Ana Peláez no recuerda la primera vez que jugó al golf en Guadalhorce. Lo que sí tiene grabado a fuego es que era muy pequeña y se lo pasaba en grande. Desde entonces, al menos una vez al año no se perdona una visita al recorrido situado junto al cortijo Campanillas, a tiro de piedra del aeropuerto de Málaga. Aún sigue viniendo con su amigo Gonzalo. Se echan sus partidas, lo mismo en el campo grande que en el recorrido de nueve hoyos. Lo importante es jugar. Lo importante es pasárselo bien. Es la emocionante conexión de Ana con el escenario del Andalucía Costa del Sol Open de España que ha empezado este jueves.
La conexión continúa. La jugadora malagueña ha firmado hoy una tarjeta de 66 golpes (-6) y se ha colocado en lo más alto de la clasificación, compartiendo la segunda plaza y a un sólo golpe del liderato que ocupa la finlandesa Noora Komulainen (-7), una de las clásicas de las últimas temporada en el Ladies European Tour.
Ana está en casa y eso siempre es un arma de doble filo. Claro que tienes el aliciente extra de hacerlo bien delante de tu gente, la motivación añadida, una especie de turbo integrado, pero al mismo tiempo sientes el peso de la responsabilidad por no defraudar. Hay que lidiar con estas emociones y Peláez, de momento, lo ha hecho de maravilla, aunque no ha sido fácil.
«No he empezado a disfrutar hasta el hoyo 8. A partir de ahí he conseguido conectar conmigo misma y dejar al margen todo lo demás. Desde ese momento, me lo he pasado muy bien con mi caddie, pensando únicamente en cada golpe», confesaba la golfista que viene de ganar la semana pasada el Campeonato de España de Profesionales en Guadalmina.
¿Qué significa conectar contigo misma? Muy sencillo, se trata de dejar a un lado el resultado y centrarse únicamente en pegar el mejor golpe posible en cada momento. Peláez ha hecho su primer birdie del día en el 7 y, a partir de ahí, ha firmado cinco birdies consecutivos para colocarse con seis bajo par. Aún terminaba con un magnífico birdie en el 18 para borrar de un plumazo su bogey en el 16, el único del día. Vuelta sensacional de 66 golpes y presentando la candidatura a la victoria desde el minuto uno.
Es la doble conexión de Ana, consigo misma y con Guadalhorce. Cóctel de éxito.



