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La lucha de Quirós en Barcelona contra el tiempo

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«Si soy sincero, yo ahora mismo creo que no podré jugar en Doral»

Álvaro Quirós va a mantener durante toda esta semana una complicada lucha contra el reloj y, por supuesto, contra ese inoportuno esguince que ha sufrido en el tobillo izquierdo. Así es, porque todavía aspira a estar el próximo jueves 7 de marzo sobre el tee del hoyo 1 del Blue Monster de Doral para disputar el segundo World Golf Championship de la temporada.

De entrada, se desplazó hasta Barcelona, donde estará hasta el sábado, para ponerse en manos del doctor Jorge Guillén, reconocido traumatólogo. En este sentido, de hecho, la elección no ha podido ser más acertada: Guillén es a día de hoy médico de la Real Federación Española de Fútbol, del Joventut de Badalona de baloncesto y también de la FIFA. Dicho en cristiano: ha visto y tratado esguinces de tobillo de todos los colores.

El propio jugador contaba hoy a Tengolf sus sensaciones. «Estoy un poco mejor porque al menos ya puedo caminar. En línea recta, sin hacer muchos giros, pero estoy de pie y camino. Todavía tengo el tobillo algo inflamado, pero va mejor, porque el domingo llegué en silla de ruedas y con muletas…».

El de Guadiaro se muestra prudente respecto a los plazos de su recuperación y retorno al juego: «el doctor Guillén me ha dicho que hay que esperar. Vamos a ver cómo está el pie el sábado. Si soy sincero, ahora mismo yo creo que no voy a poder llegar, porque lo que tengo muy claro es que sólo viajaré a Doral si veo que al menos voy a poder entrenarme allí el martes y el miércoles. Lo que no voy a hacer es salir a jugar directamente el jueves sin haber podido coger un palo antes. Así que este fin de semana decidiremos. El problema mayor es que es el pie izquierdo, que es el que soporta más el peso del movimiento y la torsión».

Quirós nos cuenta parte de su tratamiento diario: «estoy sometiéndome a sesiones de contrastes de calor y frío. Meto el pie, debidamente protegido, en una especie de ‘horno’, y ahí lo tengo media hora aproximadamente. Después, a la hora y media, bolsa de hielo, luego calor de nuevo, hielo… son tres sesiones de calor y dos de hielo».

Lo cierto es que el jugador español está llevando con espíritu deportivo esta contrariedad en un año que, además, no ha comenzado demasiado bien para él en lo que se refiere a resultados. «Yo creo que tengo un exceso de ganas, de hacer bien las cosas, de hacer buenos resultados… Y así es muy difícil rendir adecuadamente. Estoy demasiado pendiente del resultado, de que técnicamente todo salga perfecto. Y creo que necesito estar un poco más libre en el campo, por decirlo así, ir golpe a golpe».

Si finalmente no puede jugar en Miami, Álvaro ya no reaparecería hasta el Masters de Augusta.