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La mirada, el rugido, el zarpazo, el instinto y el hambre del TIGRE

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Golpe de explosión de Tiger en la arena de Dubai

Pleitesía a Tiger Woods (-14 y ganador del Dubai Desert Classic). Es lo que merece. Sin más. Qué grande es. Qué espíritu. Qué hambre insaciable (después de 62 victorias…). Qué orgullo deportivo. Qué forma de dominar todo el campo: el hoyo donde él está jugando, por supuesto, y el resto también, donde van jugando los demás, esforzados y magníficos profesionales de golf que aspiran en vano cada semana a destronarlo, y que se sienten por momentos muy pequeños jugando por delante o por detrás del huracán Woods…

 

 

Tiger ha sabido provocar un desenlace por el que era difícil apostar cuando el número uno del mundo se acercaba andando al green del hoyo 12: todos los cálculos apuntaban a que podía necesitar cinco o seis birdies desde ahí al final… Y acababa de pasarse el green, dejándose un approach corto cuesta abajo, muy complicado. Pero cuando Woods está en problemas suele mostrar una capacidad maravillosa de crear un momento de magia arrebatadora: embocó desde fuera y se produjo el eclipse para el resto. Y es que su acierto coincidió (y no por casualidad…) con un Ernie Els en problemas en el par 5 del hoyo 10, donde no conseguía el birdie, enlazado inmediatamente con un bogey en el par 3 del 11, fallando un putt de menos e un metro, y otro bogey más en el 12… Además, Kaymer y Stenson tampoco arrancaban (el joven alemán había comenzado muy bien, de lujo, pero se había parado y luego cometía un bogey en el par 5 del hoyo 13); y Louis Oosthuizen, que estaba haciendo la vuelta del día y que venía como una moto desde posiciones retrasadas de la clasificación, también fallaba al final…

Sergio García (-5) nunca llegó a entrar en la lucha, lastrado por un inicio con dos bogeys que lo relegaban a otros objetivos. Aún hizo amago de volver al 'ring' a fajarse con los mejores con tres birdies consecutivos (hoyos 8, 9 y 10), pero jugando al límite terminó por cometer errores insalvables.

Cuando el Tigre agarra su presa por segunda vez ya no la suelta. Había comenzado el día muy enchufado (tres birdies en cuatro hoyos), para enfriarse después con dos bogeys. El hoyo 12 volvió a meterle en faena y a partir de ahí se lanzó a una carrera desaforada de birdies. Los hizo al hoyo 13, y al 14, buscó el eagle con intención en el 17, el par 4 corto, y pescó otro birdie… Y se plantó en el par 5 del 18 con -13 y una buena salida desde el tee… El sábado se había ido al agua, pero volvió a buscar el green. Se pasó por detrás, se le quedó la bola en una situación complicada, y aprochó con dificultad y defectuosamente para dejarse un putt de birdie diabólico, muy largo, cuesta abajo, con una caída pronunciada… Lo embocó. ¿Qué se puede decir? ¿Cómo se analiza algo así? No es posible hacerlo de un modo racional. Sacó el puño derecho, y el izquierdo, y rugió el Majlis Course del Emirates Golf Club.

Tanto rugido, tanto jaleo, semejante júbilo, hizo retumbar el suelo y la presión se cernía agobiante sobre el resto, porque Tiger era líder en casa club. Els todavía aguantó el embate con un fantástico birdie en el hoyo 14 y superando al par los complicados 15 y 16… Necesitaba dos birdies para ganar en el 17 y 18, pero se derritió. No pasó del par en el 17 y el derrumbe se hizo carne con un segundo golpe a la desesperada en el hoyo 18 que no cruzó el lago que defiiende el green (otra vez al agua en el 18, jugándose un torneo el domingo, como en el Alfred Dunhill de Sudáfrica hace poco más de un mes). Fin de la historia: Els (-12), Stenson (-8). ¿Y Kaymer?…

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Kaymer estudia el putt del 18 que terminó en eagle

 

Es digno de mención también su final. Kaymer se ha hecho estrella en la gira del circuito europeo por Oriente Medio. Acabó con birdie, birdie, eagle en los tres últimos hoyos y se ganó a pulso una magnífica segunda posición, a un solo golpe de Tiger. Se une con decisión al club de los jugadores que tratarán de hacerle la vida un poco más complicada al número uno. Su insultante juventud reclama paciencia, pero al mismo tiempo sólo augura un futuro prometedor. Volverá a encontrarse, seguro, cara a cara con el rey de la selva…

Gonzalo Fernández Castaño (-3) ha sacado hoy su mejor vuelta y no es cuestión baladí. Con el 69 de hoy se ha aupado a una interesante trigésima posición y, como decíamos ayer, todo cuenta y más en año Ryder. Miguel Ángel Jiménez (+1) y José Manuel Lara (+1) firmaban un puesto 54 final, el primero jugando hoy sobre par y el segundo al par del campo.

 

 Clasificación