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La madrileña atiende a Ten Golf tras conseguir la tarjeta del Ladies European Tour

Blanca vuelve de Marrakech con algo mucho más valioso que la tarjeta

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Blanca Fernández sonríe durante la última jornada de la Final de la Escuela en Marruecos. © Tristan Jones
Blanca Fernández sonríe durante la última jornada de la Final de la Escuela en Marruecos. © Tristan Jones

Blanca Fernández Garcia-Poggio se encuentra relajada y sonriente, acaba de conseguir la tarjeta del Ladies European Tour, uno de sus grandes objetivos desde que se hiciera profesional hace tan solo seis meses.

La madrileña atiende a Ten Golf después de veinte agotadores días. Dos Escuelas consecutivas sin descanso. La primera, la del LPGA en Alabama y, acto seguido, la del LET en Marrakech. Tres semanas puede ser mucho tiempo y más para una jugadora de apenas 23 años. De la Blanca que llegó a Magnolia Grove a la que se subió al avión rumbo a Madrid tras conseguir la tarjeta del LET hay mucho aprendizaje de por medio y una mochila llena de enseñanzas.

La española ha conseguido los derechos a lo grande, firmando una más que meritoria sexta plaza. La papeleta no era fácil. Llegaba prácticamente sin descanso. Se había quedado a tres golpes de conseguir la tarjeta en el circuito norteamericano y lo primero de todo era gestionar la situación anímica: «Tuve cerca la tarjeta del LPGA, me dio mucha pena no conseguirlo, al terminar quería llorar porque me hacía mucha ilusión, pero supe pararme y decirme que no era el momento de llorar, que ya habría tiempo después de Marrakech», sostiene Blanca. Primer ejercicio de madurez. «Además si me quedé a tres golpes de la última tarjeta, quizás es que todavía no estoy preparada para dar ese salto», apostilla con gran aplomo.

De la experiencia en la Escuela en el circuito europeo se muestra especialmente contenta de la concentración con la que ha jugado: «Llevo mucho tiempo trabajando en el estar metida en cada golpe, en no tener lagunas de concentración, y es una de las cosas que más me alegran. He conseguido estar cinco días seguidos poniendo todo en cada golpe, muy centrada en la rutina. Me cuesta y en Marruecos lo he logrado. No había jugado con tanta intensidad en mi vida».

Un protagonista fundamental en Marrakech ha sido, sin duda, Álvaro Alonso. El que fuera caddie de Carlota Ciganda hasta hace apenas tres meses ha llevado de manera puntual la bolsa de Blanca: «La verdad es que hemos hecho un gran tándem, nos hemos divertido mucho juntos y me ha aportado un montón de cosas dentro y fuera del campo de golf».

Blanca se conoce a la perfección y sabe que es una jugadora que tiende a ser emocional, que le cuesta controlar algunas reacciones y dejar ciertos pensamientos de lado: «En momentos puntuales mi cerebro no rinde muy bien con algunas emociones», dice entre risas la española, «Álvaro ha sido un gran apoyo, tiene mucha experiencia y me ha dado un punto de equilibrio. También me ha simplificado, a veces busco arriesgar cuando no toca y ha sabido darme tranquilidad». ‘Blanca no te líes’ le ha venido a decir y más si tenemos en cuenta que era un torneo en el que el objetivo final no era ganar si no un puesto entre las veinte mejores.

Otra luz en el que el caddie ha iluminado a la mayor de las Fernández ha sido en los greenes: «Yo pensaba que leía bien las caídas, pero el detalle y la precisión que maneja Álvaro me ha hecho darme cuenta que tengo muchísimo margen de mejora. Incluso me empiezo a plantear que puedo aprender la técnica del AimPoint».

De cara al curso que viene Blanca se pone más deberes en lo que a su juego se refiere: «Lógicamente hay muchísimos aspectos en los que puedo perfeccionar mi juego, pero calcular las distancias es con diferencia mi punto débil. En concreto sufro mucho cuando toca pegar medio swing, como en distancias de 70 metros. Obviamente sé pegar el golpe, pero con la tensión y la adrenalina me cuesta calcular. Sin duda es una de las cosas a trabajar más».

Cuando decimos que han sido dos semanas de mucho aprendizaje y de cosas a mejorar no es una exageración. A todo lo dicho le suma otra más: «En la Escuela del LPGA aluciné con el nivel de trabajo y rutinas que tienen las asiáticas en el campo de prácticas. Yo improviso mucho más. No voy a dejar de ser como soy, pero probablemente me ayude el tener más rutinas y estructura. Le tengo que dar una vuelta a esto también» cuenta la española. «Tampoco soy muy de mirar muchas estadísticas y creo que es algo que tengo que cambiar». Será por deberes.

Ahora bien, resumiendo en conjunto las dos últimas semanas de competición, la lectura es más que positiva: «Sabía que tenía el nivel para competir con las mejores jugadoras, pero estas semanas son un refuerzo muy positivo. Una cosa es que todo el mundo te diga que puedes y otra demostrarlo en el campo y eso a pesar de que en Estados Unidos las cosas no fueron como quería, pero pasar las dos primeras fases de la Escuelas también me ha reforzado mucho y lo estuve peleando hasta el final».

A la jugadora formada en Texas A&M se le abre un dilema respecto al calendario de 2025. Además de la tarjeta del LET, tiene la tarjeta del Epson Tour que, a final de año, concede quince tarjetas para el LPGA. Centrarse en el LET, en el Epson o intentar compaginarlos, he ahí la cuestión: «La verdad es que todavía no he tenido tiempo de pararme a pensar qué quiero hacer. Por torneos me atrae mucho más centrarme en el circuito Europeo, pero el Epson me puede abrir las puertas del LPGA que es mi gran objetivo. Me toca pensar, pedir consejo y después ponerlo todo por escrito. Me ayuda mucho ponerlo blanco sobre negro, trataré de tomar una decisión con tranquilidad y sin prisa».

Por último, sobre sus vacaciones Blanca cuenta sus planes: «Casa, casa y casa. Ya he viajado suficiente durante el año y yo soy muy casera. Voy a estar ahora dos semanas sin coger los palos… aunque no sé muy bien si aguantaré tanto tiempo», reconoce entre risas. Lo que sí tiene claro es que quiere correr la San Silvestre y precisamente con Álvaro Alonso: «Ya lo hemos hablado, nos encanta correr a los dos, yo llevo seis años participando y queremos correrla juntos».