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Las consecuencias que sufren las golfistas tras la cancelación del torneo del LET en Brisbane

El agujero económico y logístico que deja el ciclón de Australia

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La imagen del ciclón Alfred impactando contra la costa este de Australia.
La imagen del ciclón Alfred impactando contra la costa este de Australia.

Al poco de aterrizar en Brisbane y sin tiempo casi de deshacer las maletas, las jugadoras del Ladies European Tour se toparon el martes con la noticia de la cancelación del primero de los tres torneos consecutivos que estaban programados en Australia. No es la noticia más agradable ni fácil de digerir cuando te has cruzado el planeta de cabo a rabo pasando más de un día entre aviones y aeropuertos.

La causa de la suspensión está más que justificada, puesto que se aproxima un ciclón que tiene en alerta a toda esa zona de la costa este australiana. De hecho, hay previstos cortes de agua y lo normal es que se produzcan desabastecimientos de alimentos en las próximas horas, ya que el personal está haciendo acopio. Por este motivo, el LET recomendó a las jugadoras salir de Brisbane y poner rumbo al sur para escapar de la amenaza meteorológica.

Más allá de la batallita, y de que por suerte no hay que lamentar nada especialmente grave, la situación ha supuesto un varapalo económico y logístico muy importante para las jugadoras, especialmente para las que viajan desde Europa y, concretamente, desde España, como son los casos de María Hernández, Marta Martín, Nuria Iturrioz, Ana Peláez, Luna Sobrón o Blanca Fernández. Desplazarse a Australia es lo más caro que hay y si no hay torneo, no hay ingresos. Es así de simple.

Para entender la dimensión del desaguisado les presentamos unos números contrastados con algunas de las españolas que se encuentran en tierras australianas. Más o menos, de media, las golfistas se gastan en este viaje de tres semanas a Australia unos 7.000 euros. Ahí se incluyen gastos de todo tipo: billete de avión, que supera con creces los dos mil euros, facturación, visado, alojamiento, alquiler de coche, gasolina, inscripciones, comida y algún extra inesperado. Algunas consiguen ahorrarse el alojamiento porque en Australia existe un programa de ‘housing’ para las golfistas que funciona fenomenal. Son familias de voluntarios que ponen a disposición de las golfistas sus casas de manera gratuita. Además, el LET ha comunicado a las jugadoras que le facilitará un cheque de 600 euros en concepto de compensación por la anulación del torneo. En ningún caso, ese dinero alcanza la bolsa total de premios que tenía el torneo de 350.000 euros. Algo ayuda y menos da una piedra, pero no soluciona.

Así las cosas, si mantenemos esta cifra aproximada de 7.000 euros como gastos de este viaje de tres semanas, resulta que las golfistas necesitarán acabar más o menos entre las 25 primeras en las dos próximas semanas si quieren, no ya ganar algo de dinero, sino cubrir gastos. Recordemos que el gobierno de Australia, además, retiene casi un 40 por ciento del dinero ganado en concepto de impuestos. Esa es la presión añadida con la que muchas, las que no tengan una posición económica más desahogada, tendrán que lidiar en los dos torneos que vienen. Se añade la circunstancia de que estamos a principios de temporada, por lo que tampoco han podido ingresar todavía mucho dinero en concepto de premios.

La preocupación ahora es que no está garantizada la disputa del segundo de los torneos la próxima semana. La trayectoria del ciclón no es fácil de descifrar y no se descartan que pueda moverse al sur y acabar también con el segundo torneo. En ese caso, el varapalo sería aún mayor. Para ganar 7.000 euros tendrían que acabar en el top 10 la tercera semanas, algo que como todos comprenderán sólo podrían lograr unas pocas.

Más allá del agujero económico, hay también uno logístico. Las golfistas han tenido que salir de Brisbane en busca de un lugar más seguro en el que al menos poder entrenar. Ahí el apoyo del LET y del circuito australiano de golf ha sido extraordinario. Se les han facilitado diez campos distintos donde poder entrenar. Las españolas han ido al Magenta Shores Golf Course, uno de los recorridos que ya el año pasado visitó el LET. Ha sido una paliza de nueve horas de coche desde Brisbane. Está relativamente cerca de Sidney, donde se juega el tercer torneo. Allí ya han podido entrenar en el día de hoy con el objetivo de mantener una mínima rutina de preparación para lo que viene. El lunes subirán hacia el Coffs Harbour Golf Course, donde se disputa el segundo torneo, con la esperanza de jugar. Este campo está a medio camino entre Brisbane y Sidney.

La gira australiana ha empezado torcida, aunque en estos casos no queda otra que aferrarse al sabio refranero español: lo que mal empieza, bien acaba. Ojalá.