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En el caso de su accidente por conducir bajo los efectos de sustancias

La Fiscalía quiere acceder a los historiales médicos de Tiger Woods

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Tiger Woods, tras su accidente
Tiger Woods, tras su accidente

La situación judicial de Tiger Woods se complica. La Fiscalía del condado de Martin, en Florida, ha solicitado formalmente acceder a los historiales médicos del ganador de 15 majors para reforzar el caso abierto contra él tras el accidente de tráfico sufrido el pasado mes de marzo, por el que fue acusado de conducir bajo sospecha de encontrarse bajo los efectos del alcohol o las drogas.

Según ha informado Golf Digest, los fiscales han presentado una petición para citar los registros médicos de Woods en el Cleveland Clinic Martin South. En concreto, pretenden obtener «todos los informes que documenten declaraciones del paciente relacionadas con el consumo de alcohol o sustancias químicas» y «todos los resultados de pruebas toxicológicas o análisis de drogas». Asimismo, también quieren interrogar a los profesionales sanitarios que atendieron al golfista después del accidente.

El entorno del ex número uno del mundo dispone ahora de diez días para oponerse a esta solicitud e intentar impedir que esa documentación sea entregada a la acusación.

Se trata de un nuevo paso en la investigación abierta contra Woods. El pasado mes, un juez ya autorizó a la Fiscalía a acceder a su historial de recetas médicas en una farmacia local, pese a que los abogados del jugador alegaron que dicha medida vulneraba su derecho a la privacidad. La resolución permitía revisar todas las prescripciones dispensadas entre el 1 de enero y el 27 de marzo de 2026, incluyendo fechas, dosis, número de pastillas, instrucciones de uso e incluso las advertencias relacionadas con la conducción.

El origen de todo se remonta al accidente ocurrido en marzo en Jupiter Island, Florida. Woods se vio implicado en una colisión entre dos vehículos y fue detenido bajo sospecha de conducir incapacitado. Según el informe policial, los agentes encontraron dos pastillas de hidrocodona en uno de sus bolsillos, un opioide habitualmente recetado para dolores intensos y crónicos.

El propio Woods negó haber consumido alcohol, aunque reconoció haber tomado medicación prescrita aquella misma mañana. «Tomo unas cuantas», declaró a uno de los agentes, según el atestado. También explicó el delicado estado físico con el que convive desde hace años, marcado por siete operaciones de espalda y más de veinte intervenciones en las piernas.

Los agentes describieron diversos signos compatibles con una posible alteración de sus facultades, entre ellos sudoración excesiva, ojos enrojecidos y vidriosos, movimientos lentos, letargo e incluso hipo persistente durante la actuación policial. Además, Woods manifestó que estaba mirando el teléfono móvil y cambiando la emisora de radio cuando no advirtió que el vehículo que circulaba delante había reducido la velocidad.

Tras su arresto, el estadounidense anunció que se apartaba temporalmente del golf para someterse a tratamiento en un centro especializado fuera del país. Regresó la pasada semana, aunque sigue sin fecha prevista para volver a competir. De hecho, no participa esta semana en el US Open de Shinnecock Hills y no disputa un torneo oficial desde The Open Championship de 2024 en Royal Troon.

La nueva ofensiva de la Fiscalía no implica una declaración de culpabilidad ni demuestra que Woods condujera bajo los efectos de sustancias. Sin embargo, sí evidencia que la acusación pretende construir un caso sólido recurriendo incluso a información médica especialmente sensible, lo que anticipa una dura batalla legal en torno a la privacidad del jugador y a las pruebas que podrán utilizarse en un eventual juicio.