 de los 99 Grandes el ganador final era también líder o colíder después de 36 hoyos.
– Un último dato, para no marear demasiado, que también da mucho que pensar: en 55 de estos 99 Grandes del primer cuarto de siglo el ganador final era primero o segundo en la clasificación después de la segunda jornada. Estadísticamente, si uno lo piensa, es una burrada: si no eres primero o segundo después de 36 hoyos tus opciones realmente están ya bastante limitadas.
– Da igual. Nos plantaremos en el Masters de 2026, en el PGA, El US Open o el Open, y todavía concederemos todas las opciones del mundo a un favorito que marcha 27º después de la primera ronda. O a aquel que marcha 14º después de la segunda, ignorando que la tozuda realidad de los números dicta una estremecedora verdad: al término de la primera jornada en realidad cerca del noventa por ciento de los participantes se ha quedado ya sin opciones de victoria…
Afortunadamente, eso sí, siempre queda un clavo ardiendo al que agarrarse, el de los casos excepcionales. Que se lo digan a Koepka. O a Keegan Bradley, que ganó el PGA de 2011 y ya era líder del torneo el viernes después de arrancar el jueves en el puesto 36º, a ocho golpes de la cabeza.



