– Smilla Tarning Soenderby (-6) y Trichat Cheenglab (-6) son las primeras líderes del Andalucía Costa del Sol Open de España que ha arrancado este jueves en el Real Guadalhorce Golf Club. Ninguna de ellas partía como favorita, pero ambas tienen pedigrí. Soenderby, danesa de 25 años con cara de mediapunta del Brondby, ya tiene una victoria en el LET. La consiguió en 2023, en Irlanda, un gran torneo, cuando sólo tenía 23 años. En 2025 no ha ganado, ni se ha acercado de hecho, pero ha terminado once veces entre las 25 primeras. Un martillo pilón de solidez. Mientras, Cheenglab, por si alguien no lo recuerda, ganó el orden de mérito del LET en 2023, cuando la final se disputó en Las Brisas. Sus nombres no estaban en los pronósticos, pero pueden dar guerra.
– Luna Sobrón (-5) es la mejor española. Ha entregado una gran tarjeta de 67 golpes y se ha colocado en la tercera posición, empatada con Celine Herbin (-5), otra de las habituales en las zonas altas de los torneos, especialmente cuando se juega en España, su tierra de adopción. Al poco de firmar la tarjeta, Luna admitía que se ha sentido nerviosa en el tee del 1, hasta el punto de hacerle la confesión a Álvaro Alonso, su caddie y pareja. «Álvaro necesito que me digas algo porque me noto muy nerviosa…».
Ahí, Álvaro, que viene de pelear cada semana por la tarjeta del DP World Tour con Alfredo García Heredia, un jugador que lo último que hace es ponerse nervioso, ha tirado de galones y experiencia y la ha calmado al instante. «Es normal que tengas nervios, todas están nerviosas. Es lo lógico». «Será, pero yo no veo a estas dos nerviosas», le ha replicado. (En referencia a sus compañeras de partido: Kajsa Arwefjall y Perrine Delacour). «Pues lo están, te lo aseguro», ha dicho rotundo.
Esas palabras, aunque puedan parecer simples, han bajado las pulsaciones de Luna. Le han permitido aterrizar y relajarse. Ha sacado dos buenos pares en los hoyos 1 y 2 y ha empezado a volar: birdies en los hoyos 3, 4, 7, 9 y 12. Ha cerrado su vuelta con dos pares de mucho mérito en los hoyos 15, el único green que no ha cazado, y el 17, donde se ha dejado un putt terrorífico desde la parte alta de la derecha y ha conseguido meter uno de vuelta de algo más de dos metros.
En el 15 se les había quedado un approach imposible desde la izquierda y han tomado una sabia decisión. Había dos opciones de hacerlo: approach por bajo contra una peta de rough para que recogiera después hacia la derecha y tratar de dejarse cerca de la bandera o renunciar al trapo y tirar a la derecha dejándose un putt largo de par. Han hecho lo segundo y han recibido el premio. La ha metido desde el antegreen, a unos cinco metros del hoyo. «Cualquier cosa en green me vale, ahí nos daremos una oportunidad y haremos lo que podamos», fue el consejo fino de Álvaro. La primera opción era un golpe heroico que podía acabar mucho peor.
Esos putts del 15 y 17 son también un buen resumen de la vuelta de Luna. Ha estado excepcional en los greenes. No es una casualidad. «He trabajado muchísimo en el putt la semana pasada y me siento con más confianza cuando voy con Álvaro. Los dos sabemos que tengo un buen feeling y hemos decidido hacer una mezcla entre el método Aim Point (del que Álvaro está reconocido como uno de los mayores expertos del mundo) y mis sensaciones. De hecho, ya no pongo una línea en la bola para apuntar, él me dice el porcentaje, yo confío en mi instinto y nos ha ido muy bien», explica a Ten Golf.
Luna ha firmado una temporada muy completa en el LET. Cierto es que aún no ha ganado, pero sabe que sólo es cuestión de tiempo. «Algún día la moneda caerá de mi lado», dice convencida. Es la misma convicción que utiliza al hablar del LPGA Tour, un circuito donde ya estuvo y no le fue bien. «Hay que estar muy bien de cabeza para ir al LPGA y yo quizá no fue en mi mejor momento, además de que tuve la lesión en la espalda. Ahora sí sé que estoy preparada para competir en Estados Unidos con las mejores. El año que viene juego la Escuela americana sí o sí y el objetivo es estar allí en 2027», asegura sin pestañear.
No hay que descartar, no obstante, que los planes se puedan cambiar. Para ello, tienen que pasar muchas cosas, eso sí. Lo primero es que gane el Andalucía Costa del Sol Open de España, lo segundo es que se den el resto de resultados necesarios para que termine entre las diez primeras del ranking y reciba una exención para jugar la final de la Escuela y lo tercero es que consiga la tarjeta en esa final. Muchas cosas. Muy difícil. Pero la primera ya está encaminada.

– Marta Martín (-4) se ha colocado en la quinta posición con una tarjeta de 68 golpes. Lleva en la bolsa a Íñigo Urquizu, otro al que se le cae la experiencia de los bolsillos. Por cierto, si nada se tuerce, y nada hace indicar que se vaya a torcer, el año que viene debería estar en LIV Golf con Luis Masaveu. La vuelta de Marta ha tenido un punto inflexión. Ha sido el hoyo 4. Ya venía bien, con un parcial de tres menos, pero ha sacado un magnífico eagle… con historia. Ha pegado un drivazo, de esos que caddie y jugadora dejan de ver la bola porque ha sido recta como una vela. Fíjense si han dejado de ver la bola que se ha estrellado contra un cable de alta tensión y ha caído al suelo a plomo.
Han tenido la suerte de que la jugadora Marta Sanz, que iba con ella en el partido, e Irene, una prima de Urquizu que iba en el público, han visto el impacto y lo han alertado de ello. Como dictan las reglas, ha podido repetir el golpe y… lo ha vuelto a clavar, esta vez sin pegar en el cable. «Menos mal que lo han visto porque si llegamos a la bola y vemos que está a 180 metros del tee no lo habríamos creído, pero claro, no lo habíamos visto. Nos ha quitado 30-40 metros y el eagle habría sido más difícil», confiesa íñigo. Marta ha pegado de segundo un hierro 5, la ha dejado a 10 metros y ha metido el putt para ponerse -5. Terminaba con un bogey en el 9 para ese final de -4.
– La tercera española del top 10 es, cómo no, Carlota Ciganda (-3). La navarra no ha empezado bien. En el hoyo 1 pegaba un golpe muy extraño de segundo. La bola chocaba contra un árbol desde la calle y terminaba haciendo bogey. Si algo tiene ahora mismo la navarra ea paciencia. Ha seguido a lo suyo, pico y pala, confiando en su golf, sabiendo que los birdies iban a llegar. Y así ha sido. Cuatro birdies y tres bajo. Candidatura sobre la mesa.



