Inicio Grandes Circuitos «Hasta los 12 años siempre ganaba a David Puig, luego se complicó…»
Descubrimos a Agustí Quiquilla, flamante ganador de la semifinal de la Escuela del Asian Tour

«Hasta los 12 años siempre ganaba a David Puig, luego se complicó…»

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Agustí Quinquilla.
Agustí Quinquilla.

Un año antes de que Agustí Quinquilla naciera, su padre empezó a jugar al golf. Cuando dio aquella primera clase no podía imaginar que, de algún modo, iba a marcar la vida de su hijo. Al menos, su vida hasta ahora. Quinqui, como le conocen todos sus allegados, ha estado jugando al golf desde que tiene uso de razón, aunque no ha sido hasta hace unos meses cuando se lo ha tomado definitivamente en serio. Se pasó a profesional con apenas 20 años, pero ha sido ahora en 2025 cuando ha puesto toda la carne en el asador. Acaba de ganar la semifinal de la Escuela del Asian Tour y la próxima semana disputará la gran final en Hua Hin, Tailandia, a la caza y captura de una de las 35 tarjetas que reparte. Metido en un taxi, en algún lugar de la provincia de Kanchanaburi y camino del hotel, le cuenta a Ten Golf su historia tras celebrar con una buena cena su primera victoria profesional. «Sé que no es oficial, ni nada de eso, pero para mí es la primera», matiza feliz.

Quinquilla, sin tilde de ningún tipo (error nuestro estos días al escribir su nombre acentuando tipográficamente la letra a), nació en Badalona el 12 de enero de 2001. Pertenece a la generación de David Puig y Albert Boneta, dos jugadores que ya han tocado la élite, cada uno en su medida. Puig ya ha ganado en el Asian Tour y en el DP World Tour, está más que asentado en LIV Golf, ha participado en unos Juegos Olímpicos y su presencia en los Grandes empieza a ser norma habitual. Boneta, por su parte, ha completado su primer año en el DP World Tour. Crecer junto a dos tipos así imprime carácter. «Hemos compartido equipo, entrenamientos, torneos, jugamos muchas veces juntos, somos amigos. Llevo compitiendo desde los nueve años y hasta los 12 siempre le ganaba a David. A partir de ahí se complicó y me ganaba él…», confiesa divertido.

Comparten partidas en El Prat cuando coinciden juntos en Barcelona. Quinqui recuerda que le ganó una comida la última vez en el mes de agosto. «Él hizo -4 y yo hice -6, estuvo bien», asegura. Eso sí, rápidamente añade con honestidad. «En septiembre jugamos por última vez y me ganó él, pero claro me llevó a Masia Bach, en el Club de Golf de Barcelona, donde sabe que yo no suelo jugar bien…», explica con una amplia sonrisa.

Puig, Boneta y Quinquilla pasaron muchas horas juntos en la infancia y la adolescencia, pero sus caminos se separaron al llegar a la universidad. Había que tomar una gran decisión. ¿Estados Unidos o España? Puig se fue a Arizona State, Boneta firmó en New Mexico y Agustí decidió quedarse en España. «Tenía opciones de ir a universidades allí, pero preferí quedarme. No lo vi claro. Igual me hubiera ido mejor allí, no lo sé. Había que tomar una decisión y fue esa», señala.

Agustí era la solidez en persona. Siempre ha jugado muy bien al golf, ha acumulado muy buenos resultados, muchos top 5 y muchos top 10, pero no solía ganar. Le faltaba ese último punto de rematar las faenas. Pese a ello, toma la decisión de pasarse a profesional con apenas 20 años, justo después de la pandemia. Saca la tarjeta y empieza a jugar en el Alps Tour, aunque los resultados no le acompañan. Entre 2021 y 2023 juega 17 torneos entre la Nordic League y, sobre todo, el Alps y falla todos los cortes. Su primer corte llega en 2024, pero los resultados siguen sin ser buenos. Su mejor posición es un 27º en la Nordic League y un 43º en el Alps.

Cierto es que en este tiempo no está dedicado en cuerpo y alma al golf. Sí, entrena, practica y compite, pero al mismo tiempo, a modo de plan B, estudia la carrera de Ciencias de la Actividad Física y Deportiva. Es al inicio de 2025 cuando toma la gran decisión. Aparca los estudios (ha hecho tres años) y decide darle una oportunidad al golf profesional. Lo convierte en su trabajo. Dedicación exclusiva. Algo así como todo o nada.

La apuesta le sale bien. Empieza a jugar cada vez mejor. Nota la evolución. Se va sintiendo cada día más jugador. Los cortes se le siguen atragantando en el Alps, pero va dejando destellos aquí y allá, como es vuelta de 69 golpes en Túnez y los 68 del segundo día en el Alps Las Castillas. Quinqui nota sobre todo la mejoría a partir de la segunda mitad de año, prácticamente coincidiendo con la entrada en su equipo de trabajo de Alex Larrazábal como entrenador. Ha conseguido la tarjeta prácticamente completa del Alps para el próximo año y ahora se ha clasificado a lo grande para la Final de la Escuela del Asian Tour.

Precisamente, del torneo de esta semana, Agustí destaca su solidez. «He jugado bastante bien todos los días. El juego largo ha estado bien y, salvo el segundo día, he pateado muy bien. Me he adaptado muy rápido a la hierba de Asia y me he sentido muy cómodo tanto aprochando como pateando», asegura. Los nervios han estado ahí, sobre todo al inicio de la segunda jornada, después de una primera ronda espectacular, y el cuarto día. Lo tenía muy bien encaminado, pero había que rematar y lo ha hecho con la máxima nota. «He jugado muy bien los primeros nueve hoyos, no he fallado ningún tiro, y después he empezado a pensar en ganar esta fase», admite.

Quinqui se define como un gran jugador desde el tee. Probablemente su mejor palo es el driver. Su media es de 275 metros de vuelo. «Creo que no voy corto y, sobre todo, voy muy recto. Con los hierros he mejorado mucho en los últimos meses y quizá mi principal margen de mejora está en el juego corto y en el putt. He empezado a utilizar el aim point desde hace un mes y pico y creo que está funcionando», señala.

Hoy mismo viaja a Hua Hin para afrontar la aventura final de esta escuela asiática. Objetivo: Top 35. Allí coincidirá con Carlos Pigem, Eduard Rousaud y Alejandro Cañizares.

Quinqui nos cuenta su historia, aunque realmente no ha hecho más que empezar.