
Green del hoyo 18 del Real Guadalhorce Club de Golf. Domingo. Primero de diciembre. Carlota Ciganda acaba de ganar su segundo Open de España, su octavo título en el Ladies European Tour, el décimo de su carrera profesional. Primero recibe la felicitación de Manon de Roey, brillante bastión del orden de mérito del LET esta semana en Málaga, después se abraza al caddie de la belga y la siguiente en buscarla es Andrea Revuelta, la joven amateur madrileña de 18 años que se metió en el partido estelar y que acabó en una sobresaliente quinta posición.
Justo ahí, en ese momento, se produce una conversación fugaz, como todas las que tienen lugar en el green del 18. Dura el instante del saludo, pero viene con una carga de profundidad importante. Revuelta felicita a Carlota por su victoria y la navarra le dice: «gracias, tú tranquila que no tengo ninguna duda de que vas a ganar el Open de España en el futuro».
Esa escueta frase de Ciganda encierra mucho. Lo primero es la extraordinaria generosidad de la golfista de Ulzama. Es su momento, ha ganado, es la reina del baile, pero lo primero que hace es tener unas bonitas palabras hacia su competidora. A esto se le llama tener clase. Lo segundo es un sincero reconocimiento. Carlota no habla por hablar. No tiene necesidad de hacerlo. No está buscando quedar bien con uno de los grandes talentos del golf español. Le está diciendo lo que piensa y siente, lo que le brota de dentro. Es sincera.
La mejor prueba de que no es un elogio gratuito es que lo vuelve a repetir una hora más tarde, ahora sin Andrea delante, en una distendida charla con Ten Golf, a la puerta de la habitación donde se entregaban las tarjetas esta semana en Guadalhorce. Y ya no es sólo una frase de hoyo 18. Carlota se extiende. «Me gusta mucho cómo lo hace. Es muy sólida, tiene buena actitud, va bien de distancia y me encanta su cabeza, cómo piensa, cómo va por el campo, la madurez que demuestra teniendo únicamente 18 años. Si tuviera que destacar sólo una cosa, me quedaría con su cabeza», asegura después de haber jugado con ella el jueves y el domingo. Carlota está convencida de que dará muchas alegrías al golf español si acierta a rodearse de un buen equipo que la apoye y la ayude a crecer.
A Carlota no sólo le ha impresionado Andrea. La jugadora de Larráinzar, capital de Ulzama, demuestra en la charla que no le pierde ojo a la generación de oro del golf español. Las ha visto, a unas más y otras menos, ha seguido sus estadísticas, ha hablado con ellas, les ha dado consejos, se ha dejado preguntar… En definitiva, se está comportando como un referente de lujo y modélico. «¡Buah! Éstas se van a hinchar a ganar torneos. Son muy buenas y vienen muy preparadas», afirma sin que nadie le pregunte concretamente.
Se refiere a la citada Revuelta, Julia López, Paula Martín, Carla Bernat, Carla Tejedo, Cata Fernández, Blanca Fernández, Carolina López Chacarra, Rocío Tejedo, golfista que impresionó especialmente a Carlota cuando la conoció en persona, y compañía, una generación que está entre los 18 y 23 años. Todas tienen un futuro espléndido por delante y para demostrarlo ahí está la bendición de la que a día de hoy, sin ningún género de dudas, es la mejor golfista española de todos los tiempos. Es el listón a superar. Un listón, por cierto, que aún no ha llegado a su altura máxima.


