
A Fátima sólo le faltó ir a Fátima después de visitar a ocho médicos entre traumatólogos y neurólogos y al fin dar con la tecla de la sutil molestia en el brazo derecho que la traía por la calle de la amargura. Sufría una compresión combinada del nervio mediano y el nervio radial a la altura del codo y eso provocaba que perdiera fuerza en la mano derecha mientras jugaba y, claro, perdía el control sobre la bola en cada golpe. «Me estaba volviendo loca porque tenía algo pero casi imperceptible desde principios de 2022; no me gustan las excusas y en mi cabeza si te duele algo, hay lesión y si no te duele nada, no, pero algo tenía», recuerda Fátima Fernández Cano (Santiago de Compostela, 23/10/95), felizmente recuperada después de pasar por el quirófano en octubre y felizmente poseedora de una tarjeta del Ladies European Tour (LET) tras superar en Marruecos la criba de la preclasificación y posteriormente de la Final, donde terminó en una meritoria octava posición después de más de año en blanco, en el dique seco, pues en mayo decidió parar para encontrar y luego solucionar su dolencia en la articulación.
«Estoy muy contenta porque ha sido muy duro. Llegué a pensar que me tendría que retirarme. El doctor Villamor me dijo que parara tres meses, en agosto me hicieron infiltraciones y no funcionaron, y tuve suerte porque me mandó a Jordi Palau, un experto en nervios del brazo, me recomendó que me operara y eso me tranquilizó. Lo hice en octubre, le pregunté si podría jugar en diciembre la Escuela del LET y me contestó que sí, pero que no sabría si podría entrenar antes. Y llevaba razón. Cogí el vuelo de Birmingham (Alabama), donde vivo, un domingo para venir a Marruecos y hasta el jueves previo no había jugado tres días seguidos 18 hoyos. Vi que el brazo aguantaba y me vine a la Escuela», relata la gallega.
Fue curioso porque superó la primera fase por los pelos; es más, estaba haciendo las maletas para venirse a España porque ella terminó su tercera vuelta con bogey, acabó al par y se fue a comer con el corte en -1. Estaba convencida de que no pasaría, pero en la última partida del día el listón volvió al par y deshizo el macuto para quedarse 10 días más en Marruecos para afrontar la Final, cuatro días que serían cinco si superaba el corte de 65 y empatadas. Lo logró y también celebró incrustarse en el top 20 para amarrar su primera carta completa en el LET después de competir en Estados Unidos, en el Epson y en el LPGA, desde que salió de la Universidad de Troy (Alabama). Seis meses sin tocar un palo y obtener la tarjeta del Circuito Europeo tras ocho vueltas (tres y cinco) es una especie de milagro de Fátima… Fernández Cano.
«Reto conseguido, sí, y más aún porque no iba yo con muchas expectativas. Estoy feliz más que nada por haber vuelto a jugar y por haber podido terminar las dos semanas de competición, que al final era el objetivo, ver cómo estaba físicamente», sostiene Fátima, que ha tenido mucha consistencia estas dos semanas, incluso en el 76 con el que abrió la precalificación: «Jugué bien, fue un +4 sin liadas porque cogí muchas calles y muchos greenes, pero no entraron los putts; el resto de los días fue un poco más de lo mismo pero estuve mejor pateando», explica Fernández Cano, orgullosa también porque el brazo no le ha dado la lata, «sólo ha estado un poquito cargado pero es normal porque prácticamente llevaba seis meses sin hacer nada. Aún no tengo toda la fuerza de vuelta en la mano, pero lo bueno es que no se me va de repente, antes pasaba de tener toda la fuerza a de repente casi nada y eso me volvía un poco loca, la poca consistencia porque en el impacto se me abría la mano y ahora no ha pasado. He sido capaz de mantener la misma presión del grip básicamente durante todo el recorrido. Y eso me da mucha más confianza y mucho más control sobre la cara del palo», asegura.

Tiene que organizarse el calendario y su vida porque no piensa abandonar Birmingham ni el excepcional campo de Shoal Creek, donde la tratan de maravilla y la han cuidado muchísimo. De hecho, a principios de enero vuelve un mes para hacer la pretemporada y después empezará el LET en Kenia y luego irá a Marruecos a la espera de clasificarse para el Aramco de Florida y justo después competir en los torneos del Epson que se celebran en la península de la costa este de Estados Unidos. «Mi idea es compaginar el LET con el Epson, donde puedo jugar 12 torneos por la exención médica», afirma la santiaguesa, cuyo rendimiento en la segunda categoría del Circuito Americano ha sido brillante tras acabar segunda en la gira dos años seguidos (2020 y 2021) y ganar un par de torneos.
Su deseo, claro, es regresar al LPGA («es muy complicado pero si lo hice dos veces, puedo conseguirlo una tercera») a través del Epson o incluso del LET, pues se rumorea que el Circuito Europeo repartirá varias plazas a final de año para ir al Tour americano. En cualquier caso, se plantea competir más en España porque «me encanta jugar aquí y el apoyo de la gente», y porque como buena gallega tiene morriña de la tierra.
No hizo promesa de hacer el Camino de Santiago si conseguía la carta del LET («para eso lo que me falta es tiempo, ganas me sobran y no hace falta promesa», bromea) y a los Reyes Magos «poco tengo que pedirles para 2024 aparte de salud; he descubierto que me conformo con poquito y si el brazo me aguanta y estoy sana, espero seguir disfrutando del golf, que es lo que he estado haciendo estas dos semanas, lo echaba mucho de menos. Les pido poder seguir jugando».
De momento ha vuelto a casa por Navidad con una carta bajo el brazo que le permitirá competir en el Ladies European Tour y podrá deleitarse con el disco nuevo de su hermano, el cantautor Luis Fercán, que sale a la luz en febrero. Postales Perdidas es el título. Cartas y postales, todas sean bienvenidas en 2024 para la familia Fernández Cano.


