Jimena Blanco hace un hueco a Ten Golf en una semana que es un no parar. Ella es la gran jefa greenkeeper de La Sella Golf Resort, campo en el que se está disputando esta semana el torneo valedero para el Ladies European Tour. La encargada de que todo esté en espectaculares condiciones, a pesar de que el cielo se ha encargado de dar grandes sustos.
Si La Sella Open es ahora mismo el mejor torneo del Ladies European Tour es gracias, también, al trabajo que realizan todas las personas que se encargan del mantenimiento del terreno de juego.
Salmantina de origen, estudió la carrera de Ingeniería Técnica Agrícola: «En 2003 cuando acabé de estudiar, mi padre, que jugaba mucho al golf, me dijo que algún ingeniero se tenía que encargar de cuidar los campos de golf y mantenerlos a a punto. Así es como empecé». Primero hizo un curso en Málaga y para especializarse en la materia cruzó el charco a Estados Unidos en 2007, donde realizó un máster de dos años en Michigan.
Trabajó en el Centro Nacional y después estuvo en varios campos de Murcia y Alicante, primero en labores de jardinería aunque en pocos años se convirtió en la jefa de los equipos. En 2016 quiso dar un paso hacia la dirección de obra más que al mantenimiento y durante tres años fue, por ejemplo, jefa de obra del césped del Santiago Bernabéu. Unos de los jardines más cuidados del mundo. Al menos a priori.
Una vez decidida su vuelta a los campos de golf y tras varias idas y venidas, Jimena llegó a La Sella en abril de 2022 a sustituir a Paco García como Head Greenkeeper que, tras treinta años al frente de esa parcela, daba un paso al lado. El campo acababa de sufrir una profunda renovación y Jimena sería la encargada de asentar todo ese gran trabajo. Entre otras cosas, toda la hierba del campo paso a ser exclusivamente de bermuda.
El torneo en sí mismo es un gran reto. En esta parte de España la hierba de bermuda tan sólo se puede trabajar cuatro o cinco meses al año. Es una hierba de clima cálido que empieza a funcionar a partir de los 12ºc de media, aunque necesita que haya una media de al menos 20ºc para crecer y desarrollarse. «En abril se empieza a despertar de la latencia pero realmente el periodo de trabajo con la bermuda va de mayo a septiembre. Por eso el cambio de fechas del torneo (el año pasado se celebró en julio), nos ha venido muy bien para poder tener el campo en estas condiciones. Este es el mejor momento para la hierba. Aun así cuatro meses es una auténtica contrarreloj para poder tenerlo todo listo». Las jugadoras son las primeras impresionadas por cómo está el campo.
Los detalles se supervisan al milímetro, pero hay imprevistos incontrolables. Por ejemplo, el miércoles cayeron treinta litros por metro cuadrado en apenas cuarenta cinco minutos. El cielo alicantino desató su furia y puso a prueba al campo y al equipo de mantenimiento. Pues bien, el examen se aprobó con sobresaliente. Apenas 35 minutos después de terminar de llover, las jugadoras estaban en el campo de nuevo: «Ahí el mérito es del drenaje del campo que tras la reforma de hace tres años se renovó y ha quedado muy bien. En situaciones como ésta, nuestro mayor reto es recuperar los bunkers lo más rápido posible por si ha habido inundaciones y hay que cambiar algo de arena». Estas tormentas tampoco son extrañas en la zona y el campo está preparado a base de bombas.
Si le preguntas por un referente lo tiene muy claro: Lara Arias. La española es la greenkeeper del equipo europeo de la Ryder Cup, el sueño de cualquier persona que se dedique a esta profesión: «Ella es más joven que yo, pero está claro que es el espejo en el que mirarse y es una persona en la que me fijo mucho». El respeto es mutuo porque de hecho, en la pasada Ryder, Lara acudió a Jimena para pedirle ayuda durante el torneo. La salmantina se encargó de ser jefa de equipo de seis hoyos del Marco Simone.
La jefa de mantenimiento es consciente que son pocas mujeres las que se dedican a este sector y las que llegan a puestos más altos son las menos. En 2023 tan solo cinco mujeres eran Head Greenkeepers de campos de España. Es por eso que la española ha querido que todas las voluntarias agrónomas del torneo fueran mujeres. Son un equipo de doce personas venidas de todos los puntos de España y se encargan de supervisar todo el trabajo agrónomo. «Es un modo de ayudarnos, de hacer piña y mostrar que hacemos un gran trabajo. En un torneo que además es de chicas, tiene todo el sentido», afirma con lógica.
«Con el paso de los años espero que esa diferencia entre hombres y mujeres se vaya reduciendo. Los campos empiezan a exigir formación y estudios, poco a poco eso también nos facilita el acceso», añade Jimena.
Una de las grandes batallas de Jimena es la de la sostenibilidad. Es cierto que el campo, tras la reforma, ahorra un 60% de agua reciclada, ya que este tipo de césped necesita ‘beber’ mucho menos. Un cambio muy significativo que supone un gran ahorro. Sin embargo, Jimena va a más: «A veces me toca pelear, en modo divertido, con la dirección. Ellos quieren ver el campo lo más verde posible, pero mi política es regar lo estrictamente necesario, ni medio litro de más. Prefiero que a la bermuda le falte un poco de agua a que le sobre, así al menos la hierba intenta desplazarse hacia abajo y se fortalece. Lo peor que le puede pasar es el exceso, además del gasto innecesario que es». La española recuerda que el agua que usan en el campo de golf es reciclada, en definitiva desechada: «Si no la usamos nosotros, prácticamente se tira, no le estamos quitando el agua a nadie».
Ella es exigente y se pone un reto para el torneo en 2025: «Me gustaría que toda la zona de rough fuera más homogénea y también crear un semirough. Sí, ese será el gran trabajo de cara al año que viene».
«¿Mi sueño como greenkeeper? Ojalá en un futuro podamos preparar este campo para albergar una Solheim Cup. Sería maravilloso y condiciones tiene de sobra». Es muy difícil teniendo en cuenta que hace apenas un año que el evento se celebró en nuestro país, pero nunca digas nunca.
Consciente de que le sirve para entender mejor el campo y las situaciones, en los últimos meses Jimena no solo mantiene el campo si no que también intenta jugarlo. Como se le dé tan bien jugar como cuidarlos tenemos a una gran jugadora en camino.



