María Jesús Legorburu es una mujer todoterreno. Una absoluta enamorada del golf. Atiende la llamada de Ten Golf desde el aerpouerto. Va rumbo a Mallorca para disputar dos torneos. Loca por este deporte. En el fondo, su historia con el golf tiene algo de viaje circular: empezó como aficionada, se enganchó a la competición y acabó metida hasta las cejas en la organización de los torneos. Siempre con la misma pasión.
Nacida en Bilbao en 1965, María Jesús se acercó al golf en la segunda mitad de los noventa, cuando el deporte aún era minoritario en España: “Empecé a jugar casi por casualidad”, recuerda entre risas. “Me fue enganchando. Tiene algo que te atrapa”.
Hace exactamente treinta años que empezó a jugar. Poco podía imaginar entonces que apenas un tres años más tarde estaría subiendo a un avión rumbo a Sudáfrica. Era 1999 y se acababa de clasificar para su primera final del circuito de Audi, el circuito amateur más prestigioso del mundo. La cita fue nada menos que en Sun City, y aquella experiencia marcó un antes y un después.
“Fue una locura”, cuenta. “Imagínate: yo apenas llevaba unos años jugando y Audi nos invitaba a competir en Sudáfrica, a ver en directo el Nedbank Golf Challenge… vimos ganar a Ernie Els, saludé a Gary Player… ¡yo estaba flipando! Fue una de mis primeras competiciones serias y me dio un empujón enorme para seguir jugando”. Así es Audi.
Desde entonces, el golf se convirtió para ella en una extensión natural de su vida. Los fines de semana, las escapadas, las amistades, incluso sus vacaciones giraban alrededor del circuito. María Jesús siguió participando año tras año también en las pruebas del Audi quattro Cup, cada vez más involucrada, cada vez más consciente de que aquel formato tenía algo especial.
Hasta que en 2010 decidió dar el paso definitivo. “Siempre me había fascinado cómo se montaban los torneos, toda la maquinaria que hay detrás. Así que un día dije: ‘¿Y si me meto al otro lado?’”, recuerda. Y se metió. Con las dos manos. Durante más de tres años ejerció como directora de torneos en diferentes pruebas del circuito, una función que le ha permitido conocer el golf desde una perspectiva completamente nueva.
María Jesús habla con respeto del ADN competitivo del Audi quattro Cup. No es una pachanga entre amigos, ni un torneo social más. “Aquí hay tensión, pero de la buena”, explica. “Sales por criterio de hándicap, no simplemente con tus amigos, y eso le da un toque distinto. Hay respeto por el formato, por el reglamento. Cada golpe cuenta, pero también te lo pasas genial”.
Esa combinación de seriedad y diversión es, para ella, lo que ha mantenido vivo al circuito durante más de tres décadas. “Audi cuida mucho que todo esté bien hecho, desde el campo hasta el trato con los jugadores. No hay torneos por parejas tan equilibrados. Es una competición exigente, pero muy humana”.
Y de eso sabe mucho. A lo largo de los años, María Jesús ha participado en más de treinta torneos del Audi quattro Cup y en siete finales en lugares tan distintos como Mayakoba, Dubái, Punta Cana, Cuba o la ya mencionada Sudáfrica. Solo le queda una espina: la final mundial del Audi quattro Cup. “Es mi asignatura pendiente”, confiesa. “No descarto conseguirlo. Hay objetivos que no caducan”.
Más allá de los resultados, lo que más valora es el ambiente que se genera en cada cita. Como organizadora, siempre ha tenido claro que el éxito del torneo se mide también en las personas. “Yo me ponía en el tee del 1 e intentaba conocer a todos los jugadores uno a uno. Saludar, desear suerte, crear esa conexión. Esos pequeños gestos son los que te hacen volver al año siguiente. En los detalles está la diferencia.”
Con los años, el circuito le ha regalado algo más que trofeos o viajes, le ha regalado vínculos: “He conocido a gente maravillosa, de todas las edades y lugares. Muchos son ya amigos de verdad. Eso también es golf. Al final este deporte te iguala: da igual tu trabajo o tu nivel, en el campo somos todos jugadores.”
Esa visión, tan sencilla como profunda, resume su manera de entender el golf y la vida: con entrega, con humor y sin perder nunca el sentido de familia que tiene este circuito. Quizá por eso su figura se ha vuelto tan importante dentro del Audi quattro Cup. Representa a esa generación de jugadores que crecieron con el circuito y hoy son su mejor reflejo.
Tres décadas después, Maria Jesús sigue siendo esa misma mujer que se enamoró del golf. Una todoterreno que ha sabido convertir la pasión en oficio y el oficio en una forma de devolverle algo al deporte que le cambió la vida.



