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conociendo más de cerca a la campeona del ANWA 2025

La marca de Carla

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Sábado de la jornada decisiva del Augusta National Women’s Amateur. Carla Bernat se acaba de despertar y se acerca a Alberto Ballester, su mentor y gran amigo para hacerle una confesión: «Alberto, no te preocupes que hoy gano seguro. Me siento igual que el día que gané el Campeonato España. Tengo el cuerpo igual que aquel día. Vamos a ganar». Casi nada. Con una tranquilidad pasmosa afirma que lo ve claro. Cualquier otra quizás sería un absoluto manojo de nervios, ella es pura determinación.

Por que si hay algo que caracteriza a la española es dicha determinación y esas ganas de triunfar en el mundo del golf. No importa el sacrificio que haya que poner en el camino. Sin embargo, se da un contraste se puede decir hasta divertido con ciertos rasgos del carácter introvertido, tímido y algo despistado de la española.

Imaginen las ganas que tenía Carla Bernat de jugar el Augusta National Women’s Amateur. Afronta su último año universitario en Kansas State University y se acerca el paso al profesionalismo. Las ganas de brillar en Augusta se multiplican sabiendo que es el último tren de una experiencia que recordará toda su vida.

Pues con todo y con ello a la de Castellón se le olvida el marcador de su bolsa. Es un detalle que define muy bien a la española. De carácter introvertido y con clara tendencia al despiste y al olvido. Su mentor, Alberto Ballester sale al rescate y diez minutos antes de que arranque un torneo que le va a cambiar la vida para siempre le regala una marca de Champions Retreat que tiene grabadas las yardas de todos los hoyos.

Es un detalle sin mayor importancia, pero que refleja muy bien cómo es ella. No son pocas las veces que se le ha olvidado algo de material a la hora de llegar a las concentraciones. Lucha contra su despiste, pero es un rasgo que está ahí.

Sin embargo, no se confundan, su despiste, que es algo que tiene por naturaleza, no esconde a la mujer madura que ayer se consagró en Augusta. Hay pocas deportistas que tengan tan claro que es lo que quiere y la determinación con la que va a pelear y en el momento de saltar al campo su concentración es total y pone el alma en cada golpe. Es una loba con piel de cordero, podría asemejarse en este sentido a una Leona Maguire o a Celine Boutier, que parece que no han cometido una maldad en su vida, pero que cuando saltan al verde se convierten en auténticas killers.

Su capacidad para saber qué es lo que quiere va de la mano de una ética de trabajo bestial. Para muestra un botón. Viajemos a noviembre del año pasado, domingo en Guadalhorce. Carla acaba de terminar en una espectacular décimotercera posición el Open de España. Pues ella que sabe que tiene que seguir trabajando en su físico y se va directa al gimnasio esa misma tarde. No hay margen al descanso. No contenta con ello, al día siguiente por la mañana antes de emprender el largo viaje de vuelta a Estados Unidos se mete otra paliza en el gimnasio. «Hay que preparar la Spring Season», alega la española. Para dicha gira todavía faltan varias semanas, pero ella sabe que necesita seguir ganando en fuerza física y nadie le va a detener. Carla puede ser algo nerviosa e indecisa, pero una vez que se le mete algo entre ceja y ceja es muy difícil que se lo quiten de la cabeza.

Carla también es familiar y ayer le hubiera encantado poder contar con los suyos allí. Intentaron sacar unos billetes de última hora, pero las combinaciones eran imposibles y no pudieron vivir de primera mano la victoria.

Durante años las comparaciones han aparecido en el camino de la jugadora de Castellón. Quien sabe si por el carácter más introvertido que tiene quizás se ha hablado menos de ella de lo que se debería. Tiene unas enormes compañeras de generación como son Cata Fernández, Julia López Andrea Revuelta o Paula Martín y en algún momento siempre ha ido de tapada, como ella misma reconocía en la rueda de prensa posterior al triunfo. Además es amiga íntima de Josele Ballester y las comparaciones no cesan de caer. Hasta ayer ya había logrado grandes cosas, toda una campeona de la Copa de la Reina, del Campeonato de España de Profesionales, el palmarés con la selección es infinito, pero si alguien tenía alguna duda, ayer quedó disipada. Carla Bernat Escuder tiene nombre propio y ya tiene su hueco en la historia del golf español. Todo apunta que el libro de sus hazañas apenas acaba de comenzar.