El cielo de Taiwan se ha empeñado en añadir más dramatismo al ya de por sí tenso final de temporada del Ladies European Tour. El Wistron Ladies Open, previsto a tres jornadas tras la cancelación del jueves, apenas ha podido dar sus primeros pasos este viernes antes de que la lluvia —otra vez— detuviera el juego. El nombre del campo, Sunrise Golf and Country Club, suena ya a pura ironía: ni sol ni tregua. Oficia
El torneo, penúltimo del calendario regular, está en una situación límite. El tiempo es imprevisible en la zona y las tormentas no dan tregua. Apenas 54 jugadoras habían conseguido salir al campo cuando la organización decretó la suspensión definitiva de la jornada. El grupo más madrugador iba por el hoyo 14. El resto, a esperar que el cielo dé una oportunidad. Si las previsiones se cumplen —no parecen muy halagüeñas—, no sería descabellado pensar en un torneo reducido a 36 hoyos. A pesar de las lluvias continuas el campo se mantiene en condiciones para jugar, sólo hace falta que el tiempo permita jugar. Ya se ha comunicado que el juego se reanudará el sábado a las 6:40 de la mañana.
Entre las españolas, sólo tres han llegado a jugar: Nuria Iturrioz (-2), Ana Peláez (PAR) y María Hernández (+1). Iturrioz, con dos birdies sin fallo en los trece primeros hoyos, marchaba cuarta con dos bajo par en el momento de la suspensión. Su objetivo es claro: acabar el año entre las diez mejores del ranking para ganarse el pase directo a la final de la Escuela del LPGA Tour. Ha jugado sin fallo en condiciones realmente difíciles.
Ana Peláez, al par tras siete hoyos, sigue defendiendo su posición dentro del top 70 que garantiza la tarjeta. María Hernández, por su parte, firmaba +1 después de seis y necesita un buen resultado para mantener vivas sus opciones de conservar la categoría.
No han llegado a salir al campo Marta Martín ni Luna Sobrón, las otras dos españolas presentes en Taiwán. Ambas esperan poder jugar el sábado mientras el agua marca el ritmo de un torneo que parece decidido a jugarse a contrarreloj.
De aquí a Guadalhorce queda sólo otra parada más —China— para decidir el futuro de muchas jugadoras. Y por ahora, el único que manda en el Sunrise es el tifón.



