El acento la delata. La sonrisa infinita, también. Teresa Toscano es andaluza por los cuatro costados. «Cuando pueda tendré un casa en el sur, en Huelva, Cádiz o Málaga, o mejor una en cada sitio, eso me gusta más», dice con una carcajada, una de tantas que van salpicando la charla.
Esta onubense de 27 años, que echó los dientes en el campo de golf de Bellavista, Aljaraque, y que ahora entrena en La Monacilla, acaba de sacar la tarjeta del Ladies European Tour en la Escuela por segundo año consecutivo. En 2025 volverá a tener los derechos de juego del Epson Tour y del LET. Toca organizarse. «Los palos están ya guardados por unos días en el rincón de pensar, que le den vueltas a lo que han hecho este año y ahora a mí me toca trabajo de oficina. No tengo nada claro aún cómo voy a afrontar el próximo año con los dos circuitos. Lo tengo que meditar mucho», confiesa.
En 2024 ya vivió la misma situación de tener las dos tarjetas y aprendió algunas cosas. Tiene claro que va a jugar a los dos lados del charco, pero sabe que debe planificarse un poco mejor. «Uf, este año he estado loca de lado a lado. Había días que no sabía casi dónde estaba. En Estados Unidos tenía dos casas en las que podía quedarme, los llamo mis abuelos americanos, una en Las Vegas y otra en Florida y también tenía sitio en Ohio, en la Universidad de Kenn State, donde trabaja mi entrenador de mi época universitaria en South Dakota y con el que sigo practicando. Estaba siempre con la maleta a cuestas. Me gustaría encontrar algo en 2025 que sea como mi base, donde pueda tener mis cosas. Ese es un objetivo», afirma.
En cuanto a la competición, Teresa empezará el año en el Ladies European Tour. Hay tres torneos antes de que arranque la temporada en el Epson: Magical Kenya Open, Aramco Saudi Ladies International (no es seguro que entre) y Lalla Meryem Cup en Marruecos. Aunque le seduce mucho el calendario europeo, la idea es centrarse más en el Epson, básicamente porque la puerta de acceso al LPGA es más ancha. Las 15 primeras del ranking al final de la temporada consiguen la tarjeta y el top 35 accede directamente a la Final de la Escuela. Mientras, a través del LET, lo más cerca que vas a estar del LPGA es acabando en el top 10 del ranking, lo que le daría acceso a la Final de la Escuela. Igual, va siendo hora de que el LET proporcione directamente algunas tarjetas para el LPGA, tal y como sucede en los chicos.
Lo cierto es que la experiencia de Teresa este año alternando los dos circuitos ha sido muy positiva. Ha jugado 23 torneos, quince del Epson y ocho del LET, ha pasado 17 cortes y ha hecho tres top 10. Realmente le ha faltado muy poco para redondear una gran temporada. «Los resultados han sido buenos, muchas rondas bajas, pero me ha faltado es pizquito, ese poco para cuadrar una semana completa, acabar más arriba y estar más cerca de ese top 15. He jugado muy bien, sólo he echado en falta mantener la consistencia, pero sé que todo es coco y ya lo estoy trabajando», afirma.
En la parte mental, Teresa trabaja por sí misma, con esa arrolladora felicidad que transmite por delante, aunque no duda en dar mucho crédito a dos personas que han sido fundamentales en su vida en los últimos tiempos: Fátima Fernández Cano y María Parra. «Son mi pilares y mis amigas y hablar con ellas me ayuda muchísimo. Les estoy muy agradecida», recalca. El gran objetivo es seguir los pasos de Fátima, que logró este año la tarjeta del LPGA por el ránking del Epson.
Ese pizquito que buscaba Teresa lo ha encontrado en la semana de la Escuela del LET, donde acabó quinta. Han sido cinco vueltas y las cinco bajo par. Eso es solidez y consistencia. Y eso es lo que pretende mantener en 2025.
Si algo ha demostrado Teresa a lo largo de su vida es una extraordinaria capacidad de adaptación, casi camaleónica. Sólo así se puede entender que una amante del sur se fuera a estudiar a South Dakota, la América más profunda y con un frío que pela. Lo más distinto a Huelva. «Recuerdo que un día se batieron todos los récords y llegamos a -60 grados centígrados. Pero vamos, la media habitual era de -30. Mucho frío», afirma riéndose. Pasó de entrenar de pequeña con Miguel Sánchez en Bellavista y después con Víctor Fernández en La Monacilla, con unos 350 días de sol al año, a pasar todo el invierno y más allá pegando bolas en una cancha indoor. No sólo se adaptó bien, sino que se sintió muy a gusto allí. Batió casi todos los récords de la universidad, con nueve títulos y la mejor media de golpes de su historia. De hecho, su entrenador, Casey VanDamme le sigue asesorando con su swing cada vez que lo necesita. Entre él y Víctor Fernández velan por su juego.
Teresa seguirá llevando el nombre de Huelva por el mundo en 2025, de punta a punta del globo terráqueo. Es la única profesional onubense en circuitos de máximo nivel. «Es un orgullo y lo que quiero es seguir escalando para poner Huelva cada vez más alto y en más sitios», asegura.

Ya habrá tiempo para todo eso. Ahora toca descansar, pasar tiempo con la familia y amigos, disfrutar cada minuto de su Costa de la Luz y dar largos paseos con Tango y Rufo, un dálmata que también quiso expresar su opinión durante la entrevista, y un perro de agua. Y, por supuesto, meditar, también toca meditar para organizar el año y mantener siempre ese pizquito.



